Inicio / Destacado / Un cambio cultural LA CUMBRE DE LAS CUMBRES, por Antonio Llerandi

Un cambio cultural LA CUMBRE DE LAS CUMBRES, por Antonio Llerandi

Jannifer López y Shakira
Desde hace años el trabajo consistente y permanente de ambas cantantes latinas nos ha permitido recrearnos con lo que para evitar censuras o maledicencias llamaremos: protuberancias posteriores.

Cuando hablo de cumbres no me refiero a la recientemente sufrida de las naciones desunidas, ni a ninguna región montañosa, aunque si a ver vamos hay alguna similitud con éstas.

Acaba de producirse una información en EEUU que para mi modesto entender significa la culminación de una revolución (a pesar de lo prostituido de la palabra) que deberíamos festejar y de qué manera. En el Super Bowl, el evento más importante y masivo de los estados pegados en 2020, en el intermedio, que por cierto es el espacio más costoso de todos los medios con lo cual queda fehacientemente demostrada su trascendencia, se ha decidido solemnemente presentar a Jennifer López y Shakira. Si esto no significa el triunfo definitivo y bonithacientemente de la latinidad entonces díganme qué es.

Indiscutiblemente es un evento cumbre y de ahí el título del artículo y lo de las cumbres es por lo que representan este par de dos estrellas de la canción. Sin ánimo de mermar en absoluto sus demostrados valores musicales e histriónicos, ambas han representado para mí el triunfo de la latinidad en el norte de la América, desde luego a fuerza de trabajo, tesón y creatividad, pero también han sido las abanderadas del cambio de gusto por las figuras femeninas en ese territorio.

Aclaremos por dónde va la cosa. A raíz de la preponderancia de Hugh Hefner y su ya histórica Playboy, los gustos del norteamericano medio, incluso del bajo y del superior, se inclinaban más a la preponderancia visual, estética y excitante de las pechugas de sus modelos por encima de las otras partes del cuerpo.  Es ya historia la presencia en esas páginas de las blanquísimas y rubísimas desnudeces con el par de dos bien puestas y prominentes.  A posteriori introdujeron una que otra afroamericana o semilatina, por no dejar, y para ampliar el mercado, pero seguían preponderando los frentes, las abultadas frontales.

De ninguna manera quiero desmerecer la importancia de Hefner, tanto que alguien dijo que era el único humano que para el momento de su muerte no podíamos afirmar “que había pasado a mejor vida”. Aparte de que aquí entre nos, la excesiva blancura de las modelos lo tentaban a uno a proponerle que se alimentaran de biberones de onoto o de achiote como lo llaman los centroamericanos, a ver si cogían un colorcito.

Pero dejémonos de rodeo y vayamos a la esencia del asunto. Desde hace años el trabajo consistente y permanente de ambas cantantes latinas nos ha permitido recrearnos con lo que para evitar censuras o maledicencias llamaremos: protuberancias posteriores. Un par de cumbres. Dignas representantes de la latinidad. Y he ahí la revolución, iniciada mediáticamente por ellas y proliferando a un ritmo tan, pero tan vertiginoso que unos años después y manteniendo ambas su buenas formas, llegan con todo al Super Bowl 2020.

Deseaba destacar esto, a pesar de poner en alerta a los supremacistas blancos de EEUU, y es que los gustos han cambiado y ya no sólo los latinos sino los mismísimos gringos andan fijándose en las posterioridades. Los gustos progresan y quién quita que esos gustos lleven a algún latino a las altas esferas del poder, cosa que un grupito trata de frenar, como dijo el actor mexicano-norteamericano Edward James Olmos: “porque nos temen”.

Y, a lo mejor, en un futuro podamos también irle cambiando sus gustos musicales y hacerlos bailar (ya muchos lo tratan) nuestros boleros y música de salsa. Cuando aprendan a bailarlos y se den cuenta que en nuestra cultura se baila agarrado y agarrando, no lo podrán soltar jamás. ¡Ay, que peligrosos somos!, pues como decía Bernard Shaw: “Bailar es la expresión vertical de un deseo horizontal”.

 


Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

Te interesa

Bitácora Internacional ¿QUÉ NOS ENSEÑA BOLIVIA?, por Alfredo Maldonado

La salida de Evo Morales del poder es un hecho que debe hacernos reflexionar sobre …

Deja un comentario