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Testimonios de la verdad LAS PIEDRAS DEJARÁN DE SER PIEDRAS, por Ricardo Bello

Nuevas piedras
Para llegar a la luz, tenemos que atravesar y reconocer ese umbral de sombras que nos invade sin pausa ni prisa, apretando la garganta.

Especial para Ideas de Babel. Nosotros los occidentales, liberales y civilizados, nos escandalizamos cuando el Islam habla de la ropa encendida en fuego de los pecadores, que corren inútilmente de las llamas, para regresar siempre a la candela, pero disfrutamos en cambio de las descripciones del infierno en la Divida Comedia, donde el calor es el menor de los problemas. El arabista español Miguel Asín Palacios escandalizó a la sociedad de su tiempo al publicar su discurso de incorporación a la Real Academia Española, en 1919, titulado La escatología musulmana en la Divina comedia, y recordar una leyenda islámica que relata el viaje nocturno y la ascensión del Profeta al trono de Dios, después de haber visitado lugares infernales, una historia que conocía Dante. No tenemos por qué horrorizarnos de la influencia del Corán en el gran escritor florentino. Parafraseando a Miguel de Unamuno, añadiríamos que la prueba definitiva de que el Dante Alighieri estudió el Corán está justamente en que nunca lo menciona explícitamente como antecedente de su obra.

Un escritor norteamericano y católico para más señas, Garry Wills, se acerca a una temática aún más controvertida cuando interpreta el versículo 45:18 del libro sagrado de los musulmanes como una aproximación al significado de la shari´ah: “Ahora te hemos enviado en el camino (religioso), síguelo. Y no los deseos de quienes carecen de conocimiento apropiado”. Son palabras dirigidas a Mahoma por el Arcángel Gabriel, quien transmite instrucciones del Altísimo. En la primera Sura se dice lo mismo: “Guíanos al camino correcto”. La metáfora implica la posibilidad de perderse en el desierto, lejos de las fuentes de agua donde se le hace imposible al alma sobrevivir, y al mismo cuerpo, queda sobreentendido. Ese contexto permite entender a la shari’ah como un camino que conduce a la salvación, y en el entorno del desierto, una geografía presente a todo lo largo del libro; significa dirigirse al lugar donde se puede escapar de una muerte segura. El Corán no sólo comenta diferentes maneras de morir, también hace referencia a dos tipos de agua: el libro muestra a Moisés buscando el punto de encuentro de dos de ellas, que se tocan y comunican, pero no podrán mezclarse: un agua permite el tránsito entre los continentes y el transporte de bienes, la otra lleva a la vida auténtica.  

La piel de los pecadores dará testimonio de su perdición cuando llegue la hora (41:21). Dios le otorga el don de la palabra a las piedras, así como a nuestra piel. No existirá el silencio cuando la transformación ocurra. Los nazis interrumpían su matanza sistemática durante el Holocausto para ir a misa y escuchar las Cantatas religiosas de Juan Sebastian Bach. La grandeza artística del pueblo alemán se topó con los abismos del horror de una sociedad incapaz de reconocer su sombra, como diría mi hermana Isabel, asidua lectora de Jung. Las dos aguas de Moisés se tocaron momentáneamente y el tránsito se hizo posible. El trabajo siempre es el mismo: recuperar las oscuridades e iluminarlas con conocimiento, llevarlas a la luz del día y examinarlas sin miedo, sin quedarnos paralizados por la sorpresa de encontrar historias malucas y espeluznantes. La decadencia venezolana, que no tiene parangón ni siquiera con los relatos más difíciles de José Rafael Pocaterra en La Rotunda, puede detenerse. La dictadura es un ejercicio en semiótica, a través del cual recuperamos la opción de salida del abismo, haciendo lecturas políticas adecuadas. Hasta ahora, el chavismo ha leído y entendido mejor el país que nosotros. La misma lupa con la que ha examinado el tejido social —el marxismo y la lucha de clases— ha logrado modificar la sociedad, tal como argumentan los antropólogos cuando sostienen que la mirada del experto altera el objeto mismo de estudio. La sociedad policlasista de Betancourt y Caldera ha sido sustituida por un país fragmentado, una casa dividida, cuyos miembros enemistados contribuyen al caos y la pobreza. Los sectores más desprotegidos son incapaces de proponer otra salida que no sea una mayor dependencia del Gobierno y la clase media venida a menos añora la condición de empresarios y funcionarios competentes que alguna vez tuvieron. Para llegar a la luz, tenemos que atravesar y reconocer ese umbral de sombras que nos invade sin pausa ni prisa, apretando la garganta.

La proximidad del Profeta a la fuente de alegría, como la analiza Garry Wills en su pequeño libro What The Qur’an Meant and Why It Matters, es una lectura agradable, que garantiza además un poquito de lucidez sobre nuestra condición de venezolanos y, más importante todavía, sobre este país contaminado por el dolor y la acción de los psicópatas. Si hay algo cierto en la Historia es la continuidad de la Revelación divina. Hasta en las piedras podemos encontrar testimonios de la verdad. Recuerdo una película malosa de los años setenta, pero que por segundos contó con un diálogo memorable. Richard Harris hace las veces de un marino obsesionado por una orca asesina, a cuya cría ejecutó innecesariamente, y antes de ir a matarla consulta al sacerdote del pueblo pesquero donde vive: “Padre, le pregunta, ¿se puede pecar contra un animal?” Y el cura responde: “Se puede pecar contra una brizna de paja.” Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña. 

 

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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