¿El error original? ¿Dios se equivocó? / ¡EXTINCIÓN!, por Karin van Groningen

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La esterilidad biológica. ¡Escenario de pesadilla!

Dios creó al mundo en seis días, nos dice la Biblia. En el sexto, creó al hombre y a la mujer, nuestros abuelos. Como casi enseguida irrespetaron las reglas que había establecido, perdieron su amparo y tuvieron que trabajar para sobrevivir. Optaron por explotar —sin miramiento alguno— a ese hermosísimo y variadísimo entorno natural producto de su trabajo creativo de los días anteriores.

Ese parece haber sido el error original. ¿Los creó irresponsables? Su conducta ha provocado la desaparición perpetua de miles de especies vegetales ¡Y a la Tierra la convirtieron en el infierno de los animales! ¡Masiva extinción de la vida! Es la diversidad biológica en crisis. Y ella amenaza a la sobrevivencia humana. El trabajo de Dios destruido. La explotación irresponsable es una conducta arraigada en la naturaleza humana, nos dice el profesor Matthias Glaubrecht, director del Centro de Historia Natural de la Universidad de Hamburgo en su libro El fin de la Evolución (Bertelsmann Editorial, 2019). Nos ha llevado al borde del abismo, dice el secretario general de la ONU, Antonio Guterrez, hace solo unos días (diario El Español, 8 mayo 2021). La esterilización de la Tierra. Terrible escenario. Escenario de pesadilla.

¿Cuál era el plan de Dios? Y es que sus efectos se extienden por todos los continentes. Por todos los rincones del planeta. En todos sus hábitats. ¡Un escenario que se ha ocultado! Nos dice el profesor Glaubrecht. No sólo están desapareciendo los elefantes, los tigres. Ahora protegidos por organizaciones internacionales emblemáticas. Ellos solo son la punta del iceberg. Están desapareciendo aceleradamente los vegetales y animales que han evolucionado junto a nosotros durante millones de años. ¡Nuestros compañeros de vida! Esos que nos la han facilitado. Unas especies dependientes de las otras. El trabajo de Dios destruido por los hombres.

¿Cuál era el plan de Dios? La posesión exclusiva de los espacios anima a los humanos. La esterilidad biológica. ¡Escenario de pesadilla! ¡Qué será de nuestros nietos! Y es que los seres humanos mientras vivimos ¡destruimos! A las especies que se encuentran al pie de nuestras casas. Y dentro de ellas. En nuestros cultivos. Hasta en las áreas industriales, comerciales y rutas para el tráfico humano. ¡Inclementes hemos sido con los insectos! ¡Los humanos destruyendo la magnífica obra divina! La contaminación, el exterminio y los saqueos. Los saqueos a la naturaleza. A los bosques. A las selvas tropicales. A los mares. Al subsuelo, el oro, los diamantes y coltán. Y a sus residuos fósiles —petróleo, carbón y gas— tragándose con sus emanaciones la manta protectora del planeta. Y ello incluye también saqueos a las naciones y a los hombres.

Destruimos sin visión prospectiva alguna. La mega destrucción acometida por los rojos usurpadores del poder político en Venezuela es un ejemplo más que representativo. ¡La intencionada muerte de miles ante el desinterés de todos! Siguieron a Marx, el filósofo alemán que proclamó la destrucción de la burguesía del mundo y no a ese otro filósofo alemán, Schopenhauer, que predicó la compasión. La esterilización del planeta Tierra, explotación irresponsable del entorno ¿Tendrá Dios un plan B? Es la conducta que ha sostenido a los regímenes totalitarios. E irónicamente, a las más aclamadas democracias del mundo. A los llamados países del primer mundo y a los de los otros mundos también…

Pasamos por alto que, en realidad, todos vivimos en el mismo mundo,  ese que ha sido expoliado desde hace ya mucho tiempo. Y pronto vendrán las luchas por los bienes cada vez más escasos. Las migraciones. El caos, las guerras y las enfermedades, anticipa el profesor Glaubrecht. Tal vez ya llegaron, basta mirar a Venezuela y a la ciudad de Wuhan, en la China. Pero el profesor nos recuerda que hay una salida esperanzadora. El extraordinario poder de la mente humana para cambiar el comportamiento suicida ¿Será ese el plan B divino?

Lo cierto es que, esa conducta respetuosa de la diversidad biológica y mineral del entorno terrenal que se necesita con urgencia y de la que es capaz la mente, se necesita también para respetar la diversidad y la dignidad humana. El derecho a la libertad y a la vida. ¡Tremendo reto para los países que han fallado en su lucha por la democracia!  ¡Tremenda oportunidad para los países que han fallado en su carrera por la industrialización! Una oportunidad para nueva visión del desarrollo y para nuevos protagonismos mundiales. John Kerry, el comisionado especial para Asuntos de Clima del presidente Joe Biden, la ve como una transformación superior. Mayor que la de las Revoluciones Industriales ocurridas en los países industrializados entre los siglos XVIII y principios del XXI.

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