Otra guerra fría / LA CONDESA DE ‘HONK’ KONG, por Antonio Llerandi

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Papá China grande se metió de lleno y de un solo plumazo —mediante una ley— acabó con las posibilidades democráticas en ese territorio.

No, queridos amigos, no es un error de imprenta. Bueno sí, pero no mío sino de Amazon. Los grandes también se equivocan. Jurungando —es mi verbo favorito— me encontré un aviso promocionando la venta en DVD, VHS y otras antigüedades, de la mencionada película, la última que realizó Charles Chaplin, con un afiche que ostenta el error que aquí reproduzco. Honk en vez de Hong.

Si el asunto les da curiosidad, no pierdan su tiempo viéndola. Fue la última que realizó ese genio, en 1967, con las actuaciones estelares de Sofía Loren y Marlon Brando. Una comedia, típica de esas llamadas de ‘puertas batientes’ con un guion de treinta años antes. El filme es absolutamente prescindible, con una Sofía Loren preciosa y dada a la comedia, y con un Marlon Brando permanentemente harto de haberse metido en ese peo, no en el enredo en sí de la comedia, sino en el de haber hecho esa película. Ambos, la Loren y el Brando, aceptaron, sin conocer el guion y contrato y emolumentos de por medio, decidieron hacerla. Brando terminó diciendo que Chaplin era “el hombre más sádico que había conocido” y hablando pestes de él, y si tomamos en cuenta que Brando era también un ‘caramelito de ajo’, ustedes se imaginan cómo fue el asunto. Según Marlon, Chaplin les hizo la vida a cuadritos a todo el mundo durante la filmación, sobre todo a su hijo Sídney, que también participaba, y sus otras hijas —Geraldine, Josephine y Victoria— hacían de extras en el film. Es un buen ejemplo de cuando tú aceptas algo por dinero, pero el disgusto es supremo y eso se nota en la no actuación del protagonista.

Pero vayamos al meollo del asunto, que no es desde luego la película, que como ya dije, es absolutamente obviable. El tema es el exótico territorio de Hong Kong. Un enclave inglés en pleno espacio chino, que cedió su soberanía al gigante asiático según un acuerdo firmado en 1984 y que China comenzó a ejercerlo desde 1997. El acuerdo establecía que China respetaría al menos 50 años las instituciones democráticas de ese territorio, es decir hasta 2047.

Por todo lo anterior es que me parece premonitorio el error del afiche aludido de la película al llamarlo Honk Kong. Honk en inglés significa bocinazo, cornetazo, es decir, un sonoro sonido —y valga la redundancia— que los manejadores de vehículos utilizan ante cualquier peligro, para advertirlo, para avisar a los otros que puede suceder un accidente, o algo peor.

Y lo peor está sucediendo. China, ahora poderosa —económica, militar y globalmente hablando— se defecó en el acuerdo, por decirlo de una manera criolla, y decidió eliminar, de una vez por todas, y de un sólo coñazo —por seguir en el estilo autóctono— las posibilidades democráticas de la antigua colonia inglesa. ‘Perros a cagar’, diría un buen venezolano, y eso es lo que hicieron las autoridades chinas. Aquí —en Hong Kong— “se acabó el pan de piquito y si te he visto no me acuerdo”. Si algún no venezolano se somete a la tortura de leer estas palabras, sírvase asesorarse con un representante de esta nacionalidad para que le aclare. A la alcaldesa de Bogotá, favor abstenerse.

En fin, volando de nuevo para China, los ‘hongkongneses’ no la tienen fácil de aquí en adelante. Papá China grande se metió de lleno y de un solo plumazo —mediante una ley— acabó con las posibilidades democráticas en ese territorio. Los ingleses, previendo las consecuencias, decidieron abrirles las puertas a los temerosos habitantes de esa ex colonia y ofrecerles residencia en el imperio británico. Pasada la pandemia, veremos una emigración de esos atemorizados habitantes. Sobre todo, tomando en cuenta que muchos líderes democráticos han sido detenidos y juzgados. Fíjense qué cosa, los jerarcas chinos aprendiendo de Maduro y compañía.

Ahora, los que andan ‘como palo de gallinero’ son los taiwaneses. Próximo objetivo de la China grande. Un general norteamericano ya predijo que en unos seis años les caerán “como cochinos a la mierda”. Analistas serios ya mencionan que el mundo se enfrenta a una nueva guerra fría. Ahora entre EUU y China. Y yo no sé ustedes, pero para mí la cosa se está poniendo color de hormiga. O alguien le pone un parao a los chinitos, o nuestros descendientes vendrán con un letrerito en la frente made in China. Dios —o Buda— nos agarre confesados.

 

 

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