La necesidad de la crítica AMARGAS REFLEXIONES, por Luis Daniel De León

Trainspotting 2
Posiblemente estarían viendo mi apreciación personal de la última cinta de Danny Boyle, secuela directa de la magnífica ‘Trainspotting’, tras quince años del estreno de la original.

Especial para Ideas de Babel. Lo siguiente es una reflexión completamente personal, así que antes de leerlo quiero que sea visto desde esta perspectiva. No estoy haciendo una entrada de ninguna manera con la intención de recomendar una obra, hacer una declaración importante o denunciar la situación del país. Es una opinión introspectiva que hice con el deseo compartir con ustedes, sin muchas pretensiones de ser algo más.

Hoy 27 de marzo, en vez de estar leyendo esto en este momento, posiblemente estarían viendo mi apreciación personal de la última cinta de Danny Boyle, secuela directa de la magnífica Trainspotting, tras quince años del estreno de la original. Mis expectativas eran altas.  Tras haber visto avances, material promocional y noticias relacionadas, realmente estaba entusiasmado de ir a verla en las salas de cine comercial. Quiero destacar que muy pocas veces suelo sentirme de esta forma con respecto a cualquier estreno.

¿Pero qué pasó? Bueno, Sony Pictures, solo estando a cuatro días del estreno, dio a conocer que no tenía intereses de que la cinta fuera estrenada en el país considerando que el costo de la promoción sería superior a lo que podría recaudar por taquilla. Ahora, la mayoría de artículos sobre el tema avisan que esta fue una explicación dada por una fuente “cercana”, pero sin dar muchas explicaciones de su origen, lo cual es lógico.

La verdad es que no soy un experto en cuanto al sistema bajo el que se rigen las salas de exhibición. Quizás esté equivocado, pero realmente no estoy completamente convencido con dicha declaración, es decir, creo que estaba planificado desde mucho antes cancelar  el estreno de la cinta, porque jamás llegué a ver mayor promoción de la película, más que un simple póster colocado en el interior de la sala durante semanas,  lugar que corresponde a los próximos estrenos. pero fuera de eso jamás llegue a ver un simple tráiler y mucho menos algún tipo de combo, preventa o promoción alguna relacionada a Trainspotting 2, así que… ¿gastos por promoción? Dudo que estos siquiera hayan sido discutidos estando ya a solo cuatro días del estreno ¿Qué diferencia habrían logrado con una campaña de cuatro días?

El caso no creo que sea el mismo de Logan, cuya fecha de estreno también fue cancelada de manera ‘indefinida’ y sin mayores explicaciones, lo cual me pareció bastante sorprendente porque para esta sí hubo una verdadera campaña. Hubo un material promocional y la expectativa ante su estreno era considerable en el país. Entonces, ¿qué está pasando? ¿Vemos que existe una especie de patrón que se está haciendo recurrente de distribuidores de grandes compañías incapaces de llegar a un acuerdo con los exhibidores nacionales? La verdad, creo que no… esto ya era recurrente, creo que desde mucho antes.

Quiero que se entienda que no estoy reprochando a las salas de exhibición en este momento (porque sí habrán situaciones para hacerlo) Pero estas no tienen la culpa, en este preciso momento, porque simplemente al igual que todo el país se encuentran asfixiados económicamente. Muchas distribuidoras, siendo la mayoría de corte para películas independientes, así sean hechas en Estados Unidos, han optado por dejar de trabajar con Venezuela en los últimos tres años o incluso desde antes. Es que no hay dinero. Esa es la verdad. Esa es la razón por la cual en Venezuela no se estrenó Moonlight a pesar de haber sido la ganadora del Oscar.

Entonces, es evidente que ahora son menos la opciones en nuestras carteleras, porque claramente muy poca gente tiene para pagar una salida al cine un fin de semana. Yo mismo solo opto por ir los días en que la entrada está a mitad de precio, solo porque me gusta la experiencia pero no puedo costearme ir diariamente o siquiera dos veces por semana y mucho menos comprar caramelearía. No creo haber comprado un combo de cotufas desde hace más de ocho meses.

Y así como yo existe muchísima más gente que habrá dejado de ir al cine por estas misma razones. Las entradas ahora están reservadas solo masivamente para los estrenos más comerciales. Estoy casi seguro que el día del estreno será casi imposible intentar entrar a ver la última parte de Rápidos y furiosos. Entonces… ¿valdría la pena para mi ver alguna de estas películas —que seguramente no me gustarán— solo para escribir uno de mis artículos? No creo, seguramente tendré una apreciación personal negativa de ella pero que a nadie le importara y el único que habrá perdido y malgastado su dinero tontamente habré sido yo únicamente.

