Sólo los estúpidos no cambian de opinión EL PRIMERO QUE SE DIO CUENTA, por Alfonso Molina

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Cabalgando a media legua entre la entrevista y el testimonio, Sólo los estúpidos no cambian de opinión se presenta —más que como una biografía propiamente dicha— como la reconstrucción de una vida —la de Teodoro Petkoff— que permite, valga la reiteración, reconstruir el proceso de lucha por la democracia iniciado en la Venezuela que despertó de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez en 1958 y que enfrenta hoy la vocación autoritaria de Hugo Chávez. Es decir, un recorrido que va de un militar a otro en cuatro décadas, aunque en circunstancias históricas y políticas distintas. El periodista Alonso Moleiro propone una escritura voraz y exigente que persigue el trascurrir de ese proceso con cierto tono cinematográfico, como si fuese el guión de un documental. Sin duda, un documental necesario.

El libro exhuma un conocimiento profundo no sólo del personaje sino también del proceso político que Venezuela ha atravesado en las últimas décadas. Ello le permite a Moleiro establecer asociaciones que contribuyen a la comprensión de lo que nos ha sucedido como nación y al conocimiento de sus protagonistas fundamentales. Sólo los estúpidos no cambian de opinión inicia un camino textual y testimonial desde la década de los treinta en El Batey, en el estado Zulia, alrededor del núcleo familiar conformado por un búlgaro, una polaca y sus hijos, en un central azucarero. La evocación discurre de primera mano, casi sin intermediario. Son algo así como memorias asistidas que dan cuenta de las primeras inquietudes políticas de Teodoro, sus inicios en el activismo, su escogencia del Partido Comunista de Venezuela en vez de Acción Democrática, sus primeras cárceles, la caída de la dictadura y la lucha guerrillera de los sesenta, esta última como expresión del gran dilema político que planteó la Revolución Cubana en el marco de la Guerra Fría. Llama la atención los testimonios de Petkoff alrededor de la represión generada por los gobiernos de la democracia, de su rocambolesca vida clandestina —incluídas sus grandes fugas—, de la discusión política de entonces —más adherida a fundamentos doctrinarios— y de aquella intensa capacidad organizativa del PCV, que hoy no encuentro ni siquiera en el Movimiento V República, a pesar de ser partido de gobierno.

En este punto comienza otra etapa del libro, al menos desde el punto de vista del lector. En el caso de Petkoff, estamos ante uno de los muy escasos dirigentes políticos venezolanos —en la derecha y en la izquierda— que ha hecho un aporte medular al pensamiento político de la segunda mitad del siglo XX, no sólo nacional sino universal. Mucho antes del eurocomunismo de Enrico Berlinguer y del glasnot de Gorbachev, Checoslovaquia: el socialismo como problema (1969) y Proceso a la izquierda (1974) son libros que establecieron en sus respectivos momentos un punto de ruptura no sólo con los viejos modelos del movimiento comunista sino con la cultura operacional de la izquierda en general y del marxismo leninismo en particular. Pero tras esta ruptura —que se deriva, entre otras cosas, de la derrota del movimiento guerrillero y de la necesidad del repliegue militar— vino la reelaboración teórica de la democracia como sistema político. Es allí cuando la dedicatoria que el teórico francés Régis Debray le escribiera a Petkoff adquiere dimensión histórica: “Para Teodoro, el primero de nosotros que se dio cuenta”.

Comienza entonces, repito, otra zona fundamental de Sólo los estúpidos no cambian de opinión. Es aquella referida al surgimiento del proyecto que encarnó —hay que usar el verbo en el tiempo adecuado— el Movimiento al Socialismo, MAS, y su tránsito a lo largo de tres décadas que cruzaron y zigzaguearon los gobiernos de Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez, Luis Herrera Campíns, Jaime Lusinchi, el segundo de Pérez —con su crisis militar y política— y, como algo estelar, el segundo de Caldera. Un recorrido que permite, en la distancia, reflexionar sobre las razones que generaron el chavismo actual. Cosas a tomar en cuenta.

Las conversaciones entre Petkoff y Moleiro concluyeron en junio de 2006, un mes antes de declinar su candidatura presidencial para respaldar la de Manuel Rosales. Esto le confiere un carácter independiente al libro. No obedece a estrategias electorales sino a la necesidad de comprendernos a la luz del pensamiento y la acción de un dirigente político sui generis pero fundamental.

Alonso Moleiro. Sólo los estúpidos no cambian de opinión. Colección La realidad no contada. Editorial Libros Marcados, septiembre de 2006.

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