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The Zookeeper’s Wife UNA AMARGA LECCIÓN QUE NO HA SIDO APRENDIDA, por Vivian Ruso

Los animales son retratados como seres genuinos siendo hasta más humanos que las mismas personas.
Los animales son retratados como seres genuinos siendo hasta más humanos que las mismas personas.

La cantidad de películas que abarcan el período de la Segunda Guerra Mundial no tiene fin. Dentro de este grupo está el tema específico del Holocausto.

Cada año se estrena en cartelera una pieza con una nueva historia, a pesar de tener circunstancias similares a filmes precedentes. Se las ingenia para atraer audiencias a las salas de cine. Esto se debe a que abarca un genocidio muy particular que sigue afectando a la generación actual, demuestra las barbaries a las que la humanidad es capaz de llegar. The Zookeeper’s Wife cumple con su misión de ilustrar otro caso aislado de comportamiento ejemplar en tiempos cunado la nobleza escaseaba. Cuenta la vida de personas comunes y corrientes que deciden hacer lo correcto a pesar que los riesgos implicados.

The Zookeeper’s Wife es la historia de Jan y Antonina Żabińska (interpretados por Johan Heldenbergh y Jessica Chastain) quienes escondieron a centenares de judíos en su zoológico en medio de la Varsovia de la Segunda Guerra Mundial. Daniel Brühl interpreta a Lutz Heck, el zoólogo alemán encargado de supervisar este zoológico. Completando el elenco principal están Michael McElhatton, Iddo Goldberg, Shira Haas, Efrat Dor, y Val Maloku.

La audiencia puede esperar drama, tensión y lágrimas. Chastain es una de las valientes en Hollywood en aventurarse en el nicho Indie y salir airosa. Este papel demuestra su profundidad y rango como actriz al transformarse por completo en Antonina. Entre sus fortalezas está el acento polaco que manejó con naturalidad, recordando a Meryl Streep en su rol ganador del Oscar en Sophie’s Choice. Chastain junto con Brühl, son los únicos artistas conocidos. El resto del elenco es igualmente brillante aunque desconocido. El largometraje te transporta a los años cuarenta por completo: el vestuario, los peinados y el maquillaje apropiados para la época. Los animales también juegan un papel importante, son la figura de la nobleza en medio de las atrocidades del momento, además de ser una víctima más de la Alemania nazi. Los animales son retratados como seres genuinos siendo hasta más humanos que las mismas personas.

La bondad de Antonina contrasta con Lutz, quien irradia una mezcla incómoda de odio y lujuria. La trama balancea positivo y negativo, bien y mal, protagonista y antagonista. Es un juego de gato y ratón que encaja perfectamente con la gran pantalla y el momento histórico en el que se circunscribe.

Es llamativo que este largometraje se estrena alrededor de la fecha de la festividad judía de Pésaj, que conmemora específicamente la salida de la esclavitud a la libertad. Es un contraste tan marcado que una de las secuencias clave en la película se aprovecha de este planteamiento. Al yuxtaponer conceptos tan opuestos se transmite un mensaje tan definido que deja al espectador impactado incluso después de abandonar la sala. Sin revelar nada, juega con el hecho de recordar el Éxodo de Egipto y el hacinamiento en el Gueto de Varsovia. La pascua judía (Pésaj) es victoriosa por naturaleza, pero su alegría es empañada por la persecución que sufrió la judería europea. Desde el punto de vista cinematográfico, es absolutamente genial unir estos eventos tan contrastantes tal como se plantea en The Zookeeper’s Wife. Felicitaciones a Niki Caro, la directora, y a Angela Workman, la guionista.

Cuando personas comunes deciden ayudar a pesar que no es lo políticamente correcto, automáticamente se convierten en individuos extraordinarios. Los desafíos pueden aflorar la mejor de tus cualidades o el peor de tus vicios. Cuando no es fácil hacer lo correcto es que demostramos quiénes somos en realidad. Jan y Antonina Żabińska merecen el título “Justos entre las naciones”.

La repulsión ante la discriminación en este capítulo tan embarazoso de la historia no se esfumará nunca. Sin importar la cantidad de filmes que se hagan sobre el Holocausto. Cada una de ellas aporta algo nuevo, siendo que la mejor prueba es que cada pieza logra impactar como si fuera la primera en su especie. No cualquier evento es capaz de producir una reacción tan visceral año tras año, acumulando más de dos décadas llenas de largometrajes. Entre las películas más memorables están: La lista de Schindler (1993), La vida es bella (1997) y La llave de Sarah (2010).

Lo más triste de esta pieza es que el antisemitismo en Europa está en el aire una vez más. Tan sólo una generación después de la tragedia más grande del siglo XX, el mundo corre el riesgo de olvidar y repetir los errores del pasado. Deja el sabor amargo de saber que no hemos aprendido la lección.

El lado positivo de que The Zookeeper’s Wife sea vista en vísperas de Pésaj, cuando judíos alrededor del mundo celebren la Pascua que recuerda la salida de una época de esclavitud y miseria hacia la redención y la libertad. Todos tratemos de dejar atrás nuestras limitaciones personales que impiden que seamos la mejor versión de nosotros mismos. Debemos reafirmar nuestro compromiso de decir “Nunca jamás” por las generaciones que están por venir.

*Publicado originalmente en https://vivianrusso.wordpress.com

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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