Entonces, no puedo ver Trainspotting 2 pero puedo estar casi seguro que existirá toda una muchedumbre esperando ver la última hazaña imposible de Toretto… esta es la realidad en la que vivo que me saca de quicio. No porque existan estas películas que muchas veces mis amigos y yo tendemos a clasificar como ‘el reguetón del cine’, no, creo que cada quien tiene derecho a ver lo que le atraiga, pero de vez en cuando también me gustaría contar con un poco más de variedad en mis opciones.

¿Me estoy quejando por una estupidez? Porque cuando ves todo el panorama social y económico bajo el que está inmerso Venezuela, sí, lo que estoy diciendo si suena como una estupidez. De la que quizás no tiene sentido quejarse. Pero personalmente me afecta en lo que quiero que sea una especie de oficio, verán… quiero escribir sobre cine, acerca de buen cine, quiero hacer reflexiones de películas que valgan la pena, que digan algo importante y cuyas historias aporten algo sobre la condición humana. ¿Dónde está ese cine en estos momentos? En las salas alternativas, por supuesto, no hay de otra, pero estas cada vez son también más escasas y a veces, también inexistentes en el interior del país.

En todo caso, el rango que tienen las salas alternativas es muy limitado y muy pocas veces tiene la oportunidad de traer consigo estrenos. Es obvio, si una empresa que lleva décadas en la exhibición de películas comerciales se ve en apuros con Logan mucho más lo tendrán las humildes salas alternativas que querrán proyectar algún clásico o el estreno de películas europeas y latinoamericanas. En fin… sin recursos, es imposible que exista variedad en cuanto a contenido. Por consecuencia, más limitadas son las opciones de ver arte cinematográfico de verdadera calidad.

¿Dónde está la función del crítico entonces cuando sabes que 90% de tus opciones en la marquesina realmente no aportan nada al séptimo arte? ¿No se supone que es función del crítico resaltar aquellas obras menos conocidas dentro del mercado e incentivar a otros a que vayan a verlas? ¿Buscar que otros también reflexionen sobre ellas? Parece tener cada vez menos sentido.

¿Qué podría ver todas estas películas gracias a Internet y a la piratería? Si, por supuesto. Pero no es ético. No puedo recomendarlo e incentivar la piratería de ninguna forma. Es un crimen, estúpido y difícil de penalizar hoy en día pero no deja de ser un crimen contra el realizador, que es quien a fin de cuentas hace el trabajo que deseas apoyar. Eso sería un acto incongruente. Entonces me pregunto… ¿para qué hacer esto entonces? ¿Qué sentido tiene querer dar tu opinión sobre una película? ¿Qué sentido tiene querer ser crítico de cine en Venezuela? ¿De verdad vale la pena?, me pregunto.

Cuando lo ves, son muy pocos a quienes realmente le interesa lo que haces o lo que tienes que decir. Yo no escribo para decirme a mí mismo ‘mírate, eres un intelectual’. La verdad, poco me importa eso a veces, solo sé que me gusta el cine y quiero de alguna compartir mi punto de vista y generar opiniones. A veces confieso y siento que lo único que tendría sentido seria hablar de películas nacionales, pero hasta la frecuencia de estas se hace más intermitente por las mismas razones económicas. Incluso tiendo a contener mi opinión sobre algunas producciones nacionales porque estoy consciente del esfuerzo y sacrifico que conllevó si quiera pagar el catering de ese día.

Lo que es peor aún, esto de escribir sobre cine no es un oficio para nada remunerado al parecer. Nadie quiere pagarte por lo que haces, no solo por querer estar comenzando sino porque simplemente tu contenido parece no hacerle falta a nadie en realidad. El crítico en el ‘área cultural a veces parece ser solo un ‘valor agregado” dentro de sociedades con alto índice de apreciación artística. Pero en nuestro país cada día que pasa este tiende a ser más una minoría o estar controlado de forma casi elitista en nuestro país. Una realidad que me parece cada día más despreciable y desmotivadora.

Por el momento el futuro se ve incierto y a veces parece que el crítico estará condenado siempre a ser alguien que lo hace ‘por amor al arte…’, al menos así parece ser por el momento con casi todo. Pero no estoy tirando la toalla de alguna manera. De verdad yo creo que tiene una relevancia lo que hago. Así sea poco o mucho lo que haga por otros no tiene que tener importancia ahora, porque sé que de alguna manera estos escritos podrían caer en las manos correctas en algún momento.

Solo queda agradecer que sigan existiendo portales como Ideas de Babel que incentiven la libertad de expresarse libremente sobre temas como el cine o el arte en general. El tiempo dirá si de algo esto servirá… solo espero que no tenga que pasar mucho tiempo.

 

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