Parásitos ESA COMPLEJA CONDICIÓN HUMANA, por Esther Mateo

Estas escenas me recordaron la imagen de la promoción de la película, en la que aparecen la  familia Kim y la familia Park juntas y con sus ojos tapados. Ellos no pueden ver, ni verse interiormente.

Este texto fue leído por Esther Mateo, psicóloga clínica e integrante de la Asociación Venezolana de Psicoanálisis (Asovep), en el Cine Encuentro de Ideas de Babel en Trasnocho Cultural con el film sur-coreano Parásitos, de Bong Joon-ho, que fue galardonada como mejor película, mejor director y mejor película internacional en la reciente ceremonia del Oscar.

Se trata de un análisis muy riguroso que se refiere a distintos momentos de su historia. Por lo  tanto, le recomendamos que primero vea esta excelente obra y luego lea el análisis de su autora.

 

Esta película muestra la relación entre dos familias opuestas por su condición socioeconómica: una muy rica y la otra muy pobre. Impacta el contraste de sus condiciones de vida. Sin embargo, descubrimos pronto lo que tienen en común. En ambas prevalece un estado primitivo de la mente de tipo parasitario. Pequeños seres humanos que no han crecido emocionalmente y que terminan en una confrontación destructiva y trágica.

Los aspectos que voy a destacar de este interesante y complejo film son el parasitismo mental y sus consecuencias en los vínculos, el olor, el plan, el búnker, la fiesta y el final.

El término parásitos juega con un doble sentido. Uno literal y otro psicológico, mucho más complejo.

Los Kim son la familia pobre, constituida por la pareja de padres y dos hijos. Un varón, Ki-woo; y una hembra, Ki-jeong. Ambos deben de estar rondando la veintena. Ellos viven en una casa subterránea con la ventana al ras de la calle. Pagan facturas con base en trabajos precarios, tratando de liberarse de todos los insectos que conviven con ellos y de conseguir gratis el wifi de sus vecinos. Celebran el haber podido robarse la señal. Son parásitos de la tecnología de otros y de todo lo que puedan. Abren la ventana para que fumiguen su vivienda con ellos adentro. Viven de hacer trampas y mentir para obtener sus objetivos, como el claro ejemplo con las cajas de pizzas. Es una familia que se mueve en un espacio muy estrecho y que establece entre sí vínculos de dependencia muy patológicos, en el que el padre es el líder. Son una especie de pequeña mafia. Pareciera que en su vida no hay un propósito claro y que van de acuerdo con la inercia del momento.

Finalmente, el propósito se aclara cuando Ki-woo tiene la gran oportunidad de su vida y la de toda la familia, debido a que su amigo Min le pide que lo reemplace en un trabajo en el cual él no puede continuar: ser profesor de inglés de una jovencita millonaria. Min, además, le regala una Roca de Erudito, que Ki-woo considera un regalo metafórico, y que lo acompañará hasta el final de la historia, cuando se convierte en un arma con la que casi lo matan.

La grata noticia del empleo de Ki-woo pone a la familia muy contenta. Su hermana es quien falsifica los documentos que lo ‘acreditan’ como profesor. El padre se siente muy orgulloso del plan de su hijo, que consiste en engañar a la familia que probablemente lo contrate, aunque él dice que ese documento es solo un adelanto de lo que va a estudiar después. Este joven se convierte en el ‘salvador’ de la familia, papel bien pesado por la responsabilidad que implica. Ahora el líder es Ki-woo, quien  concibe un plan de salvamento familiar. Este se le va ocurriendo después de entrar en la casa de la familia Park, cuando queda deslumbrado por todo lo que ve por primera vez en su vida. Un mundo inimaginable e inalcanzable para él hasta ese momento. ¡Cuántas emociones y fantasías se despiezan! Es una mezcla de muchos sentimientos, debido a lo que posteriormente sucede. Seguramente son la envidia, el resentimiento social, la ambición, etcétera.  Como se dice coloquialmente, se le abrieron las agallas.

Los Kim se transforman: de haber sido una familia de pícaros, simpáticos y tramposos, terminan en unos psicópatas que asesinan y los asesinan.

Es importante precisar lo que significa psicológicamente un estado mental parasitario. En el curso de la vida, el ser humano progresa desde una etapa de parasitismo embrionario y fetal, en la que el organismo depende para su existencia totalmente del cuerpo de la madre, hasta el momento del nacimiento. Sin embargo, si la analizamos detenidamente, esa fase es de nutrición mutua, ya que hay un crecimiento en el alma de la pareja de padres o de la madre ante la nueva vida que evoluciona. Sigue después una etapa de fusión posnatal, en la que  madre y bebé forman un solo ser. Esta etapa continúa con otra de simbiosis en la cual hay una cierta separación, todavía difusa, en la que se da un reparto de funciones. Más tarde, si se cumplen las condiciones adecuadas, viene el proceso de separación y después el de individuación, en el cual existe autonomía e independencia entre la madre y el hijo.

