Hablando de caleta / ENCRIPTAMIENTO, por Antonio Llerandi

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Venezuela ocupa el honroso lugar de ser el tercer país del mundo con mayor número de transacciones con criptomonedas.

Si nos atenemos estrictamente a la etimología de la palabra, krypto en griego significa ocultar, y de ahí viene el asunto. Encriptar de alguna forma es esconder.

Y no hablamos de los inocentes juegos infantiles del escondido, absolutamente inofensivos y sin consecuencia, sino de cosas peores. Salvo contadas excepciones, debido al pudor y las buenas costumbres, todo lo demás que se oculta es porque tiene algún antecedente maligno, algo de lo peor del ser humano.

Cuando oigo la palabra ocultar la asocio inmediatamente con el ocultismo, con la edad media, con asociaciones secretas, con templarios y demás yerbas. No sé por qué me recuerda a hogueras, linchamientos, cacerías de brujas, torturas y demás menesteres. Y me encuentro precisamente que ocultar viene del latino occulere, que se define como oculto, clandestino, escondido, secreto. Algo así como lo más turbio y maligno del ser humano.

Reconozco que cuando oigo la palabra criptomoneda brinco, y no de placer sino de angustia.  En primer lugar, por lo de encriptado, por todo lo que he señalado anteriormente y encima con el añadido de moneda, algo que por más que he hecho esfuerzos sobrehumanos en mi vida, se me ha estado más o menos negado. En fin, nada que me dé más terror que una cosa que llamen criptomoneda, algo así como la parte más terrible del diablo, porque hay que reconocer que a veces el diablo tiene cosas buenas, sobre todo cuando hace diabluras. Y de alguna manera también vienen a mi mente algunas imágenes infantiles, cuando los malvados utilizaban la kryptonita, ese pegoste verde, para despojar de sus poderes al buenazo de Superman, e impedirle hacer el bien.

Y no sé por qué, pero hay ciertas noticias actuales que como que me están dando la razón, la primera de ellas es que Venezuela ocupa el honroso lugar de ser el tercer país del mundo con mayor número de transacciones con criptomonedas, y me digo —infeliz de mí— es que mi país se convirtió en algo turbio, maloliente. Es que estando Venezuela, en la situación que está, arruinado económicamente, socialmente, culturalmente, humanamente, cómo es posible que deambule por las nubes tanto dinero encochinado, porque no hay de otra. Si la vaina se maneja encriptadamente es porque ‘hay gato encerrado’ como decimos en criollo.  Unos, porque no le vayan a descubrir sus churupitos que tienen encaletados, pero la mayoría pues no pueden airear sus dineritos que apestan y de qué manera.

Es que para eso es que está sirviendo la monedita esa. Siempre he sido un gran defensor de la actualización de los refranes, y nosotros precisamente tenemos uno muy específico: ‘fulanito no es monedita de oro’. Tenemos ahora la oportunidad de actualizarlo, ‘fulanito es una criptomonedita’ sería perfecto, mejor definición imposible.  El otro es un verbo, muy propicio para la ocasión: ‘encaletar’. Cuando alguien es ‘caleta’ o ‘anda encaletado’ ya sabemos en criollo, que anda en una vaina turbia, de esas que mejor que no se sepan. Un criptotipo sería la mejor manera de calificarlo.

En fin, la susodicha monedita parece que ha sido diseñada por el narcotráfico, sirve precisamente para esconder muchísimas vainas. Estamos conscientes que el pocotón de dinero que el mencionado negocio produce no es que está debajo de los colchones de las casas o mansiones de ellos, sino que se diluye inmerso en ese eufemismo que llaman el sistema financiero mundial, pero todo hace pensar que la cosa no es tan fácil y decidieron que encriptar el asunto era la mejor manera de ‘pasar agachao’, como también decimos en criollo.

Les juro, que he tratado de todas las maneras posibles de entender de qué va la cosa y nanai nanai, no hay manera que el asunto se me aclare, o es que, a lo mejor, eso de los algoritmos y cosas por el estilo es lo mejor de la edad media, ahora sofisticado, pero que permite lo mismo, que los legos no podamos acceder al excelso conocimiento de los iniciados, por ahí iban los tiros de las sociedades secretas y la criptomoneda como que forma parte de la misma categoría, quién quita.

Para colmo de males, y para terminarme de encender las antenas, recibo un pormenorizado informe de armando.info donde detallada y espeluznantemente se desmenuza que el personajillo ese que llaman Bukele, candidato a rey de El Salvador, está asesorado, y diría que rodeado, de un grupo de dirigentes de la venezolana Voluntad Popular, que y que mandan más que los ministros.  Dios me libre de malos pensamientos, pero es que si a estos menesteres, se le agrega que El Salvador se acaba de declarar territorio libre de criptomonedas y que de ahora en adelante cualquier hijo de vecino puede acceder a ellas, el asunto se me revuelve.  Un país tan chiquitito y encriptado, no sé, ¿no era mejor y más barato, enrejarlo?

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