Votar por Donald Trump / QUERIDOS COMPATRIOTAS, por Antonio Llerandi

Que vamos a votar por Trump, a pesar de que él y su Partido Republicano le han negado a los venezolanos el TPS —el tratado de protección temporal— propuesto por los demócratas.

Este es el artículo que voy a tratar de cuidar más en mis expresiones, tengo un cierto tiempo meditándolo, por todo lo que voy a mencionar aquí implica. La razón fundamental es la gran cantidad de compatriotas venezolanos dentro y fuera de Venezuela que ha manifestado fervientemente su apoyo a Donald Trump. Como todas las declaraciones relacionadas con la sufriente Venezuela se han visto exaltadas casi que al paroxismo, quisiera tratar de ser lo más comedido posible.

Cuando intento averiguar las razones de este apoyo, prácticamente todas se fundamentan en dos aspectos: las sanciones de Trump al régimen venezolano y la lucha contra lo que según la mayoría considera que ha destruido a Venezuela, Cuba y otras naciones: el comunismo, ahora calificado o sinonimanizado con socialismo, izquierda, luchas sociales, black lives matter y todo un largo etcétera que incluso llevó a una íntima amiga a calificar al New York Times, como periódico ‘ñangara’, que es otro término también usado para desautorizarlo como comunista.

Lo más señalado por nuestros queridísimos compatriotas es que no quieren saber de nada que les huela a socialismo, porque miren como jodieron a Venezuela. Sin tomar en cuenta que, si bien Cuba y sus dirigentes han estado detrás de todo eso, el principal brazo ejecutor de su hazaña destructiva han sido las Fuerzas Armadas venezolanas. Sin ese apoyo el régimen no sobreviviría. Entonces podríamos considerar que esas fuerzas son socialistas, ñangaras pues, o sencillamente son una cuerda de delincuentes que con la fuerza de las armas han acabado con la vida en el país.

Pero volvamos al quid del asunto: El apoyo a Trump. Suponiendo como cierto, en un hombre que —según ha documentado The Washington Post— ha dicho más de 20.000 mentiras comprobadas en sus tuits, que tiene la intención de derrocar al régimen venezolano. ¿Cómo? Con sanciones que lo acorralan. Efectivamente lo acorralan pero hasta cierto punto, porque ahí tenemos el ejemplo de Cuba, más de 60 años de sanciones no han acabado con ese gobierno. Los mecanismos del poder siempre encuentran la manera de evadir esas sanciones, tan bien como lo hacen los mafiosos y los narcotraficantes, que siguen manejando sus multimillonarios negocios a pesar de los controles. Los malos tienen tantas conexiones y complicidades en el mundo que es muy difícil asfixiarlos de esa manera. Entonces, ¿quiénes son los que resultan cada vez más perjudicados? Los cubanos y venezolanos que no pueden recibir las remesas de sus familiares, ni los envíos de ayuda, ni salir y entrar a sus países y, en definitiva, quedar aislados del mundo. A la desesperanza, los cubanos —por vivir en una isla— se lanzan en balsas al mar, y los venezolanos —por vivir en un continente— a caminarse el mundo.

El argumento que recibo es que las sanciones han debilitado al gobierno.  ¿Es eso cierto? ¿O lo que cada vez está más debilitada es la dirigencia opositora? Tratemos de analizar los hechos y no solo las palabras. A estas últimas se las lleva el viento, como decían en mí época. Trump vocifera sobre Venezuela. Por cierto, en la convención y en los últimos tiempos no lo ha hecho más, aunque lo volverá a hacer indiscutiblemente cuando haga campaña en Florida, pues sabe que los votos de cubanos y venezolanos le son necesarios y hay que ganárselos. Ese sí es el objetivo final.

Pero bueno, vamos a suponer que yo soy uno de los que voy a votar por Trump porque va a ayudar a Venezuela, pero no tomo en cuenta que votando por él, también voy a votar porque la humanidad se joda en virtud de que niega el cambio climático, que voy a votar en contra de las democracias europeas con las cuales no se lleva, que voy a votar a favor de Erdogan, de Putin, que es su aliado o por lo menos el que ayudó a que ganara las elecciones pasadas, que voy a votar por un tipo que dijo que a las mujeres hay que agarrarles la totona para que sean felices (¿dónde están nuestras aguerridas feministas?), que voy a votar en contra del Obamacare, del cual por cierto se benefician infinidad de venezolanos en Florida, que voy a votar en contra de los afroamericanos porque son todos unos revoltosos destruye negocios y desagradecidos con lo que le regala el gobierno, que como venezolano o cubano voy a votar por Trump que está contra los inmigrantes, como esos mexicanos y centroamericanos ladrones y drogadictos que entran por la frontera, y no como nosotros los cubanos que tenemos la Ley de Ajuste.