El vínculo mental parasitario consiste en un tipo de relación dependiente, caracterizado por un déficit en el proceso de individuación, en el cual se establece una identificación proyectiva que reviste consecuencias dañinas. Debido a que uno de los personajes se aprovecha del otro, del huésped, vive a expensas de él y es valioso en cuanto satisface sus necesidades.

Los personajes de esta película establecen vínculos parasitarios. No han logrado una individuación suficiente que les permita un funcionamiento  autónomo y maduro. El ejemplo más grave de esta condición la expresa Geun, quien estuvo cuatro años encerrado en el búnker de la familia Park. Esta carencia no está determinada por la condición socioeconómica. Aunque es más fácil verlo en los Kim que en los Park, y más en el aspecto material que en el psicológico.

La familia Park también está constituida por una pareja de padres y dos hijos: una hembra adolescente y un varón de nueve años. Descubrir la casa en la que viven nos produce una gran admiración por sus  espacios amplios e iluminados, su decoración: todo está en su lugar. A la primera que conocemos es a la ama de llaves, quien baja al jardín y despierta a la señora Park, que dormitaba en una silla. Ella entrevista a Kin-woo y le dice que se va a llamar Kevin, un nombre norteamericano. Este es el comienzo de un cambio en la identidad de este joven.

La señora Park es ingenua y fácilmente manipulable. Solo sabe delegar en los demás el cuidado de su casa y de sus hijos. No se acerca afectivamente a ellos, está más cerca de sus mascotas, quienes le sirven de soporte emocional. El varón, Da-song, es el único que no parece estar en su lugar en esa casa. Irrumpe en la sala tirando flechas cuando le place. Yo diría que lo hace para ver si perciben su pedido de ayuda. Esto lo capta Kevin, quien después de ser aceptado y conocer a su alumna, enseguida arma su plan, que consiste en incorporar poco a poco a su familia a trabajar en esa casa. Para ello tenía que desplazar y reemplazar a quienes ya trabajaban allí, utilizando métodos truculentos y despiadados.

El plan comienza por buscar una terapeuta de arte para Da-song. ¿Quién mejor que su hermana? La señora Park habla de su hijo como un niño excéntrico, fanático de los indígenas  norteamericanos, explorador, pintor por naturaleza, con problemas para mantenerse quieto, con el que ella no puede lidiar. La hermana de Kevin se cambió el nombre por el de Jessica, e inventó estudios en EEUU para entrar a la casa de los Park. La supuesta terapeuta capta enseguida la inseguridad y el miedo de la madre. Se aproxima al niño con suavidad y lo sienta en su regazo para que realice sus tareas. Llama la atención como el inquieto niño logra enfocarse en sus pinturas. Se observa también que el ama de llaves juega con el niño.

El plan de Kevin, y ahora de Jessica, continúa con la incorporación de los padres de ambos al  equipo de apoyo de los Parker. El padre se convierte en el nuevo chófer y la madre en la nueva ama de llaves, después de haberle inventado una tuberculosis a la anterior ama de llaves.

La señora Park muestra cada vez más una dependencia excesiva con respecto a quienes la rodean, se aprecia su relación parasitaria. Aparece el temor que también le tiene al esposo, perfectamente reflejado en el diálogo con el nuevo chofer, cuando le pide que no le diga a su marido que despidió a la ama de llaves por “la tuberculosis”,  pues la mataría o descuartizaría por haber puesto en riesgo a su familia.

El señor Park se muestra arrogante y altivo. Le reclama a su esposa el problema con el chofer y luego lo de la ama de llaves. Menciona varias veces la importancia que tiene para él el olor que expiran sus empleados. Huelen como a trapo viejo hervido, a metro, a pobres. No acepta que crucen la raya imaginaria que separa a las dos clases, pero con el olor sí la cruzan, y eso le incomoda.

El tema del olor es crucial en este film. ¿Qué significa esto, más allá de lo sensorial? La primera imagen que vemos en el sótano de la familia Kim son unas medias colgadas cerca de la ventana, de lo que se deduce que ellos, por sus condiciones de vida, deben de tener un tipo de olor a humedad, a sótano; de allí lo de trapo viejo. Pero, desde el vértice psicoanalítico, sabemos que proyectar en los otros lo que rechazamos en nosotros es un mecanismo primitivo: que los pobres carguen con lo sucio y feo, mientras yo me quedo con lo limpio y lindo. Yo me pregunto qué olor puede expeler la arrogancia y la estupidez. No tiene olor, pero sus reflejos son dardos punzantes que humillan y maltratan a quienes son diferentes. Esos dardos dan justo en el alma de los Kim.

