Bitácora Internacional / EL SOCIALISMO COMO COARTADA, por Alfredo Michelena

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En países, como Cuba, Venezuela y Nicaragua, hay un grupo que ha accedido al poder con la consigna de un socialismo que va a solucionar los problemas.

Hay algo intrínseco en la naturaleza humana que nos impulsa a tratar de controlar el ambiente, las circunstancias que nos rodean. El hombre es el perfecto interventor del medio ambiente, lo transforma para su provecho. Pero necesita conocerlo para controlarlo. En el pasado apelaba a la magia y a la religión, ahora a la ciencia. Necesitamos saber, transformar y controlar para avanzar.

El homo capitalista y el homo socialista —o comunista— tienen en común ese deseo de controlar el mundo que nos rodea para imponer sus intereses. La diferencia es que el primero es percibido como algo negativo pues es la búsqueda de la ganancia económica individual, privada, mientras que en el segundo la percepción es positiva, pues se vende como el desenfrenado deseo de hacer el bien a la comunidad.

El sueño del capitalista sería crear un conglomerado monopolista para controlar el mercado a su favor. El del socialista es crear un Estado que le permita controlar a la sociedad para el bien de ella misma. Un bien que ella no es capaz de obtener sino bajo la tutoría del Estado. Un Estado que es controlado por un partido, que a su vez es controlado por una élite, que a su vez es controlada por un caudillo. Como se aprecia ambas patologías describen la búsqueda del poder puro y simple. Solo que una se muestra como es, con todas sus dimensiones y la otra se oculta bajo un manto de humanidad, que como sabemos al final no aplica.

Después del estrepitoso fracaso del comunismo, que llevó y sigue llevando a millones de personas a su tumba por hambre y hostigamiento, aún hay muchos que siguen vendiendo la idea de que ellos sí, que esta vez sí, podrán controlar las fuerzas del mercado y las de la sociedad para imponer justicia, igualdad y bienestar a la humanidad. Ese es sin duda un mensaje muy atractivo para muchos.

La historia nos dice que más consiguen para la sociedad los que buscan sus metas individuales, enmarcados en la competencia productiva, que aquellos que tienen el socialismo como coartada.

En lo internacional vemos como los socialistas del mundo se unen para apoyar a los pocos regímenes socialistas totalitarios o comunistas que existen. Una especie de solidaridad automática y estúpida, en el sentido literal de la palabra.  Se entiende que estos regímenes se apoyen los unos a los otros, pero que las ONG que defienden derechos humanos los defiendan, en especial con el historial de violación de estos derechos, es casi incomprensibles a menos que les embargue la estupidez. Claro, hay la opción de que sean financiados por los autócratas. Baste señalar el caso de la ONG Black Lives Matters y su apoyo al régimen de La Habana, que está reprimiendo a un pueblo que pide libertad.

En la práctica estos inútiles regímenes, en cuanto a la consecución de un mejor nivel de vida para sus ciudadanos, incluyendo el mejoramiento de los DDHH, terminan arruinado a sus países. Claro, se sacuden la responsabilidad echándoles la culpa a fuerzas externas (el imperio) que les impedirían obtener el prometido bienestar.

El ejemplo más patético es el régimen castrista que responsabiliza de la falta de comida, medicinas y vacunas contra el Covid-19 al imperialismo yanqui, por el bloqueo o embargo que ha ejercido sobre la isla. Aunque en realidad justamente ese imperio en uno de los diez principales socios comerciales de la isla y no hay prohibición de comerciar con Cuba comida y medicina. Además Europa y otros muchos países invierten y comercian con la isla. Por cierto que más de 50% de la comida que llega a Cuba viene de EEUU.

En países, como Cuba, Venezuela y Nicaragua, hay un grupo que ha accedido al poder con la consigna de un socialismo que va a solucionar los problemas e imponer justicia, igualdad y lograr el bienestar de toda la sociedad. Al final ninguno de esos grupejos han mejorado la vida de sus ciudadanos pero si de la nueva élite que disfruta de las mieles del poder mientras el país se pauperiza.

Hay que concluir que utilizaron el romántico socialismo como coartada, pero son lo mismo o peor que las criticadas dictaduras militares de la segunda mitad del siglo pasado en la región.

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