Un dobleplay político / LOS EX Y LA MOSCA DE PENCE, por Antonio Llerandi

Por eso lo de la mosca es un símbolo. Acuérdate dónde se paran ellas.

Me voy a referir aquí a los ex, no a los ex esposos ni nada parecido, sino a los ex seguidores de algunos políticos, e incluso a los ex políticos. Aquellos que algún día fueron y no más. Voy a empezar por Venezuela.

En 20 años de horror y robo son muchísimos los cómplices que tuvo el régimen, aunque ideológicamente hablando muy pocos, pues a pesar de las acusaciones de comunismo, socialismo y cualquier otro ismo, el asunto era chavismo puro y simple. Seguir a un líder que engañaba a las multitudes y los cómplices mientras tanto aprovechaban para robar. La lista es interminable.

Empezando por Ramírez, quizás el más billetúo de todos, pues manejó la gallinota de los huevos de petróleo, y siguiendo por un cortejo gigantesco que una vez ingresada a sus arcas las correspondientes mordidas, como le dicen en México, se iban haciendo los musiús  —en  buen criollo—, los locos, como se dirían en otras partes, y yo me desaparezco a disfrutar de la buena vida. Centenares de ministros, de oficialotes, de gobernadores, de legisladores, de traficantes de cualquier trapacería que les diera billetes, y si te he visto, no me acuerdo. Andan regados por el mundo, desde la Alemania de los Izarra, los EEUU de los Isea, y pare usted de contar, hasta uno de los ultimitos en desaparecer, Jaua. Y las hijísimas, por cierto, a dónde habrán ido a parar. ¿Dónde está tal gigantesco número de chavistas que metieron la mano en el festín?    Tengo la recóndita esperanza que algún día, quizás con la asesoría del Mosad Israelí, los podamos rastrear y devolverle al pobre país lo que le han robado.

Lo que voy a decir es algo que quizás les va a parecer descabellado, pero de alguna manera hay que reconocer a los últimos que están dando la cara por el desastre: Maduro, Cabello, los hermanitos Rodríguez, Saab, Padrino. Pienso que son más respetables en su zanganería, porque siguen ahí, defendiendo lo indefendible, porque los otros miles, salieron un momentico a tomarse un juguito y después de haber aprendido a contar los billetes como Parra. ¿Yo?, si yo me partí el lomo trabajando para disfrutar ahora. La ira nacional se enfoca en los que quedan, para mí son peores los que se escabulleron, son doblemente traidores, al país y a su fidelidad original. Los ex en Venezuela son una camada siniestra.

Pero no en todas partes es así. En la Europa civilizada, uno ve que los políticos cambian y los que se van, pasan a su vida normalita, ahora le toca a otros y punto. Es muy raro el que se sigue metiendo en el asunto, le dejan el muerto a los que vienen. A vivir la vida tranquilito, lejos de las presiones y las decisiones imprescindibles.

Algo similar ocurría en EEUU. Ustedes veían a cada rato a los ex presidentes vivos reuniéndose y hablando y riéndose y tomándoselo con calma. Pero como muchas otras cosas, desde hace unos cuatro años el asunto se puso un poco más complicado. El actual inquilino quiso cambiar muchas cosas y entre ellas sobre todo el asunto ese de pasar a ser un ex.

Tengo una tesis que a algunos les podrá parecer inverosímil, pero démosle tiempo al tiempo a ver qué pasa. El catire se hartó de ser presidente. Ha sido para él realmente un fastidio, se lo había tomado como un programa de TV, donde él seguía siendo el rey y hacía lo que le daba la gana, y se dio cuenta que no, que la cosa no era así, que tenía que oír, algo que no estaba acostumbrado, que tenía que leer vainas larguísimas, qué fastidio, que tenía unas reuniones con unos señorones que le decían vainas que el definitivamente no hacía y que le daban un sueño del carajo. Algunas cosas buenas tenía el cargo, podía contratar y tener cerca a quién le diera la gana, algunas chicas buenamozas, porque vamos a estar claros, eso es una de las cosas que me encanta y como a Melania no la veo sino en actos oficiales y encima ni siquiera quiere que le agarre la mano, ustedes dirán. Otra cosa buena es que salgo en pantalla todo el día, quién mejor que yo para hacerlo. Es que no ven lo arrecho que soy. Pero es que entre lo bueno de ser presidente y lo ladilla de serlo, esto último está ganando. Yo lo que quiero es seguir agarrando totonas y ser un héroe nacional.

