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Todo por la taquilla CARICATURIZANDO EL CINE EN VENEZUELA, por Luis Bond

Todo por la taquilla
‘Todo por la taquilla’ intenta desmontar el proceso de creación cinematográfica, pero desde el humor.

Sin lugar a dudas, uno de los grandes misterios del arte es el proceso de la creación en sí mismo. Sea a través de una musa o una investigación meticulosa, desmontar cómo el artista llega hasta su verdad es algo sumamente delicado. Por eso hacer arte a partir del hecho artístico, como podrán imaginarse, es una labor harto complicada. Si bien es cierto que el creador está constantemente como un Uróboros tomando pedazos de sí mismo para hacer su obra, intentar retratar este proceso es algo que fácilmente podría caer en la masturbación del ego o derivar en un relato tan intimista que poco o nada tenga que ver con la audiencia.

Películas como la mítica 8 y 1/2 de Federico Fellini, la perversa Sunset Boulevard de Billy Wilder, la experimental Adaptation de Spike Jonze o la nostálgica Be Kind Rewind de Michel Gondry, lograron salir bien libradas de este ejercicio al servir de mediadoras entre la vida del autor y su conexión con el público. Su éxito radicó en contar con una puesta en escena interesante al servicio de una buena historia, haciendo que el relato trascienda la sátira implícita dentro del film y así transformarse en algo universal. Encaminándose en esta tradición, con un humor stoner y recordando levemente a Kevin Smith en la onda de Zack and Miri Make a Porno, nos llega a la cartelera venezolana Todo por la taquilla, de Héctor puche, una película que intenta deconstruir desde la comedia todo el proceso de realización cinematográfica de la industria nacional.

La película comienza presentándonos a un grupo de cineastas conformado por César (Sócrates Serrano), un actor bien parecido que vive bajo la sombra de los éxitos de su padre, Alfredo (Alexander Fontaines), un productor ansioso por rodar su primer largometraje, Manuel (Dimas González) un director de fotografía entrado en edad y apasionado y David (Armando Lozada), un director intenso y un poco cobarde; juntos harán lo imposible por rodar su ópera prima Hostilia: la primera película vaquera venezolana. A pesar de ir todo cuesta arriba, los cineastas logran armar un crew bastante peculiar conformado por un sonidista ciego, una vestuarista venida a menos, un asistente de producción con una suerte de parálisis en una parte del cuerpo, entre otros parias. Con un exacerbado optimismo, los protagonistas hacen todo lo posible por conseguir la atención de posibles inversionistas en el proyecto y se meten en una decena de líos para reunir el dinero necesario para rodar su película. Las cosas se complican cuando un gánster llamado Waldermar (Alejandro Palacios) decide cobrarles una cantidad de dinero exorbitante por deudas contraídas por un amigo de ellos. A pesar de esto, los artistas no darán tregua hasta sacar Hostilia adelante, cultivando la amistad que siempre los ha mantenido unidos y descubriendo que, al igual que el viaje a Ítaca, lo que realmente importa es el proceso y no el resultado en sí.

Un poco en el estilo de Desautorizados, de Elia K. Schneider (por hablar de una posible homóloga nacional), Todo por la taquilla intenta desmontar el proceso de creación cinematográfica, pero desde el humor. Una intención loable, pero que se hunde por completo por las inconsistencia en su guión y puesta en escena. Aunque sus personajes están bien caracterizados, su desarrollo en pantalla es casi nulo, haciéndolos una caricatura de lo que buscan caricaturizar, perdiendo por completo su potencial narrativo (una verdadera pena porque el casting es de sus principales aciertos). Entrando en materia narrativa, las escenas carecen de ritmo, no mueven la historia ni dan información al público: son como una sucesión de hechos fortuitos donde se busca crear gags forzados con sonidos escatológicos, música incidental y humor físico del más básico. A nivel de dirección, la película se pierde por una puesta en escena que parece caprichosa: la cámara se mueve a veces, en otros momentos está fija y la cobertura a nivel de planos no obedece ni a la actuación ni a la historia, parece más un telefilm que una película, olvidando por completo las reglas básicas del lenguaje cinematográfico. Por otro lado, la fotografía carece de continuidad en todo momento, hasta el punto de saltar a la vista hasta de los menos entendidos en materia. El montaje tampoco ayuda, dándole demasiado tiempo en pantalla a escenas innecesariamente largas y cuya unión en el conjunto parece casi fortuita. Posiblemente, el único apartado que podría rescatarse es la dirección de arte que hace un trabajo sobrio, pero funcional.

Al final, Todo por la taquilla se transforma en aquello que deseaba parodiar: una película venezolana con deficiencias que busca innovar y enganchar al público. Se queda a mitad de camino en el intento de hacer humor inteligente y, al mismo tiempo, parodiar. En sus últimas escenas se torna auto indulgente, como si el mismísimo director quisiera disculparse con el público a través de sus personajes del resultado de su creación. Una verdadera pena porque su premisa tenía potencial para desmontar la industria venezolana, algo harto necesario de ver en la gran pantalla. Esperemos que pronto algún cineasta decida tomar este riesgo para poder reírnos de nosotros mismos y aprender que la taquilla no lo es todo.

TW: @todoxlataquilla
Por: Luis Bond | Tw: @luisbond009

*Publicado originalmente por www.cervezazulia.com.

http://www.cervezazulia.com/descubre-la-pelicula-venezolana-todo-por-la-taquilla/

Fuente: Delaonzafilms
Trailer Todo por la Taquilla

CARICATURIZANDO AL CINE EN VENEZUELA

 

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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