En pocas palabras / SOCIALISMO FASHION, por Ramón Peña

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Hoy, inevitablemente, los bodeones subrayan la terrible estratificación social en la que ha derivado la que una vez se vendió como redentora revolución socialista.

Bajo condiciones intencionalmente favorables del régimen, emergen en Caracas bodegones de lujo, pretendidas imitaciones de Fauchon de París,  Fortnum & Masonde Londres, Eataly de Nueva York, así como restaurantes y tiendas de alta pompa y precio.

Inevitablemente, estos establecimientos  deslumbran por su contraste con las socializadas miserias y carencias de las grandes mayorías, la inseguridad alimentaria de adultos y niños, y el epidémico desastre sanitario.

Por supuesto, no hay nada punible en la existencia de tales establecimientos de esplendor. Son opciones para cualquier sociedad. En tiempos de la democracia existieron en Caracas y en el resto del país en todas sus modalidades, pero entonces estaban al alcance de una amplísima clase media trabajadora. Hoy, inevitablemente, subrayan la terrible estratificación social en la que ha derivado la que una vez se vendió como redentora revolución socialista.

Es la ilustración caribeña de la tesis de Milovan Djilas, ex miembro del politburó del Partido Comunista yugoslavo, quien, en su libro La nueva clase (*), denunció cómo el partido-estado gobernante abandona progresivamente la ideología y promesa de lucha por un mundo igualitario, que lo condujo al poder, y usufructuando el monopolio administrativo que detenta, genera beneficios que disfruta, casi con exclusividad, junto a una claque de allegados y enchufados.

Las revoluciones comunistas triunfantes dan origen a una nueva clase, ambiciosa de poder y riqueza, explotadora de sus semejantes. Hoy, en nuestro país, esa clase aspira engrosarse mediante una írrita ‘ley antibloqueo’ que la faculta para reprivatizar a su antojo centenares de empresas expropiadas.

En el sistema comunista, agrega Djilas, el poder y el gobierno son idénticos al uso, goce y disposición de casi todos los bienes de la nación. Con los privilegios del poder se obtiene indirectamente propiedad. Un sistema ideal para quienes tienen el deseo de vivir como parásitos, a costa de otros.

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(*) Djilas Milovan, La nueva clase, un análisis del régimen comunista, 1957, disponible también en PDF.

Publicado originalmente en https://americanuestra.com

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