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Tiempos recios GUERRA FRÍA Y CÍRCULOS DEL PODER, por Alfonso Molina

Desde el liberalismo, Vargas Llosa propone una crítica a la Guerra Fría y al capitalismo irracional en ‘Tiempos recios’.

La más reciente novela de Mario Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 1936) no solo es una de las más importantes publicadas en español durante el año que recién termina sino un sabio retorno a piezas fundamentales de su trabajo narrativo.

Me  refiero, en primer lugar, a su reconocida Conversación en La Catedral (1969), ambientada en la dictadura de Manuel A. Odría y centrada en los diálogos de Zavalita y el zambo Ambrosio, en la que hizo popular la pregunta «en qué momento se había jodido el Perú… como se jodieron tantas cosas». En segundo término me recordó de forma aún más viva a La fiesta del Chivo (2000), una vigorosa exploración histórica con tres líneas argumentales: el asesinato, en 1961, del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, el regreso muchos años después de Urania Cabrales a su país y la  intensa desventura de los asesinos de Chapita. De hecho, Tiempos recios se haya más vinculada con La fiesta del Chivo que con Conversación en La Catedral, pero comparte con ambas un profundo interés sobre determinados periodos en la historia latinoamericana y sobre los manejos de los hilos del poder.

La trama ideada por el Nobel peruano en su nuevo trabajo expone un planteamiento histórico irrebatible —la intervención descarada de la United Fruit, el gobierno estadounidense y la CIA en el derrocamiento del presidente constitucional Jacobo Árbenz en la Guatemala de 1954— como expresión de las manipulaciones de la Guerra Fría, el capitalismo irracional y los afanes de poder personal de un puñado de personajes que cabalgan a medio camino entre la ficción y la realidad. Tiempos recios se inscribe en la controvertida tendencia de la novela histórica —dónde comienza la imaginación, dónde concluye lo verídico— pero guarda un rigor documental que impide la tergiversación de los hechos reales. Eso sí, el autor se permite un desarrollo de ficción que convierte su texto en una aventura de intrigas palaciegas y amores complicados.

Desde su postura liberal, Vargas Llosa propone una dura crítica al imperialismo norteamericano —tanto en el plano político como en el económico— como situación dramática que arropa a ese conjunto de seres humanos que intervinieron antes, durante y después del golpe de Estado que llevó a cabo Carlos Castillo Armas, con la ayuda del presidente republicano Dwight Eisenhower, el ruso emigrado Sam Zemurray, fundador de United Fruit, empresa explotadora con nefasta presencia en Centroamérica y el Caribe colombiano, el publicista neoyorquino Edward L. Bernays, el rapaz embajador estadounidense John Emil Peurifoy, la cómplice Iglesia católica guatemalteca de la época y dos personajes ya trabajados en La fiesta del Chivo: el dictador Trujillo y su temible jefe de Inteligencia Johnny Abbes García. Con tal cuadro humano construye el edificio histórico que alberga sus líneas de ficción.

En esa atmósfera política y militar surge la figura de Marta Borrero Parra, bella mujer de sociedad que fue la consentida de su padre y luego amante de Castillo Armas y del propio Abbes García y quien al principio pareciera un personaje de ficción para movilizar la trama histórica. Posteriormente se revela como un ser real, documentado por el propio Vargas Llosa de forma inexpugnable. Ella, la Miss Guatemala que nunca lo fue, jugó un rol esencial en el desarrollo de los hechos reales. Una mujer fascinante que seduce por su persistencia y sus ganas de vivir.

Curiosamente, el personaje menos trabajado es el de Jacobo Árbenz, cuyo derrocamiento es punto de partida de toda la novela. Vargas Llosa apenas lo esboza con trazos ligeros. Lo define como un demócrata que cree en el capitalismo transparente y las libertades económicas y políticas, impulsa políticas sociales y cree en la educacuón como herramienta para superar el subdesarrollo. Muy lejos de la representación del caudillo comunista que se quiso estigmatizar.

Tiempos recios es una novela sólida que se crece en segundas lecturas. Por una parte, es una lección de historia centroamericana y, por la otra, conforma una propuesta política afín a sus convicciones liberales. ¿Qué está muy bien escrita? Por favor, eso no se duda.

TIEMPOS RECIOS, de Mario Vargas Llosa. Penguin Random House Grupo Editorial, Barcelona y Bogotá, 2019.

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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