La vida por delante / LA SOLEDAD, EL DESAMPARO Y LA AMISTAD, por Alfonso Molina

Sobresalen las actuaciones de Ibrahima Gueye y la gran Sophia Loren.

Un drama sobre la soledad, la pobreza, el desamparo y la necesidad de afecto. Así podría definirse en pocas palabras La vida por delante, nueva adaptación de la célebre novela del escritor francés Romain Gary, de origen judío y lituano, La vie devant soi, ganadora del premio Goncourt en 1975. Dos años después, el realizador francés de origen israelí Misha Mizrahi la adaptó bajo el título de Madame Rose, con la interpretación de la gran Simone Signoret. Ganó el Oscar como mejor film no hablado en inglés en 1978 y ella el Cesar como mejor actriz ese mismo año.

Esta nueva adaptación de producción italiana —dirigida por Edoardo Ponti con las interpretaciones de su madre Sophia Loren y el adolescente Ibrahima Gueye— se fundamenta en la misma historia pero establece ciertas diferencias sobre la base de los problemas sociales y actuales en Europa. Madame Rosa es una ex prostituta judía y octogenaria —víctima del holocausto— que recibe en su humilde morada de un barrio de Bari a los hijos de prostitutas jóvenes y sin recursos. A su vida entra Momo, un niño de doce años, senegalés y musulmán, sin padres y acostumbrado a sobrevivir en la calle. Al rechazo inicial le sucede la necesidad de compañía hasta establecer un lazo afectivo no solo contrastante por sus edades y religiones sino significativo en su alianza hasta un desenlace inevitable.

En su visión de La vida por delante Ponti trasladó la historia original de los barrios pobres del París de los años setenta a una barriada multiétnica de la ciudad costera italiana en la actualidad, es decir, en la conflictiva sociedad de las migraciones en una Europa con grandes desigualdades y muchas confrontaciones. No obstante, esto constituye un telón de fondo que abraza la relación entre Madame Rosa y Momo. Son más importantes los rasgos esenciales de sus personajes que el contexto histórico y social donde se ubican. Solo identificamos la pobreza, el narcotráfico, una improvisada asistencia social y la necesidad de sobrevivir. Pero Momo sabe lo que va a pasar y se prepara para ello.

Lo que sobresale de manera determinante son las actuaciones de una deslumbrante Sophia Loren, quien a sus 86 años mantiene sus cualidades interpretativas muy potenciadas, y de un desconocido pero también muy eficaz Ibrahima Gueye, niño italiano oriundo de Senegal. Ambos conforman el sostén principal de la película. Respaldados por Renato Carpentieri, la española Abril Zamor y, Babak Karimi.

El fim avanza de manera sostenida y elegante en la medida en que Ponti no quiso explotar las características trágicas de este drama sino las fortalezas de una hermosa relación de amistad entre una mujer judía italiana al final de su existencia y un niño musulman africano que se abre paso en la vida. Sobe todo teniendo en cuenta la celebridad y el reconocimiento de la novela de Gary y de la película francesa de Mizrahi. Es decir, de esta historia muy conocida eligió el plano afectivo como eje narrativo. Claro, contó con dos interpretes sorprendentes por su fuerza expresiva.

Otra cosa de La vida por delante que se agradece es que dura apenas 94 minutos. Ponti hizo alarde una síntesis narrativa admirable. No alargo innecesariamente su relato y le dio su toque personal.

Disponible en Netflix.

LA VIDA POR DELANTE (La vita davanti a sé), Italia, 2020. Dirección: Edoardo Ponti. Guion: Ugo Chiti, Edoardo Ponti y Fabio Natale sore la novela de Romain Gary. Producción: Carlo Degli Esposti y Nicola Serra. Fotografía: Angus Hudson. Música: Gabriel Yared. Elenco: Sophia Loren, Ibrahima Gueye, Renato Carpentieri, Abril Zamora, Babak Karimi, Massimiliano Rossi, Francesco Cassano.

 

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