Tirano Ortega / LA INVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA DE AMÉRICA LATINA, por Tulio Hernández

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Porque el tirano Ortega practica exactamente el mismo guion que Hugo Chávez instauró en Venezuela.

Como en la famosa novela de Kafka, una de las más espantosas metamorfosis que se conozca en la historia política de América Latina ha sido la de Daniel Ortega. De héroe libertario en su juventud, cuando estuvo en la primera línea de combate contra la saga dictatorial de los Somoza, ha pasado a convertirse en un tirano cruel que recuerda a los mismos dictadores que el Frente Sandinista combatió y derrotó.

Al largo historial de abusos de poder, corrupción estrafalaria, represión y asesinato Tirano Ortega La involución democrática de américa latinade manifestantes, ataques y censura contra los medios de comunicación independientes, ahora —en medio de su desesperación por hacerse reelegir— se le suma un nuevo cúmulo de arbitrariedades que ratifican una dictadura y no un gobierno democrático.

El tirano nicaragüense se ha dedicado a enviar a prisión con argucias judiciales a diversas figuras públicas que pueden frenarle sus aspiraciones a reelegirse como presidente otra vez. Ha encarcelado a José Pallais, ex canciller de la República nicaragüense. Al ex diplomático Arturo Cruz. Al politólogo Félix Madariaga. Y a los dos precandidatos presidenciales Juan Sebastián Chamorro y Cristiana Chamorro. También han sido detenidos el ex presidente del gremio de empresarios José Adán Aguerri y la activista de una oenegé de derechos humanos, Violeta Granera. Porque el tirano Ortega practica exactamente el mismo guion que Hugo Chávez instauró en Venezuela. Saca del juego a los adversarios políticos mas notables. Los inhabilita políticamente. Acusa a sus opositores de “organizarse con financiamiento de potencias extranjeras para ejecutar actos de terrorismo”. Detiene a Pallais acusándolo de desestabilizar el país por solicitar “intervenciones extranjeras en los asuntos internos”.

Ha asesinado, igual que su mellizo venezolano, el carnicero Nicolás Maduro, a más de trescientos nicaragüenses en actos de represión de manifestaciones masivas. Ha sido acusado, igual que Nicolás Maduro, por Julie Chung, subsecretaria de Departamento de Estado de Estados Unidos, como dictador. Carga en sus hombros el repudio de Gioconda Belli y Sergio Ramírez, dos de las mejores plumas de su país, y con el desprecio profundo de miles de latinoamericanos que cuando éramos jóvenes lo aplaudimos con entusiasmo.

Tirano Ortega ya no es la esperanza de algo, sino la ratificación de la condena latinoamericana a ser sometida por hombres fuertes no importa si son de derecha, como la tiranía Somoza, o de izquierda, como la vergüenza sandinista. Al final, el asesinato, la tortura, la represión valen igual no importa si son hechos en nombre de la burguesía o en el del proletariado.

Lo preocupante es que Tirano Ortega no está solo. Forma parte del retroceso latinoamericano que cada vez tiene más gobiernos de facto enmascarados por su origen electoral.

Publicado originalmente en www.avilamonserrate.com

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