Y aquí viene el asunto: todas las encuestas me dan perdedor y yo sé que es así, que no creo que gane en ningún estado, pero yo no me voy a dejar opacar por eso. Voy a tomar una serie de decisiones que aumenten el descontento conmigo, si no fuera poco el que provoqué con el desastre del coronavirus, voy a hacer un debate desastroso y es más, no voy a ninguno otro, ni voy a acordar ninguna ayuda económica que favorezca a un pueblo de mierda que no me va a reelegir, pero aquí entre nos, no lo voy a aceptar, por lo menos públicamente.  Voy a joder y eso yo sí lo sé hacer muy bien.

Y como yo llegué a presidente por dos cosas, una por mi ego, que no es que es ego, es que soy muy arrecho y punto.  Y la otra, que unos desgraciados me reventaron, es que yo había echado a regar que era un empresario exitosísimo y lleno de real.  Y por culpa de esos bichitos se supo, que no pago impuestos, cosas que aquí entre nos, lo hacemos los empresarios inteligentes y hábiles, como dije en el debate, pero lo que si me jodió fue lo de las deudas, que debo que jode y que la vaina estaba parapeteada porque era presidente, pero al ser ex se me complica el asunto.

Sé que voy a perder, pero no me voy a quedar tranquilo. No me voy a ir cuesta abajo en la rodada. Voy a montar un parapeto (que la vaina desde ya es un fraude), voy a alebrestar a cuanto loco me siga por ahí, y les dejo ese peo a los republicanos, que por cierto no me han resultado tan fieles como yo creía.

Y ahí es que entra Pence. Este sabe que el asunto, como en términos beisboleros, es un dobleplay. A los dos los van a sacar out. Y Pence no quiere verse involucrado en el mierdero del otro, por eso, en el momento más brillante en el debate con Kamala —cuando tuvo que responder a la pregunta del chamo de 8º grado— habló de civilidad, de acuerdos, de convivencia y le tiró un puente a los demócratas, algo así, como perdonen ustedes lo malo, pero entiéndanme, tengo que defender lo indefendible, pero es que yo estoy de segundo. Y a veces cuando uno batea de segundo, tiene que sacrificarse y tocar la bola, sabiendo que lo van a sacar en primera, pero para que el otro avance, ¿me entienden?

El catire metió a los republicanos en sendo rollo, tanto que incluso van a perder la mayoría en el senado. Ya anda el jefe de la bancada diciendo que él tiene dos meses que no pisa la Casa Blanca, que ahí la cosa no ha estado muy cuidada que digamos, un poco como para irse separando y no caer por el mismo despeñadero del otro. Un avezado periodista incluso ha mencionado que los republicanos han debido apoyar el impeachment y poner a Pence de Presidente, que lo hubiera hecho mejor y quizás hubieran podido repetir con él y no darse el trancazo que se van a dar.  Pero tarde piaste pajarito.

Por eso lo de la mosca es un símbolo. Acuérdate dónde se paran ellas. Y es que por más que te hayas ido bañadito y acicalado y te hayas portado bien, diferente del otro y trataste de diferenciarte en el debate, algún olorcito queda y eso las moscas lo detectan muy bien.

 

 

slot machine brands australia availability https://ideasdebabel.com/sandia-casino-restaurants/ mobile casino usa real money download clean disk

Deja un comentario baltimore casino age australia