Esther Mateo EL ASESINATO DE KASZTNER

Kasztner con su pequeña hija Sue

La diferencia entre apreciar un documental y una película de ficción queda plasmada para mí con la experiencia que he tenido al ver este film. En él presenciamos los testimonios de la voz de sus protagonistas. Esto le imprime un carácter mucho más dramático de lo que ya es la historia por sí misma. La película, por más fidedigna que sea a la trama que represente, siempre tiene una dosis importante de ficción. Es más, es lo que se espera. Yo quedé profundamente conmovida después de ver por primera vez este documental. Me impactó tanto que me costaba pensar acerca de lo que yo podría aportar en su comprensión psicoanalítica. Estaba, como se dice, “tomada emocionalmente por la experiencia”. Así que decidí darme un tiempo y volverla a ver al otro día. La segunda vez fue diferente. Ya había empezado a elaborarla. Podía verla de otra manera. Había pensado sobre mis emociones, sin proponérmelo conscientemente. Apelé a mi experiencia personal y profesional para lograr una lectura que me permitiera comprender esta historia para después trasmitírselas a ustedes. Subrayo lo del tiempo y la elaboración, porque esto es lo que sucede en nuestra psique naturalmente, cuando se procesan las experiencias emocionales que nos impactan.

Voy a comenzar por el final del documental, con la cita de Sartre que nos brinda su autora, Gaylen Ross, en la voz del fanático Ekstein, el asesino de Kasztner: “Personas comunes que están en el infierno y empiezan a contarse historias. El infierno es seguir contando la historia. No pueden escapar, no hay liberación”. Y el fanático agrega: “ese es el infierno para mi”. Es decir, repetir eternamente con rencor, las historias traumáticas que se trasmiten de generación a generación. Creo que es una de las mejores definiciones de infierno que he escuchado. A ese círculo infernal Freud lo llamó “Compulsión a la repetición”. Las personas repiten la experiencia,  hacen catarsis, buscan un continente en el cual descargar, pero no la superan, porque la repetición sólo es una parte del proceso y no es suficiente. Quien se queda aquí no logra elaborarla. La repetición no permite la evolución. En ella el tiempo se congela; el pasado nunca se va.  La esencia de nuestra existencia es la evolución., con lo que esto conlleva de cambio y transformación, es decir, el predominio de la vida (Eros) sobre la muerte (Tanatos). La agresión  debe estar al servicio de la vida

Se habla de trauma cuando una experiencia sobrepasa la capacidad que tiene una persona para superarla. Cuando los recursos psicológicos son insuficientes para procesar el sufrimiento. A esto también va unido el concepto de Duelo Patológico: se pierde el objeto amado afuera y adentro del alma, debido a que se le ataca, para no sentir el dolor. La persona nunca puede superar la pérdida, su afecto queda ligado a esa ausencia y es incapaz de desplazarlo a ningún otro objeto. Creo que esto lo hemos podido observar en muchos de los personajes que aparecen en el documental. No en balde la cita de Sartre a la cual ya me referí: es una advertencia para poder disfrutar de las oportunidades que la vida ofrece.

Este documental toca varios temas fundamentales como la migración, el trauma, el duelo, el héroe, el fanatismo, los genocidios y la capacidad de transformación de los seres humanos ante las experiencias más terribles. He intentado aproximarme a ellos desde mi vértice psicoanalítico, con el fin de aplicar estos conocimientos a la comprensión de la trama fundamental de esta historia verídica.

El exilio es un tipo de migración particular. Un exilio histórico es el éxodo del pueblo judío desde la esclavitud en Egipto hasta la Tierra Prometida, conducidos por el profeta Moisés, en búsqueda de la libertad.  En este film, un grupo de 1.600 judíos guiados por un líder, Israel Kasztner, salen huyendo de Hungría para salvar sus vidas del genocidio nazi. Estas personas están pasando por un proceso de Duelo. Freud nos dice que esta vivencia es “la reacción experimentada frente a la muerte o frente a la pérdida de un ser amado o de una abstracción equivalente a la patria, la libertad o un ideal”.  El exilio tiene una característica específica, que es la imposición de la partida y la imposibilidad del retorno. No hay duda de que configura uno de los problemas más serios de nuestro tiempo, derivado de las luchas fraticidas, problemas económicos, dictaduras, persecuciones políticas y el genocidio, uno de los más graves y horrendos crímenes contra la humanidad.