El diálogo del señor Park con el chofer en el carro muestra lo que dice de su esposa, en vista de haber perdido a su anterior ama de llaves. Ella no tiene talento para las tareas domésticas, no sabe cocinar ni lavar; mi ropa comenzará a oler mal. Es decir, que si no viene la sustituta pronto él va a oler como los Kim, se va a parecerse a ellos en su condición de pobreza. El chofer le pregunta si aun así la ama, y él responde lacónicamente que sí; y a la vez se pregunta si eso se llama amor. Son vínculos superficiales, vacíos, distantes.

La relación de Park con su hijo parece más cariñosa, pero es  de un gran consentimiento, que se traduce en numerosos regalos. La hija mayor aparece apartada, en su mundo, y enamorándose de Kevin. En él encontró su refugio afectivo.

La familia Park se va de camping. Comienza la fiesta de la familia Kim en la casa. Se emborrachan. Se sienten triunfantes, dueños y señores de la casa. Han cumplido su plan, tienen cuatro buenos sueldos y controlan a la familia Park. Pero todavía no es suficiente. Se desata la voracidad. Ahora aparece un nuevo plan. Kevin se casará con su alumna y contratará a unos actores para que sean sus padres en el matrimonio. Se evidencia una gran idealización de los Park: los ricos son amables, no tienen arrugas.  Hay un momento que tocan el tema del chofer  despedido. Se atisba un poquito de preocupación acerca de su destino, pero Jessica enseguida cambia el rumbo de la conversación para que se ocupen de ellos. Hay otro momento en el que la mamá de Kevin les pregunta sobre qué pasaría si en ese momento apareciera el señor Park por la puerta. Es una manera de despertarlos de la ilusión que están viviendo. Ella misma responde, refiriéndose a su esposo: saldría a esconderse como una cucaracha.  Esto es un aviso de lo que está por ocurrir. Es una alerta de que no son los dueños. Los regresa a la realidad. Al plano de los insectos. Se presiente la tragedia que se avecina. Aparecen las visitas inesperadas.

La fiesta se interrumpe con la llegada del ama de llaves despedida. Ellos, en su plan, no contaban con los imprevistos. Aquí aparece el descubrimiento de un búnker secreto con un cautivo escondido allí durante cuatro años: se trata de Geun, el marido de la empleada despedida. Este señor es la expresión más regresiva del parasitismo en este film. En realidad es como un hijo de ella: hasta le da el tetero en la boca. Hay sorpresa y terror por toda la furia que se desata entre ambos bandos por dominar la situación y ante las amenazas de acusarse mutuamente con los Park.

Estas escenas me recordaron la imagen de la promoción de la película, en la que aparecen la  familia Kim y la familia Park juntas y con sus ojos tapados. Ellos no pueden ver, ni verse interiormente. Cada una de ellas tiene su propio búnker secreto, en el que albergan aspectos inconscientes que desconocen. Y los sorprenden sus propios fantasmas escondidos. Creo que jamás pensaron que podrían llegar a atacarse salvajemente como lo hicieron entre ellos, y luego a matar como sucede al final del film.

El retorno de los Park del camping es otro evento inesperado, que revela el origen del trauma de Dan-song: había visto un ‘fantasma’, que en realidad era el señor Geun, quien en algún momento había salido a comer a la cocina.  El niño representa al paciente identificado de una familia disfuncional. Era el depositario de todas estas verdades secretas. Él es el primero que comenta que toda la familia Kim huele igual.

Dan-song pide que le armen su carpa en el jardín. Sus padres lo consienten una vez más y se lo permiten. La pareja se acuesta en el sofá de la sala. Conversan acerca de los olores de los Kim, Contemplamos un intento de acercamiento íntimo de la pareja. Un poco confuso y desvitalizado, en el que él alude a las pantaletas viejas de otra mujer, mientras ella le pide que le consiga drogas para poder disfrutar. La familia Kim, menos la madre, se esconde debajo de la mesa de la sala. A hurtadillas escucha todos los comentarios acerca de ellos y sus olores, que los humillan una vez más. Al dormirse la pareja Park, los Kim  salen corriendo bajo la lluvia, dejando en el búnker un escenario terrorífico de la otra pareja: la antigua ama de llaves mal herida y el marido, amarrado. Jessica le pregunta a su padre: “ahora qué plan tiene”. Él le contesta que por los momentos están a salvo. La avaricia, el rencor, la rabia, el parasitismo de vivir a costa de los demás, como un derecho propio, la psicopatía descarada, se desbordan como las aguas fétidas de la casa de los Kim en medio del aguacero, arrasando con todo. Al mismo tiempo, en el búnker sigue el terror: la ama de llaves dice que tiene una conmoción cerebral y logra desamarrar a Geun, quien pide ayuda desesperado, valiéndose de la clave Morse, posiblemente al señor Park, su dadivoso patrón, del que ha vivido por cuatro años.

