Te amaré eternamente CORRESPONDENCIA DE AMOR, por Alfonso Molina

Te amaré eternamente 1
Hay una idea determinante en el film: la vida sigue, se renueva, va más allá.

Todo comienza con la expresión de amor entre un hombre maduro y una muchacha que se despiden momentáneamente. La primera escena de Te amaré eternamente —título en español de La corrispondenza— determina el tema y el tono de la más reciente película del italiano Giuseppe Tornatore. A partir de este set up dramático surge la historia de búsqueda y reencuentro entre ambos, pero no a la manera tradicional sino por la vía de la tecnología, la fantasía y la correspondencia entre la vida y la muerte.

Ed Phoerum es un reconocido profesor de astrofísica en una universidad escocesa y Amy Ryan es su joven alumna, quien además trabaja como ‘doble’ en escenas violentas de cine. Ambos se profesan un amor indoblegable, pero un signo trágico se interpone entre ellos. No obstante, la comunicación entre ellos continúa. Película distinta, poco común, a ratos enigmática, que nos deja pensando sobre el destino de los seres humanos.

En la filmografía de Tornatore han predominado dos factores de mucha importancia: la belleza de su Sicilia natal y sus apasionadas historias de amor. Cuando ganó el Oscar con Cinema Paradiso en 1989 apenas contaba con 32 años. Aquel joven realizador definió esa mezcla temática que después siguió con Estamos todos bien (1990), El hombre de las estrellas (1995), Malena (2000), Baria (2009) y otras más. Es partir de La mejor oferta (2013) y ahora con Te amaré eternamente cuando Sicilia deja de ser su escenario y se traslada a otros espacios. No importa qué tipo de historias o temas aborde este realizador, todas sus películas están siempre atravesadas por ideas, sentimientos y personajes entrañables. Esto ocurre especialmente cuando habla de amor o desamor, que es el caso de este filme, un relato sobre una singular relación en la que el amor trasciende la misma muerte.

Tornatore propone una idea atrevida desde el punto de vista narrativo, si se quiere, pero perfectamente válida: el amor después de la muerte. Desarrolla este planteamiento con la ayuda del video y los celulares, pero además acompaña la historia de amor con una bella y potente metáfora sobre las estrellas y el cosmos. Es un relato contemporáneo, actual, marcado por la tecnología, como una especie de aliada que vence el espacio y el tiempo. Imágenes en pantallas móviles y sonidos en dispositivos electrónicos —mezclados como misivas en papel, a la antigua— guiados por un planeamiento estricto. Todo está escrito, pero no por el destino o una figura religiosa sino por un hombre de ciencia que no deja nada al azar.

Es una idea desconcertante, en la medida que puede ser también la manifestación de un amor egoísta, a ratos cruel, incluso. Cómo puede un ser humano liberarse del recuerdo, de un amor que persiste como un fantasma. El sentido de la pérdida se hace palpable en cada escena. Lo más importante es que nadie se engaña por esta situación, ni siquiera la propia Amy, quien desde el principio sabe lo que ha sucedido con Ed, aunque ignora cómo y por qué.

En La correspondencia, como original y más acertadamente se titula, casi todo el tiempo el relato está siguiendo a Amy (interpretada por una muy expresiva Olga Kurylenko), quien constantemente se vincula con Ed (con la presencia siempre eficaz de Jeremy Irons) a través de una afectividad epistolar. Esa interrelación entre los personajes por medios interpuestos es una singular forma de dramaturgia que tiene sus ventajas y desventajas. En primer lugar, resulta una interesante reflexión sobre la imagen y la memoria en los tiempos de la virtualidad y lo digital, con esa aura romántica y poética que se encuentra en las cartas de amor en papel con sobres rojos. En segundo término, esta mediación, y con solo un personaje en escena todo el tiempo, resulta —a ratos— reiterativa.

Otro factor fundamental de Te amaré eternamente reside en la música de Ennio Morricone, habitual compositor de las películas de Tornatore. A su avanzada edad, el maestro sorprende con su capacidad para continuar creado piezas novedosas que contribuyen a crear las atmósferas del relato. De eso se trata cuando el músico y el director se muestran recurrentes con unos temas, tonos y universos. Le dan vueltas a las mismas ideas pero siempre dicen cosas nuevas desde una reveladora mirada.

Hay una idea determinante en el film: la vida sigue, se renueva, va más allá.

TE AMARÉ ETERNAMENTE (La corrispondenza), Italia, 2015. Dirección y guion: Giuseppe Tornatore. Producción: Isabella Cocuzza. Fotografía: Fabio Zamarion. Montaje: Massimo Quaglia. Música: Ennio Morricone. Elenco: Olga Kurylenko, Jeremy Irons. Distribución: Gran Cine.

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