Días de novenario LA NOSTALGIA DEL CAMINO, por Alfonso Molina

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Volkswagen rojo
La imagen borrosa de un viejo Volkswaguen rojo acompaña los recuerdo de Hugo Báez, personaje de la nueva novela de Inés Muñoz Agjuirre.

 
De la intensa personalidad de Carolina Larotta, personaje central de La segunda y sagrada familia (2012), primera novela de la dramaturga y comunicadora venezolana Inés Muñoz Aguirre, pasamos a la extraña e intensa relación de un padre y su pequeño hijo que recorren el Oriente venezolano a bordo de un Volkswagen rojo en Días de novenario. De la perspectiva femenina de una investigadora policial que indaga en las circunstancias afectivas de las dos mujeres de un hombre público, nos desplazamos a los recuerdos muy masculinos de Hugo Báez, un periodista cincuentón que a partir de la muerte de su padre reconstruye los momentos de su infancia al lado de ese hombre que tomaba fotos. Este movimiento temático de una novela a otra se realiza al amparo de la afectividad de los seres humanos, sin importar sexo, profesión o edad. La gran diferencia entre una y otra reside en la nostalgia que actúa como matriz determinante.

Estamos ante una road novel, una novela del camino, que utiliza el viaje físico como estímulo a un viaje interior, íntimo, quizá tardío, en el laberinto de los recuerdos. En una especie de flashback emocional, Días de novenario se construye con una estructura firme mas sin complejidades. Una voz masculina simplemente recuerda y atesora aquellas imágenes de un hombre y un niño en un auto rojo. Ese escarabajo con cuatro ruedas llamado Pancho sirve de vehículo, de casa, de laboratorio fotográfico, de espacio personal. Es un tercer personaje que marca el rumbo vital de padre e hijo. Pero además es el símbolo de una generación. Allí, en ese auto icónico, anidan los pensamientos y emociones más lejanos de los otros dos personajes, los humanos, aderezados por las canciones de Sandro, Los Ángeles Negros, incluso Los Beatles. Nostalgia de la edad de la inocencia de un periodista enfrentado a su crisis personal.

Días de novenario 2La memoria de Báez es subjetiva, tal vez imprecisa o inexacta, pero constituye su herramienta de evocación de aquellos tiempos de viaje —iniciada en el novenario funerario de su padre— pero también de un país que se ha ido, de una vida que evolucionó, de una época marcada por los sentimientos de un niño que avanza hacia la adolescencia hasta recorrer el camino de la edad adulta. A sus cincuenta y tantos años, el personaje central representa una generación que evoca sus sueños y también sus frustraciones. Es la generación de la autora. Por eso Inés Muñoz Aguirre deja que el relato fluya en libertad, asumiendo a ese personaje masculino que reclama su afectividad.

Escrita con mano firme pero a la vez sutil, Días de novenario constituye una alegoría de la amistad entre dos hombres, con la referencia directa del abandono de una mujer: esposa y madre. Novela de la nostalgia y de la recuperación afectiva con un final importante.

DÍAS DE NOVENARIO, de Inés Muñoz Aguirre. Ediciones B Venezuela, 2013.

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