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Un ensayo transgresor EL CÓMIC LGBT (1), por Rubén Monasterios

Awareness Festival
La presencia de un film venezolano sobre la diversidad sexual hace pertinente este ensayo.


Hasta el 8 de octubre se lleva a cabo en Los Ángeles la novena edición del Awareness Film Festival, para atraer la atención del mundo sobre temas muy particulares como ecología la política, el bienestar social, la saluda y la diversidad sexual. En ese marco se estrenará el 5 de octubre el film del venezolano Tom Monasterios La experiencia LGTB.

LGBT The experienceEste acontecimiento es oportunidad propicia para dar a conocer el texto de Rubén Monasterios, por cuanto contribuye a una más objetiva comprensión del asunto. El cómic fue, y continúa siendo, un recurso de considerable importancia en la lucha por sus justos derechos de la comunidad diversa y la difusión del pensamiento y el sentimiento gay.

Fragmentos del libro inédito El Cómic Impúdico

El  underground  se hace sentir en el universo hispanoamericano

El  comix* norteamericano hace su entrada en España a principios de los sesenta, a través de la difusión soterrada de las obras de Crumb y Shelton; una aparición un tanto rezagada, pero no por falta de ganas, viene a lugar advertirlo, por cuanto por cuanto la sátira literaria y gráfica es componente intrínseco del carácter social hispano al menos desde la Edad Media, sino por la represión reinante en su entorno.

Una creación inspirada en tal propuesta sólo podría desarrollarse en ese país a partir del fin de la dictadura, con la muerte de Franco (1975). “El tremendismo y el esperpentismo tradicional español encontraron en el underground un canal natural” (Sampayo), configurándose así un underground a la española; previamente “algunos jóvenes dibujantes lanzaron, por canales clandestinos, ciertas obras”… que “prepararon el terreno para que surgiera, al finalizar la década [de los setenta] la revista El Víbora” (Coma), cuya primera portada en 1980 dibujó precisamente quien terminaría siendo considerado por la crítica como el más notable de esa tendencia en España, Nazario Luque; uno de los tres más relevantes artistas del dibujo consagrados al tema gay, al lado de Tom de Finlandia y Ralf  König. La  primera obra de Nazario focalizada en el asunto es La visita, y data de 1975.

* Comix, con “x”,  recurso ideado por los historietistas del underground norteamericano para diferenciarse del comic socialmente aprobado.

Nazario

El sevillano Nazario Luque Vera (1944) es, además del adelantado del underground hispano, reconocido mundialmente como un  artista de la irreverencia radical gracias a obras como Anarcoma (1979) y Salomé (1981), la última vagamente inspirada en la obra teatral de Oscar Wilde; ambas aparecieron originalmente en El Víbora.

La siguiente acotación del autor referida a Salomé es suficiente tanto para dar una idea sobre el espíritu de esta obra como respecto al contenido de la primera: “Decidí realizar la historia de Salomé“… “para desintoxicarme un poco de tanto sexo y violencia, mariconeo y travestidos de la primera parte de Anarcoma“; a lo que podríamos añadir: para desintoxicarse también de algún exceso de drogadicción, asesinato, exhibicionismo, corrupción, violación, tortura y además…

Otra cita: “… mucho arabesco, encaje, simbología religiosa, hagiografía personalmente interpretada, falta evidente de tramados, de ‘líneas claras’, incluso de líneas rectas; personajes orondos y redondos, oropeles y plumas, hiperhorterismo [excesivamente vulgar y de mal gusto, en el lenguaje coloquial castellano], ordinariez escatológica, conforman el fondo subliminal con que  queda atrapado el lector… [Este es]… el admirable universo barroco que convierte lo limitado y folklórico en abstracción, transformado lo kitch de sus horteras protagonistas en un moderno retablo de maravillas en el que cada uno de ellos expresa elocuentemente su realidad lumpen… Nazario es uno de los dibujantes más certeros y ricos de las dos últimas décadas del cómic. Su plumilla, comparándola al ojo cinematográfico, es un portento descriptivo al estilo de Fellini o Passolini…” (El pedo blanco).

No obstante tantas loas, el comentario del que extrapolamos la cita también involucra serias objeciones a la más importante novela gráfica seriada de Nazario; entre otras cosas, un montón de años después de su creación, el crítico ─que enmascara su identidad mediante tan singular seudónimo─ la siente reiterativa, estancada y en exceso parroquial. Los dos primeros calificativos quizá tengan fundamento a partir de una revisión en conjunto de la obra de Nazario; no concordamos con el último; muy en sentido contrario opinamos que su obra es uno de esos casos en que lo ‘parroquial’ (si por ello entendemos la parte perversa de Barcelona) como efecto del tratamiento creativo del artista se vuelve ‘universal’.

