Por amor y pasión / JOEL ELÍAS, MAESTRO PANADERO, PASTELERO Y CHOCOLATERO, por Gabriela López Mijares

Hace unos años emprendió el Tuttopane Bakery & Café, una panadería-cafetería-restaurant especializada en panes, café y gastronomía venezolana.

Hablar con Joel Elías es conversar con un apasionado de su profesión, sus tradiciones y gastronomía venezolana, quien porta con orgullo su talento y estandarte de venezolano en Houston, ciudad estadounidense donde reside.

Joel es maestro panadero, pastelero, chocolatero, emprendedor y un ciudadano muy implicado con su comunidad, e interesado en devolverle parte de lo aprendido en su transitar por el mundo.

Adquirió la mayor parte de su formación profesional y conocimientos en Caracas, Venezuela, pero la ha complementado en otras interesantes ciudades del globo.

Joel Elías

Como nos contara en entrevista para La Buena Ola, su amor por la panadería llegó de manera casual a su vida cuando apenas era un adolescente de 17 años, a raíz de un taller vacacional en el que, como instructor, le tocó ayudar a la persona encargada de la cocina, quien debía hacer masa de pizza para un grupo numeroso de niños y adolescentes. Joel relata que esta experiencia fue como una revelación para él, una especie de epifanía, pues a partir de ese momento,hacer pan se convirtió en su pasatiempo favorito. Aunque sentía que para eso había nacido, en ese momento, muy joven y a punto de entrar a la universidad a estudiar ingeniería, su preocupación era titularse en una carrera tradicional, razón por la cual la panadería seguiría, por algún tiempo, siendo un hobby en su vida, un pasatiempo que, en una de las vueltas del destino, le impulsó a estudiar panadería de manera estable y profesional.

Quería convertirse en panadero y desde ese instante trabajó para lograrlo.

En el año 2001 Joel Elías tomó la decisión de cambiar su vida. Quería trabajar en algo que le proporcionara más alegrías y satisfacciones, algo que disfrutara verdaderamente, sentimiento que la profesión que ejercía en ese momento no le proporcionaba, pese aque le dejaba satisfacciones financieras.

Reflexionando al respecto y analizando a varios amigos suyos que estaban felices con sus profesiones y oficios, comprendió que la clave era amar lo que se hacía, sentir pasión por ello, por su modo de vida y la manera de llenar el día a día.

Durante ese mismo análisis, descubrió que a él lo que más le gustaba era hornear, hacer pan, su ocupación regular para el tiempo libre de sus fines de semana.

Fue entonces cuando decidió inscribirse en el Instituto de Panificación en Caracas y estudiar para aprender el oficio de panadero. Por fortuna, no se equivocó en su elección. Esta era sin duda su verdadera vocación, pues esa primera formación le brindó no solo grandes satisfacciones, sino que le abrió las puertas para otros caminos y le permitió conocer a personas que lo motivaron a seguir aprendiendo y emprendiendo.

Por ello, con algunos compañeros de ese instituto, decide abrir una segunda Escuela de Panadería en Caracas. Es allí donde se especializa también en pastelería.

Poco tiempo después, en el año 2006, le llega el turno a la chocolatería, pues quería adentrarse por esa senda.

Esto ocurrió gracias a su encuentro con quien él describe como una persona maravillosa e inspiradora, su maestra chocolatera, Carmen Cristina Martínez de Mallorca, a quien le debe sus conocimientos en este arte.

Después del fallecimiento de la señora Martínez de Mallorca, Joel decide que debe continuar su labor en ese sentido y seguir pasando el testigo que había tomado de su maestra chocolatera, una apasionada creyente en la calidad del chocolate venezolano, del que se hablaba mucho, pero se conocía poco, y estaba convencida de que debía formar una nueva generación de chocolateros.

Después de la desaparición física de la señora Mallorca, Joel se sintió en la necesidad de tomar la batuta. Por eso fue a formarse a Barcelona, España, en el área de elaboración de chocolates, donde en el año 2012 realiza un máster en Chocolatería, en la Escuela de Pasteleros del gremio de Barcelona. A su regreso de Europa, junto a otros maestros chocolateros egresados de esta escuela, hicieron cosas perdurables. Esa semilla chocolatera se sembró en el Grupo Académico Panadero Pastelero (GAPP), que luego se convirtió en algo sumamente ambicioso que ha ayudado a formar nuevas generaciones de chocolateros, ahora sí, con conocimiento de la semilla del cacao y la elaboración del chocolate; todo gracias a la labor de la señora Mallorca, afortunadamente continuada por Joel Elías y otros chocolateros que lo acompañaron.

Joel es un profesional inquieto y un emprendedor nato, que no se ha conformado con estudiar, aprender y practicar su oficio obteniendo grandes satisfacciones, sino que siempre busca la manera de que muchas personas más se beneficien. Por esta inquietud se ha dado a la tarea de enseñar lo aprendido y emprender sus propios negocios, y esto, en varias oportunidades: dos de ellas en Venezuela y ahora en Houston, donde reside, pues comenzó allá con un emprendimiento chocolatero llamado Xiocolatte, que era un café-chocolatería con productos realizados con la base de nuestro cacao venezolano y sin gluten. Ese emprendimiento terminó y desde hace unos años emprendió el Tuttopane Bakery & Café, una panadería-cafetería-restaurant especializada en panes, café y gastronomía venezolana.

En las actuales circunstancias, junto al confinamiento y problemas económicos acarreados por el covid, cuando muchos han visto mermar sus ingresos o incluso han perdido sus trabajos, Joel Elías ha tenido la oportunidad de implicarse con los más necesitados. Junto a otros empresarios, ha realizado una actividad que llamó La Olla Solidaria, para ayudar al menos con un plato de comida a todos aquellos que lo necesiten, sin distingo de nacionalidad. Esto habla mucho de su calidad humana y su implicación con la comunidad.

Como plan de corto y mediano plazo proyecta seguir entregando su talento de maestro panadero y pastelero a través de una escuela bilingüe de panadería y pastelería, que prevé crear en 2021 junto a otros colegas venezolanos vinculados con él desde el Instituto de Gastronomía de Caracas, para seguir formando talentos, creando empleos y devolviéndole a su comunidad, con amor, profesionales y emprendedores preparados que continúen su labor, brindándoles la oportunidad de formarse. He aquí un maravilloso proyecto a futuro.

El punto en común que tienen los emprendimientos y proyectos de Joel Elías es el sello de calidad, pasión y amor que él le imprime a sus iniciativas y creaciones. A todos los que quieran seguirle la pista, los invitamos a que conecten con él por Instagram en su cuenta @tuttopanehouston Sus éxitos no pararán, porque su trabajo incansable y sus proyectos no se detienen.En Joel Elías, maestro panadero y pastelero, Venezuela tiene su mejor embajador gastronómico en Houston. ¡Que el horno no pare!

Publicado originalmente en https://pasionpais.net.

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