Corazón azul / LA CRÓNICA DE UN EXPERIMENTO FRACASADO, por Reynaldo Escobar

‘Corazón azul’ desarrolla la situación de un grupo de individuos que han sido manipulados genéticamente en un proyecto científico ideado por Fidel Castro. (Cortesía)

En la mayoría de las películas cubanas aparece una escena donde llueve. En Corazón azul, realizada por Miguel Coyula, la lluvia es ácida. Y no podía ser de otra manera, porque esta obra de ciencia ficción tiene su escenario en una Cuba estéril, sin esperanzas.

El film desarrolla la situación de un grupo de individuos que han sido manipulados genéticamente en un proyecto científico ideado por Fidel Castro para construir el hombre nuevo. El experimento fracasa y sus víctimas terminan convirtiéndose en un grupo anarquista y terrorista que se propone desmantelar el sistema que los creó.

La parte de «ciencia» del filme reclama del espectador la aceptación de una convención en la que se admite la posibilidad de manejar la conducta de los seres humanos modificando algunos detalles en un proceso, donde un grupo de «madres voluntarias» se ofrecen para ser inseminadas.

El autor del experimento, Fidel Castro, «actúa» en el filme sin necesidad de un actor que lo interprete. Con la grabación de su imagen y su voz, editadas al servicio del guion, se vuelve un personaje creíble.

La historia se desarrolla en los últimos veinte años, o sea, en la etapa posterior al Periodo Especial, donde una docena de mutantes tratan de explicarse la causa de sus insólitas habilidades al tiempo que intentan encontrar su humanidad e indagan sobre su pasado. Han sido objeto de un procedimiento que supone resultados irreversibles y contra eso se rebelan.

Miguel Coyula cuenta que casi todos los amigos que han podido ver la cinta dicen quedarse con un mal sabor de boca ante lo que se vislumbra.

Quizás por eso eligió la ciencia ficción como género: «me permite hablar de los problemas actuales y de la sociedad de una manera comprensible, más allá de un contexto geográfico específico; me da más libertad para explorar y decir cosas sin que se convierta en un ladrillo, en un panfleto».

Los que pretendan diferenciar en Corazón azul entre buenos y malos tendrán la dificultad de no encontrar esos estereotipos. Al respecto, Coyula apunta: «Esa es un área muy gris, tanto los perseguidos como los perseguidores son tipos terribles. Los rebeldes no encajan en esta sociedad, desprecian el comunismo a ultranza y el capitalismo. Se quedaron varados en lo que pudo haber sido la promesa de la Revolución».

La actriz Lynn Cruz, una de las protagonistas, diseñadora del vestuario y productora junto a Coyula, interviene en el tema para afirmar: «Es una alegoría política de nuestra generación. Yo tenía doce años cuando se desintegró el campo socialista; si me preguntan si mi personaje, Helena, es buena o mala, debo decir que se trata de alguien misterioso y ambivalente; generará una empatía, más por la motivación de sus acciones para aquellos que quieren a una Cuba diferente, que por su propio carácter como personaje».

El guion de la película está basado en la novela Mar rojo, mal azul, del propio Miguel Coyula, escrita en 1999 y publicada 14 años después por Pereza Editorial de Miami. Pero no significa que sea una novela llevada al cine.

Este es un cineasta que tiene su particular forma de producir, y las clásicas etapas creativas se saltan y se trasponen, de manera que el guión se siguió reescribiendo casi hasta el último minuto de filmación, sobre todo por los innumerables obstáculos que surgen cuando se trabaja prácticamente sin financiamiento;  los gastos han sido costeados por el propio autor, quien se ha ocupado también de la dirección, la fotografía, la edición, el diseño sonoro y los efectos especiales.

Fotograma de la película ‘Corazón azul’ dirigida por el cineasta Miguel Coyula. (Cortesía)
Fotograma de la película ‘Corazón azul’ dirigida por el cineasta Miguel Coyula. (Cortesía)

Cada escena se realizó como si fuera un cortometraje, incluyendo el pago a los actores, el transporte y el vestuario. Luego esos fragmentos pasaron a edición para armar el largometraje. En ocasiones, en medio del montaje, surgieron nuevas ideas y hubo que volver a filmar una escena parcial o totalmente.

En el reparto de actores aparecen Carlos Diéguez, Héctor Noas, Mariana Alom, Aramis Delgado, Félix Beaton, Max Álvarez y el cineasta Fernando Pérez. La banda sonora lleva la música del grupo Porno para Ricardo, Dika Chartoff, el productor de música electrónica Ivan Lejardi y la orquesta de guitarras eléctricas Sinfonity.

A los 43 años, el habanero Miguel Coyula, egresado de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, ha ganado numerosos premios nacionales e internacionales. En su filmografía destacan Cucarachas rojas (2003), Memorias del desarrollo (2010) y el documental Nadie (2016).  Corazón azul será su cuarto largometraje.

Cuando esté listo para su exhibición, tal vez en enero o febrero de 2021, habrán transcurrido diez años para producir alrededor de cien minutos de proyección.

Publicado originalmente en https://www.14ymedio.com/

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