Que vamos a votar por Trump porque es votar contra China que descoñetó el mundo con un virus, que en esta guerra nos ha matado casi 200.000 personas —se calcula para el momento de las elecciones— porque nos agarró desprevenidos y no porque el gobierno no fue capaz de enfrentarlo correctamente como en otros países del mundo. Aunado al deficientísimo sistema de salud de Estados Unidos, y no digo norteamericano, porque Canadá forma parte también de Norteamérica y tiene un sistema de salud pública universal y extraordinario. Vamos a votar por Trump porque se salió de la  Organización Mundial de la Salud (OMS) dirigida por un comunista etíope, aunque esto conlleve un debilitamiento de la salud mundial.

Que vamos a votar por Trump, a pesar de que él y su Partido Republicano le han negado a los venezolanos el TPS —el tratado de protección temporal— propuesto por los Demócratas, comunistas de mierda aliados de Cuba, porque Obama le dio la mano a Castro, pero que Trump no es un traidor porque le dio la mano y algo más, tres veces, al gordito infame de Corea. Que vamos a votar por Trump porque él ha encarcelado y deportado a centenares de venezolanos. Que vamos a votar por Trump porque él va a hacer grande a América again. Aunque en estos cuatro años la ha hecho más débil, dejando que Putin haga lo que se le da la gana, no sólo envenenando gente, sino cogiéndose Crimea de Ucrania, el primer asalto físico a un país de Europa desde Hitler y apoyando a Lukashenko, el Maduro de Bielorrusia.

Que vamos a votar por Trump porque está apoyado por la NFA (National Rifle Asociation) que aúpa a unos jóvenes talentosos como el que a los 17 años y con un rifle automático asesinó a dos manifestantes que protestaban por la represión a los negros.

Que vamos a votar por Trump porque él sólo se ha declarado en quiebra varias veces, y porque creó una universidad pirata que era un fraude y tuvo que cerrarla y pagar veintitantos millones de dólares para resarcir los daños, que se ha negado a entregar sus declaraciones de impuesto por primera vez en la historia de un presidente de los EEUU, que seis de sus más cercanos colaboradores están presos y condenados por delitos financieros y mentiras sistemáticas. Que vamos a votar por Trump a pesar de lo que han contado su hermana y su sobrina de lo qué es y cómo actúa. Que vamos a votar por Trump porque es una manera de acabar con los políticos habituales y darle paso a la antipolítica, tal cual lo hicimos con Chávez, con Berlusconi, con Bolsonaro, con López Obrador, y un sinfín de embaucadores.

Que vamos a votar por Trump porque se cogió el Partido Republicano y lo liberó de comunistas como los Bush, los Collin Powell, los McCain, y si no fíjense que la viuda de este último va a votar por el comunista de Biden.

En fin, que yo voy a votar por Trump, porque a finales de su próximo período y en apoyo a la candidatura presidencial de Pence, este va a prometer que va a seguir con paso firme y definitivo hacia la invasión militar a Venezuela para acabar con los veinticinco años de gobierno de Maduro.

Creo que entonces me tendría que ir a vivir a alguno de los países socialistas del mundo, tales como Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia o Islandia, pero la vaina es el frío y no sólo el frío, sino esos idiomas endemoniados que a mi avanzada edad creo que me convertirían en mudo, para beneplácito de los que votarán por Trump. Y si se me ocurre escoger Noruega, dirán que claro, que me fui allí porque ese país es el culpable, con sus planes de conversadera, de que Maduro siga en el poder.

Pero en caso contrario de que Trump perdiera, el miedo, su miedo mayor es ese, porque como dice el extraordinario escritor estadounidense Paul Auster, lo que le espera es casi seguro la cárcel, una vez que pierda su inmunidad y tenga que enfrentarse a tantas marramuncias que cometió.

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