La lluvia es una bendición para los Park y una tragedia para los Kim, quienes terminan como refugiados en un gimnasio. Kevin le pregunta a su padre “¿cuál es tu plan?”  Y él le contesta “el plan que no falla es ningún plan; si haces un plan la vida no funciona así.  Sin un plan nada sale mal”.  Yo les diría que, en cierto modo, es verdad: no hay seguridad total de que un plan pueda cumplirse a cabalidad. Pero con todo lo que cada uno de ellos escondía en su búnker secreto, y que se activó ante el retorno inesperado de los Park, es imposible que el plan pudiera salirles bien. Se destapó la envidia, la voracidad, la impulsividad, la prepotencia. Se evaporó la ilusión de que tenían controlados a los Park. Se sentían poderosos y dueños de la casa, solo porque algunos de los planes sí les habían salido bien. Kevin le pide disculpas al padre, porque el ‘salvador’ había fallado. Además, se siente culpable y se aferra a su roca para que lo salve a él.

La señora Park los llama para que vayan a ayudarla con la fiesta de cumpleaños de Dan-song. Las escenas son muy tristes, cuando va el chofer llevándola en el carro y escuchando sus comentarios frívolos, ligeros y de celebración, cuando ellos están de luto. Es una gran fiesta con la carpa de indio en el jardín, con una pequeña actuación para el cumpleañero. En la cocina, entre madre e hija de la familia Kim, se preguntan por las condiciones de sus prisioneros en el búnker. Hay como un intento de consideración hacia ellos, y justo cuando les van a llevar algo de comer, aparece la señora Park solicitándole a Jessica que sea ella sea la encargada de llevar el pastel de la recuperación del trauma. Este  nombre es un elemento más que evidencia la falta de  profundidad de esta familia, en la comprensión de los problemas humanos.

Kevin entra al búnker. Geun se ha soltado las cuerdas. Su esposa está muerta. Kevin queda atrapado por una soga al cuello con la que Geun lo arrastra y luego le pega en la cabeza con su Roca Erudita, quedando tendido en un charco de sangre. Geun, con la cara ensangrentada y el cuchillo en la mano, sale al jardín de la casa. Podemos decir que irrumpe la locura, el estallido psicótico que estaba escondido, con una gran sed de venganza, contra los Kim. Esto desencadena la memoria traumática de Dan-song, quien convulsiona. Lo que viene después es una orgía de sangre.

Se desencadena a ritmo frenético una matanza en la que los pobres se atacan entre sí; y estos a su vez agreden a los ricos. Al final muere Park a manos de Kim; Jessica a manos de Geum; y este último por la acción de la mamá de Jessica

Al final, Kim se esconde en el búnker. Kevin se despierta después de un prolongado coma. Él y su madre son sentenciados a libertad condicional por fraude y vuelven a la misma casa donde vivían. Kevin descubre que su padre se esconde en el búnker de la casa de los Park, ocupada ahora por otra familia. Kevin recibe una carta en clave Morse de su padre. Le contesta diciendo que va a diseñar un plan fundamental, que consiste en estudiar una profesión, ganar dinero para comprar la casa, y de ese modo “tú saldrás del búnker y nos abrazaremos”. Coloca la Roca de Erudito en el suelo entre las piedras. Ya no va a depender de ella. Es en él en quien están los recursos para progresar.

La cámara enfoca a Kevin. Él continúa en el semisótano. Ha sido una fantasía, todavía no ha logrado sus metas. Ojalá que sea capaz de aprender de esta experiencia tan dolorosa y pueda salir de ese estado primitivo de su mente parasitaria. Kevin requiere ayuda profesional, de un psicoterapeuta y, mejor, de un psicoanalista.

Esta película muestra la condición humana con toda su complejidad, que va mucho más allá de las diferencias socio-económicas, aunque estas también pueden influir. Esta condición mental parasitaria que une a las dos familias, es un terreno en fértil para la manipulación y el engaño, muy bien utilizado por partidos políticos en campañas populistas. Causa efectos devastadores en el individuo, la familia y la sociedad.

 

 

 

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