El hecho es que Salomé, en efecto, discurre en una atmósfera poco menos que lírica. Anarcoma, en cambio, es la farsa pornográfica más descarada, cínica y revulsiva jamás puesta en forma de cómic; es la obra que conduce a comparar a su autor con Genet y Celine en la literatura.

El cómic toma su título del nombre del protagonista, Anarcoma, un detective homosexual y travesti que vive con su novio Alejandro en un apartamento de la Plaza Real de Barcelona. Nazario lo caracteriza como un tipo mitad Humphrey Bogart y mitad Lauren Bacal. Su locus es esa fascinante capital catalana, con algunos elementos futuristas añadidos, entre ellos, un androide, científicos locos inventores de máquinas infernales, etcétera. En uno de sus niveles de lectura, Anarcoma es una crónica del bajo vientre de la Ciudad Condal, esplendida y pervertida, en la que se encuentran el gótico y el Art Nouveau;  la fauna canalla que se pasea por el Barrio Chino y la rambla del puerto, también deambula impávida por las páginas de la novela gráfica, sin que el autor deje entrever hacia ellos una pizca de benevolencia, compasión o ternura. La generalidad de las personas perciben esos submundos o ámbitos undergrounds reales, existentes en toda urbe, como algo ‘extraño’, o, idealmente, exótico; Nazario lo hace ver en  su historieta como un hecho normal, obvio y natural. “Esto es, más que la abundante exhibición de pingas, lo que perturba a los lectores de la más variada índole” −escribe en la presentación de la versión del cómic al inglés José Miguel Gonzáles Marcén,  guionista y  comentarista habitual de El Víbora larvado en el equívoco seudónimo de Onliyu−.

Página de Anarcoma
Página de Anarcoma (1983), Nazario. El protagonista en uno de sus habituales encuentros con el androide XM2; el autor lo describe: “calvo, hirsuto, fuerte y dotado de una pinga gigantesca”. (Catalan Communications.)

 

Nazario educativo

Uno de los rasgos ‘positivos’ del carácter social barcelonés, o tal vez de la integridad catalana, lo constituyen las actitudes libertarias, que conducen a la aceptación de las más bizarras propuestas y a hechos bastante insólitos; ellas quizá le expliquen al asombrado turista por qué los travestis, putas y jíbaros se pasean a su antojo por la rambla del puerto sin ser víctimas de represión de parte de la autoridades. Es una evidencia de tales actitudes el hecho de que el Ayuntamiento de Barcelona le asignara precisamente a Nazario, el encargo de realizar una serie de cómics educativos en una campaña de prevención del sida dirigida a la comunidad homosexual. Nazario es uno de los primordiales responsables del contenido pornográfico de El Víbora; ergo, se trata de un dibujante que en muchos países del mundo estaría execrado de toda convivencia con el establecimiento, y en algunas partes perseguido, preso o algo peor: ejemplos no faltan; en Barcelona, no; en la capital catalana, muy en sentido contrario, el artista emblemático de El Víbora recibe del Ayuntamiento una comisión oficial, lo que evidentemente es un reconocimiento a su talento e influencia comunicacional en un sector del colectivo social digno de respeto y protección.

Por cierto, algún tiempo después de  que Nazario fuera distinguido con esa comisión, tuve que romper en Caracas, desde las páginas de El Nacional, un par de lanzas a favor de El Víbora. En noviembre de 1993, el presidente del Instituto Postal Telegráfico (Ipostel) ordenó la quema de un lote de ejemplares de la revista, legalmente ingresado al país; su argumentación fue, naturalmente, que se trataba de material pornográfico. Le concedí la razón en ese punto, pero también hice ver que los dibujos en las páginas de la revista eran de muy elevada calidad estética y muchos de ellos plenos de contenido crítico-social; mis artículos condenando la acción inquisitorial de un funcionario que, según lo dije, comía cemento para fortalecer su cerebro, quizá sirvieron para aclarar criterios, pero a propósito de rescatar el lote de la revista fueron inútiles: el daño ya estaba hecho.

'El sida' de Nazario
Página de la historieta de educación sexual ‘El Sida’, Nazario, 1987. (El Víbora. N° 88.)

Tom de Finlandia

Es el nombre artístico del dibujante finlandés Touko Laaksonen (1920-1991), señalado como el artista consagrado al tema homófilo más influyente en la comunidad gay mundial y en la dinámica cultural occidental de la segunda mitad del s. XX. En 1957 envió algunos de sus dibujos a la revista estadounidense Physique Pictorial bajo ese seudónimo “para evitar problemas de discriminación en su país de origen”.