El psicoanálisis fue blanco de los ataques nazis por su contenido y por su condición de “ciencia judía”. Los psicoanalistas como personas fueron objeto de persecuciones. Freud logró salvarse al huir a Londres, cuando Viena fue ocupada por los nazis. Los psicoanalistas no solo reaccionaron como victimas, sino que también enfocaron sus instrumentos de investigación para comprender el fenómeno totalitario, dedicándose a evaluar los daños psíquicos sufridos por los sobrevivientes del Holocausto, con el objeto de ayudarlos a recuperarse y a adaptarse a las nuevas condiciones de vida que surgieron después de la guerra. Observaron que muchas de las víctimas habían sufrido mutilaciones psíquicas permanentes, que les impedían dejar de ser y existir como sobrevivientes del Holocausto, aun cuando en la realidad externa ya el conflicto había terminado. Como señala el testimonio de una de las personas que acabamos de ver: “El Holocausto no terminó en 1945. Termina con el sufrimiento de cada uno”. Es decir, con la capacidad que tenga cada persona para poder elaborar esa experiencia interna traumática y salir de ese duelo patológico.  Desgraciadamente, hay quienes nunca  pueden salir  de allí.

Estudiar el fenómeno de las migraciones nos ha permitido identificar tres tipos de ansiedades, que pueden reactivarse en los individuos y que, de hecho, se reconocen en los protagonistas.

