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Volumen Virtual Ambiguo LA INGENIERÍA VISUAL DE EDGAR GUINAND, por Edgar Cherubini Lecuna

Edgar Guinand
Edgar Guinand en su taller de Caracas. Fotografía © Mardonio Díaz, Cortesía del artista.

En 1930, el pintor Theo van Doesbourg publicó el Manifesto for Concrete Art, en el que condensa los postulados del constructivismo y las tendencias que concibieron al artista como un ‘ingeniero visual’. Dicho manifiesto promulga en sus escuetos seis puntos que esta forma de abstracción debía liberarse de cualquier asociación simbólica con la realidad. Pero lo más destacado de su revolucionaria proclama fue lo que allí expresó sobre el significado de la obra: “una obra no tiene ningún significado que no sea en sí misma”.

Algunos de esos temas figuraron en la conversación que sostuve en París con Edgar Guinand (1943), Premio Nacional de Escultura 1965 y Premio Armando Reverón 2016.

¿En cuál tendencia se posiciona usted?

Yo pienso que mi obra tiene relación con los criterios expresados en los diversos manifiestos y propuestas conceptuales realizados a partir de 1920: Constructivismo, Realismo, Neoplasticismo, Stijl, Tatlin, Malevitch, entre otros, que perseguían la renovación estética y el lenguaje plástico no anecdótico.

Edgar Guinand, Relieve en Degradé, 2016. Fotografía © Mardonio Díaz, Cortesía del
Edgar Guinand, Relieve en Degradé, 2016. Fotografía © Mardonio Díaz, Cortesía del artista.

Sus esculturas juegan con la perspectiva de polígonos, percibidos virtualmente con forma y profundidad. El efecto óptico se acentúa por la utilización de colores intensos, una mezcla de rigor geométrico e ilusión óptica. ¿Que es lo que usted desea comunicar con su propuesta?

A partir de una lámina de metal rígida y plana, logro crear acontecimientos y situaciones visuales inéditas, en las que lo bidimensional deja de existir, ya que la interacción del ojo y el cerebro del  espectador crean volúmenes y perspectivas virtuales que se modifican y transforman permanentemente, produciendo una  dinámica inasible, inestable y ambigua de representaciones inexistentes en la realidad física.

Si bien, el Manifiesto del Arte Concreto (1930), así como el Manifiesto Amarillo (1955) de Vasarely, revolucionaron el arte al supeditar la inspiración a la reflexión ¿sobre cuál reflexión parte su necesidad de expresarse?

Mis reflexiones no son otra cosa que la consecuencia de un proceso de  formación, investigación y experimentación permanente a partir de 1958.  Desde mis comienzos propuse la creación de un volumen virtual, más allá del volumen tridimensional tradicional, al que denominé Volumen Virtual Ambiguo, ya que cobra existencia en el ojo y el cerebro del espectador.

Edgar Guinand, Virtual-Ambiguo, 1997. Fotografía © Mardonio Díaz, Cortesía del
Edgar Guinand, Virtual-Ambiguo, 1997. Fotografía © Mardonio Díaz, Cortesía del artista.

En las dos últimas líneas de su manifesto, van Doesbourg se refiere a los medios utilizados por el artista: “La técnica debe ser mecánica” y debe “esforzarse por la claridad absoluta”. ¿Cuál es su técnica y a cuál claridad apunta su esfuerzo?

Todos los días descubro algo nuevo y mi horizonte se amplía cada día, por eso mi obra evoluciona constantemente. El desarrollo del mundo contemporáneo y sus avances tecnológicos permiten a los artistas ser mas eficaces y directos en nuestra interacción con el espectador, pero la técnica no es lo mas importante, ella debe estar al servicio del concepto propuesto ya que ahí es donde vive el arte.

Usted comenta que su estadía en Europa, en la década de los sesenta, cambió completamente su perspectiva de artista, al exponerse a las propuestas en boga en esa época. ¿Quiénes influenciaron ese cambio de visión y actitud?

En la década de los sesenta llegué a París siendo muy joven, eso me impactó fuertemente. Allí comencé a entender el compromiso y la aventura que significa la creación artística. Mis conceptos y mi realidad se transformaron radicalmente. Podría pensar que fui influenciado por todo lo que giraba alrededor del Manifiesto amarillo y a las discusiones y propuestas que realizaban en ese momento artistas como Vasarely, Soto, Tinguely, Le Parc, y particularmente, Carlos Cruz Diez, de quien aprendí el camino de la investigación y la reflexión para la creación.

Debido a la confusión de los últimos años en el mercado del arte,  algunos críticos han comenzado a preguntarse sobre lo que es o no es Arte.  Al observar su trayectoria y las diversas etapas de su obra, pensamos que su definición personal sobre el arte puede aportar luces al tema.

Edgar Guinand, Volumen Virtual 190, 1992. Fotografía © Mardonio Díaz, Cortesía del
Edgar Guinand, Volumen Virtual 190, 1992. Fotografía © Mardonio Díaz, Cortesía del artista.

Pienso que, a consecuencias de la evolución de era industrial, el artista pasa a tener un rol diferente en la sociedad, ya que al proponer una nueva visión, deja de ser anecdótico y representativo, para  crear un discurso propio,  producto de las nuevas realidades del pensamiento. Es así como a principios del siglo pasado van a surgir movimientos como el Cubismo, el Surrealismo y el Constructivismo. Esto, sin dejar de reconocer el gran aporte que a la pintura hicieron Cezanne y los impresionistas. Sin embargo todo estos aportes van a ser absorbidos por esa realidad que comienza a llamarse ‘mercado del arte’, en detrimento de la creación artística.

El mercado demanda más producción y en consecuencia, surgen gran cantidad de artistas o autodenominados artistas, que no son más que repetidores de conceptos e ideas trilladas, pero que se convierten en ‘obras de arte’, sin más valor que el establecido por factores de mercadeo ajenos a la obra en si misma. Obras e ideas que sirven para satisfacer demandas de producción de objetos, que en muchos casos no pasan de ser otra cosa que elementos decorativos sin ideas ni propuestas personales.  Sin embargo, las aguas están retornando a su cauce y es el mismo público el que está volviendo la mirada a los artistas que si han desarrollado un discurso coherente y que, con sus propuestas, contribuyen al desarrollo y enriquecimiento del discurso plástico visual.

edgar.cherubini@gmail.com

www.edgarcherubini.com

@edgarcherubini

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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