Alicia Freilich CHOCRÓN, LERNER Y ROTKER

¿Musiúes? ¿Alias de espías pitiyanquis? Para nada. Tres venezolanos judíos o viceversa, nombres esenciales de la cultura nacional contemporánea que trascienden su lindero natal. Leído en el inmediato posparto (Fundarte, 1991), Isaac Chocrón y Elisa Lerner. Los transgresores de la literatura venezolana de Susana Rotker (Z’L bendito sea su recuerdo) era un riguroso estudio académico de interés para especialistas. Recuperado en la actual edición (UCAB/Espacio Anna Frank. Caracas, 2010), es texto clave para identificar la democracia sin adjetivos.

Su relectura muestra un triálogo de insurgentes. Isaac: “Resulta una revolución, pero no allá sino dentro de ti”. Elisa: “Soy sólo este desamparo”, y la propia autora en confesión plural: “Somos también un ser quebrado entre fronteras”, complicidad que le permite desnudar dilemas del actual judaísmo y en proyección analógica los conflictos intra y extragrupales de toda minoría religiosa, sexual, étnica, sociocultural y política.

Democracia tiene difícil receta porque es la tolerante legalidad conferida a los grupos distintos que en sus múltiples variantes forman una sociedad sana. Ese mecanismo del trato a los distintos define a toda colectividad de cualquier tamaño.

Democracia no es el abusivo poder ejercido a sangre y fuego por una mayoría ocasional de iguales o copartidarios. Al contrario. Así como tratas a los muchos pocos, no inferiores ni superiores, diferentes de ti, que sumados pueden ser mayoría fija, tal cual es tu naturaleza personal y pública.

Este trío de insurgentes criollos ha ejercido a cabalidad los principios de su primaria formación, pues la cultura judía es infractora en su origen no proselitista, y cuando genera exclusiones, vienen de sectas fanáticas, que las hay en todas las creencias. Por siglos, el sabio Talmud indaga, duda, pregunta, responde y repregunta sin cesar a la escritura fundacional de la Torá, los cinco primeros libros de la Biblia. Polémica tenaz que utiliza la contradicción como método para preservar y renovar costumbres a través de la crítica. De ese esquema funcional provienen la tríada filosófica marxista de tesis-antítesissíntesis y la fórmula operativa del psicoanálisis freudiano.

Este libro de Susana Rotker fue el prólogo conceptual de toda su obra tan importante que parecía sólo el producto teórico y local de una periodista, docente, investigadora, típica scholar. Pero su precoz lucidez ahora ilumina el presente global, totalitario y terrorista, desde laberintos más internos y reveladores, porque analiza los lazos entre agresión, miedo, desconfianza, cambios de la mentalidad individual y colectiva frente a la violencia generalizada que convierte a todo ciudadano en potencial o real víctima o victimario, con especial énfasis en América Latina. Permite comprender hasta qué punto democracia es un modo de ser íntimo que se proyecta en doctrina institucional.

Lo mismo vale para la destructiva conducta de sus brutales enemigos.

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