  1. Las Ansiedades Persecutorias que se reactivan frente al cambio, lo nuevo, lo desconocido. Pueden manifestarse como una inquietante desazón, inseguridad, y no pasar de allí.  Sin embargo, en situaciones extremas de sobrevivencia, como las que vemos en el documental, aparecen mecanismos de defensa inconscientes muy primitivos, como son la disociación, que se instalan de manera rígida. Se divide el mundo en malo y bueno, los matices no se reconocen, se va de la idealización de la persona, el héroe, a la denigración total, que puede llegar hasta el crimen, como ocurrió con Kazstner.  La culpa que aparece es la persecutoria. Es la que vimos en la mayor parte de las personas del film que no podían agradecer que les hubieran salvado la vida. Parece que para ellas la gratitud era peligrosa porque implicaba demasiado compromiso con el benefactor. Un personaje en particular lo definía muy bien: “Tengo la marca de Caín”, con lo que evoca el mito en el cual Caín mata a su hermano Abel. Es una manera  en que ella nos trasmite cuán culpable se siente por haberse salvado ella y haber dejado a tantos hermanos que, por diversas circunstancias, no pudieron entrar en el tren que había conseguido Kastner. Ella, igual que muchos otros, no privilegiaron el hecho de estar vivos; pues vivían atormentados con sus remordimientos. No podían salir de ese infierno; quedaron atrapados en una situación traumática y eran incapaces de elaborarla.  Encontraron en Kasztner el depositario ideal. en el cual inconscientemente pudieron hacer identificaciones proyectivas de todas sus culpas, “el chivo expiatorio”, acción que fue aún más facilitada por la conspiración política que se tejió en su contra. Este mecanismo proviene de un ritual del antiguo pueblo de Israel: en el chivo se descargaban todas las culpas del pueblo judío. Al proyectar de esa manera tan masiva en Kasztner, ellos se liberaban de esa carga tan pesada, la culpa persecutoria. Pero lo que no sabían es que pagaban un precio muy alto por ello: su empobrecimiento como seres humanos; su pequeñez; su incapacidad para asumir las experiencias de su vida (emociones, pensamientos y acciones); su ineptitud para responsabilizarse por sus propios actos y así crecer y evolucionar; y, lo peor de todo, su imposibilidad de liberarse del infierno, aunque trataran de engañarse.
  2. Las Ansiedades Depresivas, fundamentales en las experiencias de pérdida de todo lo que se ha dejado. Aluden a las posibilidades del ser humano para elaborar sus duelos y así aprender de esta experiencia que podría enriquecerlo, al asumir la culpa depresiva que invitan a la reparación. La hija de Kasztner, Susana (Su) es un ejemplo de esto. Perdió a su padre, fue humillada y maltratada en su niñez por sus hermanos judíos, con métodos parecidos a los usados por los nazis en contra de ellos (identificación con el agresor). A pesar de todo su sufrimiento, Su logra con su capacidad de amar, su vitalidad, tenacidad y valentía, buscar la verdad, por dolorosa que sea, acerca de todo lo acontecido en torno al asesinato de su padre. Consigue crecer emocionalmente con esta experiencia.  Ayudada por sus tres hijas, quienes por la distancia emocional podían escuchar mucho mejor que ella los testimonios y comentarios dolorosos de la gente, puede encarar ese enorme desafío Hay una secuencia que quiero destacar: la visita al museo. En ella una de las hijas de Su le dice, después de esta salir muy conmovida y contrariada, que los dueños del mueso solo podían oír poco a poco las cosas que ella les decía. Era como darles el té en una cucharadas, lo cual alude a la dificultad que tiene la gente para recibir algo diferente a lo que se cree como cierto. Vemos lo que sucedió en ese encuentro, y lo difícil que resultó para Su, por lo controversial del punto, por la resistencia que había para reconocer los méritos y el valor de su padre, como ella consideraba que lo merecía. .
  3. Las Ansiedades Confusionales se originan en la dificultad para discriminar entre los sentimientos. Entre qué es lo bueno y qué es lo malo. La envidia contribuye a la reacción de estas ansiedades, al atacar lo bueno en el otro y en sí-mismo, porque no se tolera, las experiencias positivas se transforman en negativas. Sería difícil diferenciar los sentimientos que corresponden a mi país de origen o al que me albergó, e igual con otras experiencias. Su expresión más patológica está en los cuadros que afectan la identidad de la persona en tiempo y espacio. La posibilidad de adaptarse a una nueva vida va a depender de la capacidad de elaboración de estas ansiedades y de sus sentimientos de desarraigo y pérdida. También quiero destacar la importancia que tiene tanto en la experiencia de migración como de cualquier otra perdida, el sentimiento de identidad y las crisis que en ese sentido pueden producirse. Estas crisis constituyen una situación de “Cambio Catastrófico”. Bion las describe y señala que podrán tener como desenlace una catástrofe verdadera o, por el contrario, una evolución exitosa y creativa, con el significado profundo de “renacimiento enriquecedor”, como creo que ocurre con la hija de Kastner, y con el grupo humano que pudo reivindicar el papel histórico que ese hombre jugó en su país

El asesino de Kasztner, el fanático Ekstein, es un representante del narcisismo maligno y amerita algunos comentarios particulares. Como buen fanático, él asesina en nombre de Dios. Kasztner simboliza la maldad (aquí encontramos de nuevo la disociación extrema). Sabemos que el fanático gira alrededor de un Líder a quien sigue como si fuera un dios omnipotente, que le promete salvarlo de cualquier miseria material o anímica que lo haga sentir inferior. Ekstein expresa esa relación como. “El encuentro entre un enano y un gigante”. La periodista que dirige el documental y la hija de Kasztner, se preguntan ¿por qué un joven que no vivió el Holocausto, que estaba en Palestina, se convirtió en el asesino de un benefactor? Buena pregunta. La respuesta que Ekstein da no me convencen. Yo tampoco la tengo, pero me atrevo a elucubrar que él tenía en su alma su propio holocausto. Reconoce que lo envenenaron, sin embargo, por algo su psique fue tierra abonable para esas creencias religiosas tan dogmáticas que fomentaron el odio y la venganza con alguien  que disentía de él, convirtiéndolo en su enemigo.

