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Voy por ti LA INSOPORTABLE SOLEDAD DE LOS JÓVENES, por Alfonso Molina

En ese día a día, esa cotidianidad sin objetivo, no se encuentra la visión de un futuro. Tampoco del presente.

Si algo caracteriza el cine de la realizadora venezolana Carmen La Roche es la indagación sobre el dolor íntimo, personal e intransferible, ya sea ubicado en la infancia —en sus cortos Monos (2000) y El último Frankenstein (2004)— como en la edad adulta en Perros corazones (2008), su primer largometraje.

Esa percepción del dolor se repite en su nuevo film Voy por ti, actualmente en cartelera, pero desde un perspectiva diferente. Su mirada se posa sobre los dilemas, angustias, deseos y frustraciones de un puñado de adolescentes que en esta Venezuela actual trata de definir sus rutas vitales. El acoso escolar, grupal y sexual conforma una manifestación de la insatisfacción personal y de la necesidad de aceptación de seres humanos en una situación de incertidumbre. Claro, esta historia puede suceder en cualquier país, pero adquiere una importancia fundamental en el escenario venezolano.

La historia se desarrolla en estos tiempos que corren, en esta Venezuela en crisis y en un liceo caraqueño, donde convergen varios muchachos en pleno proceso de descubrir su sexualidad y afirmar su autoestima. Los espacios son la familia, el aula de clases, las calles de la ciudad, más allá de las identidades individuales. Marcos no sabe cómo integrarse a su entorno. Está enamorado de Maryuri, quien no le corresponde porque ama a Yorman, un depredador de otras vidas que manipula a los demás a través de las redes sociales y de la violencia directa. Un poco más allá se encuentra Eliza, quien ama a Marcos y espera que algún día puedan ser felices. Pero como es natural las cosas se complican y nada es lo que parece. En pocas palabras, esta es la anécdota de Voy por ti.

Pero lo más importante trasciende esa pequeña historia al poner de manifiesto la inmensa soledad ‘compartida’ de muchachos que saben que no son felices —ni en la casa ni el liceo ni el país, ni siquiera en su sexualidad— pero que deben seguir viviendo el día a día. En ese día a día, esa cotidianidad sin objetivo, no se encuentra la visión de un futuro. Tampoco del presente. Yorman abusa de Maryuri, castiga a Marcos, se burla de su entorno, pero también es un padre adolescente con sus propios conflictos. Marcos, por su parte, desdeña el amor de Eliza, busca desesperadamente a Maryuri y se concentra en coleccionar insectos. Por su parte Maryuri sabe que Marcos la ama pero prefiere los desaires y abusos de Yorman. Y Eliza, tak vez la más equilibrada, prefiere mantener su amor por Marcos. Son conductas poco convencionales en una trama que se desborda de la normalidad. ¿Qué es normal hoy en Venezuela?

La intensidad de este drama lo expresa un elenco joven, casi desconocido, que asume sus personajes con precisión. Destacan Gregory Maldonado como Marcos, Génesis Vernaza como Maryuri, Andrea Levada como Eliza y Santiago Osuna como Yorman. Este cuarteto mueve la trama con fuerza. Camilo Paparoni hizo un trabajo notable con una fotografía que expresa los matices de lo íntimo y los recursos de lo general. Muy apropiada la música de ese mix conformado por Macklopedia, Nael et Justin, Unic Ft. Andrea Sousa et Don Chamelo, Fons D’León. La edición de Leonardo Henríquez logra darle coherencia a esta historia con tantas derivaciones. La producción en general se aprecia con un alto nivel, con detalles muy bien cuidados. Y la dirección de La Roche construye una obra que no es conformista ni pretende hacerle el juego a lo tradicional.

Lo que plantea el film de La Roche va más allá de lo educativo o lo familiar. También de lo político. Pero sí aborda lo que estamos viviendo en el país, en muchos sentidos. No expone una posición moral sino propone una angustia que cada día se abre más, que adquiere más cuerpo y que necesita salidas. Lo que es evidente en el film es la insoportable soledad de los jóvenes.

VOY POR TI, Venezuela y EEUU, 2019. Dirección y guion: Carmen La Roche. Producción: Carolina Romero, Carlos Marchán, Thaelman Urgelles, Luis Villanueva y Maurizio Liberastoscioli. Productora Cinematográfica Zona Fílmica / CNAC / Xenón Films / Somos Films. Fotografía: Camilo Paparoni. Montaje: Leonardo Henríquez. Música: Macklopedia, Nael et Justin, Unic Ft. Andrea Sousa et Don Chamelo, Fons D’León. Dirección  de arte: Astrid Sánchez. Elenco: Gregory Maldonado, Génesis Vernaza, Andrea Levada, Santiago Osuna, Dayra Lambis. Distribución: Gran Cine.

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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