La otra cara LA DESHUMANIZACIÓN EN PRIMERA LÍNEA, por Inés Muñoz Aguirre

Pensar en la posibilidad de perseguidos y perseguidores es una realidad que nos asoma al terror de una sociedad descompuesta que ha ido dejando a un lado su humanidad.

Siempre escribo sobre revisarnos como sociedad, porque más allá de lo que vivimos a diario a través de la fractura de los servicios públicos, o la decisión de algunos de colocarse en una acera, que los ubica en oposición a los de la acera del frente, hay características propias de una gravedad extrema que tiene que ver con la salud espiritual, por identificar de alguna manera aquellas reacciones, emociones y comportamientos que tienen que ver con nuestra forma de actuar.

He visto con horror desde el primer caso que se notificó como víctima del Covid-19 en nuestro país, como se propagaron descalificativos. Hay burlas, señalamientos, reclamos que asocian a personas que han viajado con la culpabilidad de haber traído el virus. He visto a una hija tratar de defender la memoria de su padre a través del twitter, como respuesta a los insultos, desprecios y señalamientos de gente que no los conoce, pero también de los vecinos que los atacan. Todo nos hace construir en nuestra mente una escena medieval en la que se elevaban las antorchas para dejar en evidencia a los que víctimas de la peste se ocultaban, ahora se enarbolan las palabras a través de las redes sociales.

¿Cómo es que llegamos a este punto, en el que viajar es una carta que guarda mucha gente bajo la manga, para colocarla sobre la mesa con el fin de darte una estocada final? ¿Cómo es que no se entiende que ya no es un virus importado y que la importancia de la cuarentena tiene que ver con que a estas alturas de la propagación por el mundo el contagio ya es local?

Preocupa todo lo que estamos viviendo, pero cuando comparas que en Madrid, una de las ciudades más afectadas, los vecinos reciben con aplausos al que regresa a su casa como sobreviviente y que nosotros, al parecer lo que hacemos es señalar y exponer física y emocionalmente a las víctimas, descubres la otra cara de una enfermedad que puede dar a cualquiera que se salte el confinamiento, que no guarde las debidas normas de aseo y el distanciamiento social tan necesario.

Pensar en la posibilidad de perseguidos y perseguidores es una realidad que nos asoma al terror de una sociedad descompuesta que ha ido dejando a un lado su humanidad. Mientras esto sucede hay quienes piensan que estamos viviendo una etapa de nuestras vidas que nos llevará a un cambio profundo desde lo individual y que nunca más volveremos a ser los mismos.  ¿será eso verdad?

Publicado originalmente en https://pasionpais.net/

https://inesmunozaguirre.wixsite.com/inesmunozaguirre

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