Doctor Insólito / LA FÓRMULA PARA DESTRUIR A LA HUMANIDAD, por Karin van Groningen

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Peter Sellers interpretó la célebre película de Stanley Kubrick.

Se prepara EEUU para destruir la Unión Soviética. Ha instalado un arsenal de bombas nucleares en aviones listos para despegar. Con la señal de ataque los escuadrones aéreos iniciarían su vuelo fatal que solo puede revertirse con una señal secreta convenientemente encriptada.

Esa es la trama cargada de humor negro de la película Dr. Strangelove or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb (1964)[1] del director Stanley Kubrick (1928-1999). Y la fatal orden llega. Y los escuadrones despegan prestos hacia la Unión Soviética. El general de la Fuerza Aérea de EE.UU Jack D. Ripper[2] se encuentra tras ella. Quiere el general evitar —en un sobrevenido ataque de locura— la puesta en marcha de los planes moscovitas de fluorización del agua para contaminar los fluidos corporales de los estadounidenses.

Los rusos nada saben del inminente ataque. Y el Dr. Strangelove —un científico nazi poseedor de un brazo biónico que se activa, de tanto en tanto, intentando ahorcar a su muy germánico propietario— le informa al presidente de Estados Unidos que, más allá de los mares, en la Unión Soviética, esos aviones son esperados por el dispositivo del Fin del Mundo. Pacientemente…  Que se activa automáticamente. Basta que detecte la inminencia de un ataque nuclear. Le informa también que sus descargas nucleares —que en forma de cadena mortal provocarían la destrucción de todo ser viviente— no pueden ser desactivadas. Una situación complicada en extremo.

La alarma en el Salón de Guerra del Pentágono crece aceleradamente al observar en la gran pantalla situacional a las naves en vuelo hacia su destino final. Y no logran comunicarse con el general Jack D. Ripper para que ordene el regreso de las naves. El fin de la humanidad se aproxima a pasos agigantados… El pánico aumenta cuando el ejército, que ha tenido que trasladarse hasta el cuartel del general en su búsqueda, encuentra que se ha suicidado sin transmitir el código de la ansiada orden. Los planes para la preservación de la humanidad que está escribiendo el Dr. Strangelove —una lista de generales seleccionados para habitar unas cuevas antinucleares junto con un número significativo de las más bellas mujeres— no ayudan a aliviar el horror. Ya, como último recurso y frente a los esfuerzos ineficaces por hacer devolver las naves cargadas de explosivos, el presidente de EEUU apela por el ‘teléfono rojo’. Línea de comunicación directa con el presidente de la URSS. Le informa la situación… Le pide que dispare unos misiles para acabar con las naves estadounidenses… Solicitud sorprendente que termina siendo el último recurso frente a lo ya inevitable.

El general de la Fuerza Aérea norteamericana Jack D. Ripper y su insanidad mental, se podría decir que son la causa del mortal desenlace. Sin embargo, la Biblioteca del Congreso de EEUU ha catalogado a la película como «cultural, histórica y estéticamente significativa» para recordarnos probablemente, las poderosas capacidades instaladas para la destrucción inmediata y masiva de la humanidad. Y es ello lo que explica el derrumbe en Venezuela. Y probablemente también, las dificultades permanentemente afrontadas por muchos otros países entre los que se encuentra buena parte de Latinoamerica.

Las poderosas capacidades instaladas para la destrucción inmediata y masiva. Es lo que ha sido llamado centralismo extremo. Presidencialismo extremo. Capacidades que centran todas las decisiones en una única mano, con exclusión de cualquier otro actor o institución. Se excluyen incluso aquellas propias en otras latitudes, de los poderes legislativo y judicial y de las administraciones locales. Y es que comandan hasta las elecciones estadales y municipales y deciden sobre sus candidatos. Sin olvidar apropiarse de aquellas propias de la iniciativa privada. O aquellas propias de la iniciativa ciudadana, que viene a sr lo mismo. Es la apropiación del protagonismo total dentro de la esfera nacional. Y…también la apropiación de las riquezas naturales de la nación ¡Hidrocarburos, oro, hierro, impuestos, royalties, por supuesto! Habiendo instalado las capacidades solo queda rogar por un líder bueno. Capaz. Honrado. Sano. Justo…

Estando las capacidades instaladas basta la llegada al poder de un líder loco —o un corrupto ambicioso— para dar vida a la comedia de humor negro de la destrucción masiva … Y es que estando las capacidades instaladas solo un actor es suficiente para decidir sobre el destino de la humanidad… Es por ello que, en EEUU, se necesita la participación de casi sus 324 millones de habitantes. De sus gobiernos estadales plenamente constituidos. De sus gobiernos municipales con iguales poderes plenos. Igual sucede en Suiza. Y en Alemania … Pero no siempre fue así. En este país sufrieron en la vida real un percance de similar naturaleza. Se lo llamó totalitarismo nazi. Y pasada la barbarie reescribieron sus leyes. Y se activaron los alemanes para desmontar las capacidades instaladas para su destrucción inmediata y masiva.

Caracas julio 2017

Copyright©Karin van Groningen

[1] Fue titulada en español Dr. Insólito o: Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba. Película basada en la novela Alerta Roja (Red Alert) de Peter George. Peter Sellers protagoniza (en tres papeles distintos), junto a George C Scott y James Earl Jones.

[2] Nombre que pronunciado en inglés suena igual que el de Jack El Destripador.

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