Ekstein había estado en la guerra del Sinaí  y pudo haber sufrido grandes traumas, que influyeron a un más en su propia condición.  Al comienzo del film, en la entrevista con la periodista, él dice algo muy significativo en relación al eco: “Necesito que un eco de quien me escucha regrese a mí”. Esto es una expresión de su gran dificultad para tolerar las diferencias,  opiniones distintas a las de él, o preguntas que lo lleven a algún tipo de  cuestionamiento. Si embargo, este personaje nos desconcierta. Logra experimentar cambios favorables en su alma.  El encuentro memorable de Ékstein con Sue y sus hijas fue una verdadera y grata sorpresa, que  refleja las transformaciones experimentadas en ambos, que los llevan a poder dialogar. Sue sigue mostrándonos su coraje en la búsqueda del conocimiento, para poder comprender y así elaborar una experiencia tan traumática como la de ella. Ekstein ya no es el hombre prepotente, extensión de la mano de Dios. Es un ser mucho más humilde, podríamos decir que arrepentido, y con un gran descubrimiento que lo ayuda a crecer, a salir del “enano”, su estado mental patológico. Nos dice: “…que él descubrió a su padre, su humanidad, su grandeza de corazón, y recordé que esas cosas existían”. Me alegra por él.

Israel Kasztner es el héroe de esta historia, quien también sirvió de Chivo Expiatorio de toda una componenda política. Considero que no se puede ser tan exigente y despiadado con un ser humano. Para muchos de quienes participaron en el documental tenía que haber salvado a todos los judíos de Hungría, para que  la conciencia de los demandantes estuviera tranquila, para que no tuvieran que reprocharse por los seres queridos que dejaban atrás cuando subieron al “Arca de Noe” que les proporcionaba Krasznert.

Ese fue el único recate exitoso hecho por judíos. Ese hombre tuvo una fuerza vital, un temple emocional y una inteligencia práctica extraordinaria para analizar la realidad terrible que le toco vivir. Pertenecía al comité de rescate VAADA, por medio del cual pagaban los liberaciones de los judíos de Europa, que ya venia siendo arrasada por las tropas nazis.  Reconoció al enemigo en su justa dimensión, con todo su poder y su fortaleza. No utilizó un mecanismo psicológico muy frecuente en estas situaciones extremas, la negación, como vimos que les pasaba a tantos judíos en el mundo y en Hungría, que no reconocían lo que estaba pasando, lo negaban o lo disminuían de valor, con expresiones tales como “eso no va a sucedernos en Hungría”. Kasztner fue acusado de colaboracionista porque negoció con los nazis para salvar a 1.600 judíos y a decenas de miles más. Esos acuerdos lograron salvar numerosas vidas, en cambio los combatientes de la resistencia fueron muy valientes, pero todos murieron.

El final del documental es muy conmovedor. Muestra una ceremonia histórica en la que se reivindica  a Kazstner, un ser humano que protagonizó un acto heroico, extraordinario y ejemplarizante por los resultados que obtuvo. En él triunfó la vida sobre la muerte despiadada y cruel de los nazis.

Termino con un merecido reconocimiento a Gaylen Ross, la creadora de este excelente documental, en el cual nos devela con toda su investigación  un misterio de 60 años: el asesinato de Kasztner. Gracias a ella por enseñarnos a través de su obra una experiencia humana tan significativa y ejemplarizante. Aprendamos de esta experiencia, no repitamos, no caigamos en los círculos infernales de la compulsión a la repetición. Contribuyamos a que la vida evolucione y se transforme para todos nosotros y nuestros descendientes. Hagamos un mundo mejor.


Esther Mateo es psicoanalista de la Asociación Venezolana de Psicoanálisis. esthermateor@hotmail.com

https://ideasdebabel.com/rivers-casino-schenectady-ny/ casino wilkes barre pa

Deja un comentario blackbird bend casino