La vida secreta de las palabras GRITOS Y SUSURROS, por Alfonso Molina

La nueva película de Isabel Croixet está destinada a crear la polémica pero también el reconocimiento. Ganadora en 2005 de los tres premios Goya más importantes —película, guión y dirección— La vida secreta de las palabras establece una extraña relación no sólo entre los personajes que la habitan sino entre tales personajes y los espectadores. Existe cierta magia que no obtiene explicaciones lógicas pero sí sensoriales.

Un lugar aislado en medio del mar con una plataforma petrolífera donde sólo trabajan hombres y en la que ha ocurrido un accidente. Hasta allí llega una mujer solitaria y misteriosa que intenta olvidar su pasado —sin que el expectador pueda conocer tal misterio— para que cuide de un hombre que se ha quedado ciego temporalmente tras un accidente igualmente misterioso. Entre ella y él va creciendo una extraña intimidad, un vínculo complejo que alberga verdades y mentiras, humor y dolor, confesiones y hallazgos. Una película que se construye a partir del pasado de ambos y sobre la necesidad afectiva de compartir secretos.

Isabel Coixet ha profundizado en la vida secreta de las palabras para contarnos lo que el verbo no dice. “Algunas cosas están mejor en el aire, sin ser pronunciadas”, dice Josef, un tipo sarcástico y difícil, del que en principio sólo sabemos que está a punto de quedarse ciego debido a un accidente en esa plataforma petrolífera. Intuimos que debe de haber alguna explicación para esa dureza humorística que despliega, pero ignoramos su causa. Ahí esta el secreto que vamos descubriendo furtivamente. Son frases grabadas a la desesperada en un contestador telefónico, por una mujer con un tono de voz grave, anhelante, pero también con algo terrible e íntimo que hace que nos reconozcamos en esos mensajes cruzados en la noche que todos hemos recibido alguna vez. Sin embargo, la película no es un relato de amores perdidos, sino una historia de supervivientes.

Indagar en la raíz del dolor tiene muchos riesgos. Sin embargo, a veces puede conducir a una desnudez más íntima que la del amor. La película trata precisamente de eso, de la fuerza de la vida capaz de reconstruirse desde la nada, del deseo y la vulnerabilidad, de las palabras y el poderoso vínculo que las une.

Ah, se me olvidaba: las actuaciones son muy buenas, en especial las de Tim Robbins y Sarah Polley, sin desmerecer a Javier Cámara y Julie Christie.

LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS (“The secret life of the words”), España, 2005. Dirección y guión: Isabel Coixet. Producción: Esther García. Producción ejecutiva: Agustín Almodóvar y Jaume Roures. Fotografía: Jean Claude Larrieu. Montaje: Irene Blecua. Dirección artística: Pierre-François Limbosch. Vestuario: Tatiana Hernández. Elenco: Sarah Polley, Tim Robbins, Javier Cámara, Sverre Anker Ousdal, Eddie Marsan, Steven Mackintosch, Eddie Marsan, Julie Christie, Daniel Mays, Dean Lennox Kelly, Danny Cunningham.

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