Versos licantrópicos / CONTRAPUNTEO DE LOS POETAS MALÉFICOS, por Rubén Monasterios

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“Hay mujeres que muerden en el cuello a los lobos / las noches de luna llena.”

El poeta Germán Gerardo Pérez Herrera ha tomado la preciosa costumbre de colgar poemas de su autoría en mi muro; la recibo con agrado; la suya me parece una escritura muy personal en su lenguaje, por su imaginación y manipulación creativa del idioma.

En una de sus más recientes entregas me desconcertó con estos versos, que rompen su estilo e incursionan en otro universo.

 

Hay mujeres que muerden en el cuello a los lobos / las noches de luna llena. / Y los convierten en cachorros que no muerden.

Perritos de salón que no buscan hembras en celo, / ni siquiera pelean, / salivando esperan las sobras que les echen / y besan las manos de las brujas del perruno encanto.

Y comen la carne helada. / Y olvidan el calor del fuego. / El sol y su luz olvidan / Cuidado lobos las noches de luna llena.

 

Colgué el siguiente comentario:

Un poema escalofriantemente ácido. Te celebro por tu originalidad; has tomado una senda perturbadora y poco transitada. Es la poesía maléfica, oscura, nocturnal.

Lo envié a otra poeta con quien intercambio escritos, Agatha de la Fuente; por cierto, autora de figuración reciente ante el lector, por cuando su primera publicación ocurrió en forma de una selección de sus poemas debida a Alfonso Molina, aparecida en la  última edición de la revista Ideas de Babel, de la que es editor.

Agatha acota: “Interesante poema. Diferente, perturbador, crítico. Poesía al servicio de la reflexión”…

Y a continuación los siguientes versos en el mismo tono:

 

Mujeres que en estas líneas / dejan de ser víctimas o malvadas; / suerte de criaturas castradoras de la esencia masculina, / destructoras del instinto viril que añoran para sí.

Sometidos a ellas, dejan de ser lo que desean, / para ser desplazados, / totalmente inofensivos, / sádicamente dominados. / ¿Una pesadilla premonitoria de un feminismo exacerbado?

Advertencia real: / todo animal provisto de dientes, muerde.

 

Me pregunto si no estaremos ante el punto de partida de una nueva corriente de poesía erótica-licántropa, con matices sádicos, maléficos, pro y antifeministas…

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