Los clásicos / HOWARD PHILLIPS LOVECRAFT, por Manuel López

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Lovecraft (1890-1937) fue un maestro inigualado de la literatura de terror sobrenatural.

“Nací en Providence, de pura cepa anglosajona, el 20 de agosto de 1890. Durante mis primeros años de existencia, mi forma de expresión fue oral antes que escrita, y mis gustos mucho más modernos que ahora”.

Así lo declaraba en La breve autobiografía de un escritorzuelo intrascendente de 1919, el gran escritor estadounidense Howard Phillips Lovecraft (1890-1937), maestro inigualado de la literatura de terror sobrenatural y figura multifacética que también se destacó en la poesía, la astronomía, la filosofía y otras disciplinas. En este recuerdo, en ocasión del 132 aniversario de su natalicio, recomendaremos una sencilla guía bibliográfica de Lovecraft, que facilite una aproximación ordenada a la adquisición y lectura de las obras de ficción en el género dónde fue genio supremo.

Efectivamente, el desorden más extremo reina en las publicaciones de artículos, cuentos y novelas de Lovecraft —tanto en inglés como en sus traducciones al castellano— solo explicable por el despectivo descuido hacia ese género literario, volviendo difícil el acercamiento de posibles aficionados. Digamos, de antemano, que sus publicaciones de terror suelen dividirse en tres periodos: el primero iría de 1905 a 1920 y sería el de las Historias macabras; el segundo, de 1920 a 1927, correspondería al Ciclo de los sueños; y el tercero, hasta su muerte, a los Mitos de Cthulhu. Tomemos, pues, ‘con pinzas’ esas periodizaciones y vayamos directo a 1927, año de publicación de nuestra primera recomendación: El horror sobrenatural en la literatura (usaremos los títulos en español para no alargar el texto). Se trata de un espléndido ensayo sobre el género de terror, exponiendo su evolución críticamente, desde los hombres primitivos hasta sus contemporáneos del siglo XX. La brillantez narrativa de Lovecraft impresiona desde la Introducción del relato:

“La más antigua y poderosa emoción de la humanidad es el miedo, y la clase más antigua y poderosa de miedo es el temor a lo desconocido.(…) Contra tal afirmación se descarga toda la ira de una sofisticación materialista que se aferra a las emociones cotidianas y a los sucesos objetivos, así como a un idealismo puerilmente insípido, que desaprueba las motivaciones no estéticas y exige una literatura didáctica que ‘eleve’ al lector hasta un sustancioso grado de risueño optimismo.”

A Poe, como suprema deidad de la literatura de terror le dedica un capítulo, y otro a los primeros cuentos góticos, calificando a Walpole de “verdadero fundador de la literatura de horror”, lo que no impide la crítica a su obra más famosa: “La historia (tediosa, artificial y melodramática) se ve dañada por un estilo frívolo y prosaico, cuya vivacidad no permite, en ningún momento, la creación de una atmósfera verdaderamente sobrenatural”. Método crítico que otros convertirán en teoría, ‘la teoría del palo y la zanahoria’.

Ese año de 1927 es también cuando escribe su novela corta más famosa, El caso de Charles Dexter Ward, aunque no se publicaría hasta 1941 en las ediciones de mayo y julio de la revista Weird Tales (Cuentos Raros). Igualmente escrita en 1927, y también publicada póstumamente en 1943, es otra novela corta significativa: En Busca de la Ciudad del Sol Poniente, que algunas ediciones en castellano reúnen con otras aventuras del protagonista Randolph Carter (se dice que alter ego del autor) en Viajes al Otro Mundo. En este libro aparece también el primer y ya clásico cuento de esa serie: La declaración de Randolph Carter“, escrito en 1919. Otra excelente novela corta es El susurrador en la oscuridad, escrita en 1930 y recopilada en castellano junto a tres cuentos del autor en El horror de Dunwich. De 1931 es otra famosa novela corta, “En las montañas de la locura, reunida con dos cuentos en el libro con el mismo título. Y las dos últimas novelas cortas de Lovecraft, La sombra sobre Innsmouth, también de 1931, y En la noche de los tiempos, de 1935, se encuentran en la célebre recopilación de Los mitos de Cthulhu, junto a otros cuentos suyos y de otros autores. Varias editoriales españolas, entre ellas, Alianza y EDAF, en sus colecciones de bolsillo, publicaron hace años y un tanto desordenadamente esas obras de Lovecraft, que podían adquirirse en nuestro país antes del régimen de terror (ya no sé si sobrenatural) que hoy sufrimos. En la actualidad, se ha publicado en castellano la Obra Completa (habría que ver que tan completa) de este genial escritor.

Otras ediciones de bolsillo de Alianza dedicadas a los cuentos de Lovecraft son El clérigo malvado, que recoge trece de 1905 a 1936, Dagon, otros veinte de 1917 a 1922; En la cripta, nueve cuentos más de 1920 a 1933; y La habitación cerrada o Los que vigilan desde el tiempo, supuestamente en colaboración con Derleth, pero que en cuanto este falleció le fueron atribuidos sólo a él, sin Lovecraft.

Una estupenda selección de escritos de Lovecraft, incluyendo su ensayo historiográfico y varios de sus mejores cuentos y novelas cortas, se encuentra en los dos volúmenes de la editorial Barral titulados Necronomicón I y Necronomicón II. Pero, como indicamos arriba, los intereses de Lovecraft trascendieron los de la ficción y se desplegaron hasta la literatura en general, la filosofía o la poesía, y hasta la música se ha visto influenciada por sus míticas narraciones, particularmente, las bandas de rock y heavy metal (!).

Las adaptaciones cinematográficas de la literatura de terror sobrenatural lovecraftiana constituyen un capítulo aparte y ocuparían una reseña más grande aún que ésta, sobre todo, desde su boom a finales del siglo pasado. Sólo mencionaremos, a título historiográfico, los primeros intentos de llevar a la pantalla las narraciones del escritor. En el caso del film de 1951 producido por Howard Hawks y dirigido por Christian Nyby The thing from another world (El enigma de otro mundo), con remake de John Carpenter en 1982, que se suele colocar como primitivo antecedente debido a la naturaleza terrorífica y cósmica de ‘la cosa’. Ni siquiera el guión se basa en alguna historia de Lovecraft. Sí lo hace, y sería la primera entonces, la película mexicana de 1961 La marca del muerto, basada en la novela El caso de Charles Dexter Ward y dirigida por el mexico-portorriqueño Fernando Cortés. También lo hará en 1963 y sobre la misma novela, la estadounidense The haunted palace, aunque su propaganda indicase que provenía de Edgar A. Poe. En realidad, existe un poema de Poe con ese título, pero el film adapta, claramente, la historia de Lovecraft. La confusión también podría provenir del hecho que el equipo cinematográfico, dirigido por Roger Corman y con Vincent Price como protagonista, se dedicase a adaptar, desde principios de los años sesenta, varios cuentos de Poe (sin mucho éxito, por cierto). Y mencionemos, para finalizar, el clásico film de ciencia ficción Alien, dirigido por el irregular Ridley Scott en 1979, cuyos rasgos de terror cósmico suelen asociarse a las geniales creaciones del maestro H.P. Lovecraft.

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