Su personaje del cómic más emblemático es Kake (1968). Es, por excelencia, ‘el hombre de Tom’ (o el ‘chico de Tom’ para ubicarlo en la línea de las chicas, antes comentada); una imagen que ha servido de modelo a millones de homosexuales de todo el  mundo. Originalmente era un tipo rubio, inspirado en los vigorosos y muy masculinos trabajadores portuarios de su país y en la obra del precursor de la imagen gay: el pintor norteamericano George Quaintance (1902-1957). Posteriormente toma como modelo al Tarzán de las historietas creado Foster.

Obra de Quaintance
Obra de Quaintance.
El Tarzán de Harold Foster
El Tarzán de Harold Foster (Canadá, 1892-1981), el primer artista que dibujó en la historieta al personaje de E. Rice Bourroughs en 1929.

A partir de varios ensayos, finalmente le da la forma de un individuo blanco de pelo negro, con  bigote, hipermasculino en su apariencia y gay sin conflicto en su tendencia sexual, vestido con ropa de cuero y una camiseta ajustada con la leyenda Fucker, que recorría el mundo proclamando con su comportamiento la liberación del sexo gay, satisfactorio y explícito.

Así aparece Kake, el prototipo de los leatherons, u ‘hombres en cuero’ (en sentido de vestidos de ese material de  poderoso contenido sadomasoquista); la obra de Laaksonen revivió y popularizó la estética de la subcultura leather que surgió tras la II Guerra Mundial, alcanzando su cenit al final de los setenta y primeros ochenta. La apariencia, el estilo y el comportamiento adoptado por un gran número de homosexuales durante ese periodo, está directamente influenciado por su trabajo; la combinación de la gorra y chaqueta de cuero y el bigote se ha convertido en la cultura popular de occidente en un estereotipo del hombre gay. Aunque la prevalencia de esta estética ha declinado desde mitad de los ochenta, las imágenes de Tom de Finlandia continúan siendo usadas frecuentemente en publicaciones gay, bares, clubs y comunidades de Internet.

Sus personajes son los íconos eróticos preferidos de la comunidad gay; son leñadores, marineros, motoristas, policías, soldados, vaqueros; sus varones de envidiable físico son blancos y negros; dibujó escenas sexuales homófilas interétnicas, en un momento histórico en el que semejante interacción lucía inadmisible a luz de los pensamientos más retrógados. De modo que Tom de Finlandia, además de ser un pionero de la liberación gay, también lo fue de la integración racial. Hay que tener en cuenta que la propuesta homoerótica del artista finlandés se encuadra en una época específica a medio camino del reconocimiento de los derechos de los diversos, estando sus comunidades marginadas en las sociedades europeas. El caso de Tom es el de una persona que sin poder expresar libremente sus sentimientos, a través del arte sublima sus ensueños eróticos.

Los fans internacionales de Kake hicieron de él el modelo de lo que llegaría a ser conocido como el look gay por excelencia de la década de los setenta. Los dibujos del ‘hombre de Tom’ vestido con uniforme nazi originaron muchas críticas; el autor se apresuró a clarificar que no tenían ninguna intencionalidad política; la simbología nazi era netamente sexual, por su asociación con lo sádico. Sensible a esta objeción,  los descartó en una antología de su obra. No obstante aparezcan o no con uniformes nazis, lo cierto es que hay mucho del espíritu fascista en los ambiguos supermachos de sus historietas.

Los chicos de Tom
Los “chicos de Tom” en una de sus poses características.

La crítica diverge respecto a la obra de Laaksonen; no cabe duda de que es un maestro superlativo del lápiz; sus dibujos son un cuidadoso estudio de la configuración anatómica humana masculina: volumen y forma tanto en los personajes como en su entorno que dan un toque de realismo con el manejo de diversos planos y puntos de fuga. El tratamiento de sombras y líneas que resaltan los elementos centrales del tema hacen de las obras creaciones artísticas. No obstante,  su ‘hombre de Tom’ se repite excesivamente y, aparte tres o cuatro poses y disposiciones anímicas, es pobre en expresividad. Desde el punto de vista conceptual los críticos se preguntan si su representación de hombres con abultadas dotaciones, grandes músculos y en disposiciones claramente sexuales, es superficial y morbosa o si se puede encontrar en ellos un mensaje más profundo de carácter subversivo, por su poder de despertar el asombro y estimular al observador a asumir una posición. También podría ser una síntesis de ambas cosas, ¿por qué no?

Laaksonen creyó prudente adoptar un seudónimo a propósito de protegerse de agresiones en su país cuando empezó a dibujar sus historietas homófilas; hoy es uno de los símbolos de su patria; en 2014 el gobierno finlandés  le rinde homenaje mediante estampillas con sus imágenes. Se cumple así el principio histórico-sociológico de que lo subversivo en cierto momento, termina integrándose al establecimiento.

 

                     

 

 

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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