Tres propuestas / LA NEGOCIACIÓN NECESARIA, por Alfonso Molina

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Solo con el apoyo Biden y los aliados internacionales no vamos a salir de Maduro, es verdad, pero sin ese apoyo tampoco.

Ante la crisis humanitaria compleja que vive Venezuela y la situación de desolación de la población, en las últimas semanas se han dibujado nuevos escenarios políticos, impulsados por iniciativas con distintos argumentos, que pretenden alterar el espíritu abstencionista que hoy inmoviliza a los ciudadanos.

En primer lugar, varios líderes de oposición han invitado a participar en las próximas elecciones regionales y municipales convocadas por un CNE ilegítimo. En segundo término, Juan Guaidó propuso un Acuerdo de Salvación Nacional entre el régimen, la oposición y la opinión internacional para convocar elecciones presidenciales libres, transparentes y supervisadas. Finalmente, un grupo de opositores quieren impulsar un referendo revocatorio de la presidencia de Maduro. Y los abstencionistas continúan formulando sus críticas a comicios de cualquier tipo.

Elecciones regionales y municipales

Hace algunas semanas la Asamblea Nacional ilegítima conformó un nuevo Consejo Nacional Electoral integrado por tres ciudadanos vinculados con el oficialismo y dos provenientes de las filas democráticas. Es presidido por Pedro Calzadilla, historiador y exministro de Educación Universitaria de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Rápidamente algunas personalidades de la oposición respaldaron esta propuesta —al principio contó con el apoyo de Henrique Capriles Radonski— con miras a participar en las elecciones regionales y municipales. Algunos analistas políticos la saludaron como una señal positiva que da el gobierno para enfrentar su aislamiento internacional. Se argumenta que hay que recuperar los espacios de poder y no cederlos al régimen. Invita a los ciudadanos a rescatar el sentido democrático de las elecciones. Como era de esperarse, hubo reacciones negativas de otros sectores opositores. La comunidad internacional ha guardado prudente discreción. Lo cierto es que este CNE —que se ha saltado todas las disposiciones constitucionales— ha convocado a elecciones regionales y municipales para el próximo 21 de noviembre.

Acuerdo de Salvación Nacional

Días después, Juan Guaidó planteó el Acuerdo de Salvación Nacional como un instrumento de negociación para destrancar el juego y convocar elecciones libres y transparentes, incluidas las presidenciales, con la participación de las fuerzas opositoras, los sectores oficialistas y los observadores internacionales. El presidente interino ha recibido el obvio rechazo del gobierno de Nicolás Maduro y de algunos sectores de la oposición, pero también ha contado con el apoyo explícito de organizaciones como Primero Justicia, Voluntad Popular y otras agrupaciones. Este acuerdo solicita la legalización de los partidos, el fin de las inhabilitaciones, un cronograma electoral oportuno con garantías que no puedan ser alteradas, una observación internacional amplia, la depuración del Registro Electoral y que los venezolanos que están en el exterior puedan votar. El Departamento de Estado de EEUU, Canadá y la Unión Europea anunciaron su respaldo a este planteamiento. El 26 de mayo, Henrique Capriles anunció su apoyo a esta propuesta.

Revocatorio

El 25 de mayo un grupo de opositores, encabezados por el disidente del chavismo Nicmer Evans y el exgobernador César Pérez Vivas, solicitaron al mismo Consejo Nacional Electoral (CNE) ilegítimo la activación de un referendo revocatorio contra Nicolás Maduro. En la misiva que consignaron en el Poder Electoral, dirigida al vicepresidente del CNE, Enrique Márquez, piden la inscripción de la agrupación que denominan Movimiento Venezolano por el Revocatorio (Mover) para impulsar el mecanismo establecido en el artículo 72 de la Constitución. Es todo lo que se sabe hasta el momento.

Abstencionistas

También está el grupo de ciudadanos que rechaza todo proceso electoral en el marco del dominio chavista puesto que el régimen de Nicolás Maduro no está dispuesto a perder elecciones tras el revés del 6 de diciembre de 2015. Sus sospechas están muy bien fundadas pero no tiene propuesta política de transformación.

La negociación necesaria

A estas alturas hay que intervenir en el panorama político para destrancar una partida en la que la oposición tiene todas las de perder. Se encuentra profundamente debilitada, acosada, reducida. Desde que las fuerzas democráticas renunciaron a tener una plataforma unitaria y una dirección política —como la que brindó la MUD para el triunfo de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015— sus derrotas y fracasos se han sucedido devastadoramente. Es hora de buscar una estrategia unitaria que trace objetivos de poder, establezca mecanismos de acción y seleccione las herramientas adecuadas. Para definir la negociación necesaria.

Si consideramos que la abstención sin proyecto ni activismo no es una opcion para la democracia, las tres posturas electorales referidas anteriormente constituyen mecanismos que necesitan los objetivos claros de una estrategia unitaria. Que lamentablemente no existe.

De las tres propuestas —más allá de sus debilidades estratégicas— me inclino por la del Acuerdo de Salvación Nacional porque es la única que puede generar una plataforma organizativa y de dirección política para fortalecer los recursos de la oposición. Con la participación de PJ y VP y otras organizaciones, el apoyo de la administración Biden, la UE y otros países y la capacidad de negociar lo que al gobierno más le duele: las sanciones. Participar en las elecciones —presidenciales o locales— con trasparencia, observación internacional y garantías. El rechazo de régimen se evidencia en el tipo de requisitos que exige para negociar. Solo con el apoyo Biden y los aliados internacionales no vamos a salir de Maduro, es verdad, pero sin ese apoyo tampoco. Por eso Henrique Capriles se sumó al acuerdo. Sería una opción muy difícil ante el régimen —concedo— y con muchos obstáculos ante la opinión pública —reconozco— pero no veo otra vía.

Acudir a las elecciones regionales y municipales sin plataforma organizativa ni dirección política es un salto al vacío. Varias candidaturas desarticuladas no construyen una gestalt política. Todos sospechamos que el régimen no va a cumplir los acuerdos propuestos. Enrique Márquez, vocero del CNE del gobierno, anunció que aquellos dirigentes inhabilitados pueden recobrar su legalidad si aceptan participar como candidatos. El régimen necesita la participación de este sector de la oposición para adquirir cierto matiz democrático ante la opinión internacional. También esta propuesta carece de arraigo popular y de apoyo internacional.

Del revocatorio a Maduro no tengo mucho que añadir. Más allá de un objetivo enunciado de gran envergadura, desconozco sus mecanismos y herramientas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Es muy temprano todavía para que los ciudadanos aprueben o rechacen una u otra iniciativa. La primera se refiere a comicios locales mientras la segunda a elecciones presidenciales. Pero hay que resaltar que ambas constituyen jugadas que buscan redefinir el difícil panorama político actual. Venezuela necesita una salida democrática, negociada y pacífica. Ya se precisarán los caminos a seguir.

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