Michael Clayton LA CRISIS MORAL DE UN NEGOCIADOR, por Alfonso Molina

michael-clayton-4.jpgCreo que las siete postulaciones al Oscar para Michael Clayton son como mínimo excesivas —por no decir injustificadas— pues sin dejar de ser una pelí­cula de cierto interés no logra superar una trama artificialmente complicada —que no compleja, que es otra cosa— que le impide adquirir mayor densidad. El debut en la dirección del excelente guionista Tony Gilroy —autor de la trilogía Bourne y de El abogado del diablo, entre otras— ofrece muchas virtudes conceptuales, narrativas y de producción pero adolece precisamente de un guion que da vueltas y vueltas para llegar a una resolución dramática casi obvia. Creo que se esmeró³ tanto en su presentación como director que olvidó un poco su oficio original.

Aunque no es abogado, el Michael Clayton que da tí­tulo al film trabaja para un famoso bufete de Nueva York. Es un especialista en arreglar situaciones difí­ciles para los clientes de la firma legal. Un fixer que se encarga de ‘fijar’ las cosas en su sitio. Hace su trabajo sin preguntas incómodas. Es un hombre que se quiere retirar pero tiene severos problemas económicos originados en su adicción al juego. Está divorciado y ve a sus hijos un par de veces a la semana. Un dí­a su amigo Arthur Edens, abogado del bufete que ha defendido los intereses de U-North, una importante multinacional agroquí­mica, se sale de sus casillas en una reunión de negocios luego de descubrir un documento que demuestra que esta corporaciÃón ha sido responsable de la intoxicación de cientos de granjeros que utilizaron uno de sus productos. Mientras Arthur entra en una crisis ética y profesional, Michael se sumerge en las turbias aguas de la negociación corporativa —con el riesgo de ahogarse irremediablemente en ellas— hasta que enfrenta su propio conflicto personal.

Michael Clayton se mueve en una tendencia definida y en boga que mezcla el cine de abogados corporativos con la denuncia de la responsabilidad criminal de las multinacionales o de los gobiernos poderosos. El jardinero fiel, Syriana, El informe pelí­cano, El cliente, La firma y otras por el estilo conforman esa visión muy crí­tica de las instituciones jurídicas y la ética empresarial. En el caso que nos ocupa, Gilroy opta por la narrativa en retrospectiva para contar la historia de esta especie de antihéroe corporativo. La trama establece una situación en la que Clayton debe intervenir en el problema de un cliente y en una situación de violencia y, de pronto, manda al espectador a tres dí­as antes en lo que se suponía iba a ser un flash-back, que no lo es porque se convierte en la mayor trayectoria del guion. Poco tiene de flash. No era necesario mirar atrás en la medida en que el punto dramático citado poco tiene que ver con la médula de la historia. Aún más: ese cliente pierde relieve en el curso del relato. La historia pudo haber sido contada de manera lineal del principio al final. Todo lo cual luce como una estructura artificial.

Lo que no queda nítida es la frontera entre las corporaciones privadas y las instituciones públicas. El personaje de Karen Crowder se mueve entre U-North y Washington sin dejar en claro a dónde pertenece. Tal vez a las dos, pero tal definición no escapa al lugar común. Ese personaje lo he visto en tantas películas que ya no me resulta creí­ble. De la misma forma, las contradicciones de Clayton son epidérmicas. Hay un libro que habla del dominio y la conquista, al cual se refiere su hijo pero también su amigo Arthur, antes de un trégico desenlace. ¿Cuándo Clayton toma conciencia de su responsabilidad moral? ¿A propósito del destino de Arthur Edens?

El conjunto de las actuaciones luce muy profesional. George Clooney se ha erigido en el actor de la mayoría de las películas anticorporaciones o antigobiernos o antitodo y la verdad es que lo hace muy profesionalmente, respaldado por el magní­fico Tom Wilkinson como Arthur, y de Sidney Pollack como su jefe Marty Bach y Tilda Swinton como Karen Crowder. Es de hacer notar que la producción de Michael Clayton contó con el respaldo de figuras como Steven Soderbergh, Anthony Minguella y los propios Pollack y Clooney.

MICHAEL CLAYTON (Michael Clayton), EEUU, 2007. Dirección y guion: Tony Gilroy. Producción: Jennifer Fox, Kerry Orent, Sydney Pollack y Steven Samuels. Producción ejecutiva: George Clooney, James A. Holt, Anthony Minghella y Steven Soderbergh. Fotografí­a: Robert Elswit. Montaje: John Gilroy. Música: James Newton Howard. Elenco: George Clooney, Tom Wilkinson, Tilda Swinton y Sydney Pollack. Distribución: Cinematográfica Blancica.

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