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Terror ¿LA LEY O LA JUSTICIA?, por Alfonso Molina

Terror teatro
El defensor Biegler (Serrano) y la fiscal Nelson (Lozada) flanquean al acusado (Rodríguez) mientras el juez (Manrique) permanece atrás.

Para comprender el impacto que ha generado en escala mundial Terror, la primera pieza teatral del abogado y escritor muniqués Ferdinand von Schirach, hay que colocarla en dos planos de análisis. El primero referido a la condición profesional de su autor expresada en el campo literario —narraciones cortas y una novela, fundamentadas en su experiencia como penalista— y el segundo vinculado directamente con la devastación del terrorismo en el mundo contemporáneo.

Ambos factores se estructuran en el juicio adelantado contra el mayor Lars Koch, experimentado piloto de la fuerza aérea alemana que, en un momento de intensa ansiedad, decide derribar un avión de Lufhtansa con 164 pasajeros, secuestrado por un yihadista, para evitar la muerte de por lo menos 70 mil personas en un estadio de Munich. Esta situación dramática constituye el punto de partida de una obra de profundas complejidades, tanto morales como jurídicas, que pueden sintetizarse en una pregunta: ¿el piloto del caza es un asesino que segó 164 vidas o un héroe que salvó a 70 mil inocentes? Un dilema que involucra directamente al espectador.

El montaje caraqueño que propone Héctor Manrique con el Grupo Actoral 80 guarda las dimensiones originales del drama. Se desarrolla en la sala de un tribunal alemán donde el juez presenta rápidamente las características del caso e invita a los espectadores a seguir los argumentos de la fiscalía y de la defensa, de la viuda acusadora y del aviador acusado, para formular su decisión: ¿Inocente o culpable? Una estructura muy eficaz no solo para exponer alegatos sino, sobre todo, para involucrar al público.

La introducción que ofrece el juez (interpretado de forma apasionada por el director Manrique) incurre en apreciaciones personales sobre la conducta de Koch (Daniel Rodríguez), sobre la base del estatuto jurídico de la República Federal Alemana y sobre el ordenamiento legal que rige al ejército de ese país, para condenar a un oficial que, además, ha desobedecido las órdenes de sus superiores. Antes de comenzar el juicio, la ironía de Biegler (Sócrates Serrano), abogado de Koch, anuncia las complicaciones posteriores. La fiscal Nelson (María Cristina Lozada) y el defensor exponen con vehemencia sus razones tratando de convencer a los espectadores —es decir, a los miembros del jurado— sobre sus respectivas posiciones. Las intervenciones del acusado, del testigo Christian Lauterbach (Juan Vicente Pérez) y de Franziska Meiser (Martha Estrada), viuda de uno de los pasajeros, se suceden con vigor. Llega el momento cuando los espectadores deben votar y el juez anuncia el veredicto. Termina la función. Aplausos.

A partir de esta precisa linea argumental, con una puesta en escena muy limpia y concisa por parte de Manrique, Terror adquiere importancia en la medida que trasciende el juicio y coloca al público en el campo de una reflexión difícil, incómoda, que invita a rechazar el esquematismo y a profundizar ciertos rasgos inesperados. Entre los profesionales del Derecho existe una frase —tiene algo de retórica— ante determinados juicios: «ha triunfado la ley mas no la justicia». Es un dilema difícil. El deber de la fiscal Nelson es hacer respetar las leyes no solo de la RFA sino del mundo occidental, desde sus raíces romanas. Biegler, en cambio, ubica la defensa de ese ordenamiento jurídico ante la amenaza de un enemigo que poco tiene de fundamento legal: el terrorismo. La trágica experiencia del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, los ataques del 11 de marzo de 2004 en Madrid, los atentados del 7 de julio de 2005 en Londres o, más recientemente, la masacre del 13 de noviembre en París, ponen en evidencia la debilidad del mundo occidental frente a la guerra santa del yihadismo, siempre con raíces religiosas. Sin olvidar que Europa padeció en los años ochenta el terrorismo político en Alemania, Francia, Italia y España.

La discusión se ubica en el terreno de la defensa ética y moral más que en la jurídica. El Estado Islámico no respeta otra forma de pensar que no sea la suya. Sabe que el terrorismo inmoviliza, inhibe, acorralada. Los derechos humanos de 164 pasajeros de un vuelo comercial no existen. Tampoco los de 70 mil personas en un estadio de Múnich. Ese gran dilema que divide las opiniones de Biegler y Nelson no adquiere relieve entre los los extremistas de una religión con su propio estatuto moral. Se desprende, entonces, que los argumentos de la fiscal son impecablemente legales pero injustos. También lpos de Biegler. ¿Quién cargará en su conciencia con la muerte de una multitud apasionada del fútbol? ¿O con los inocentes en un avión? ¿Es una cuestión numérica? Desde luego que no. Pasa por establecer las condiciones de una guerra declarada y desequilibrada. Es decir, por definir nuevas reglas. Creo que esta es una conclusión que se puede inferir del texto de Ferdinand von Schirach. Vivimos una guerra distinta, sin códigos militares, que sacuden nuestras leyes.

Este es el montaje más incisivo de la escena caraqueña actual. Pertinente e inquietante. Es inevitable que el espectador de plantee sus vínculos con la realidad venezolana, donde existen leyes pero no justicia. Aunque se trata de un drama nacional distinto, manipulado por los títeres del poder, se torna imposible no relacionar la densidad de la pieza de von Schirach con las tragedias cotidianas del fallido sistema de justicia venezolano.

TERROR, de Ferdinand von Schirach, Grupo Actoral 80. Dirección: Héctor Manrique. Producción: Carolina Rincón. Iluminación: José Jiménez. Escenografía: Héctor Manrique. Música y banda sonora: Jacky Schreiber. Vestuario: Eva Ivanyi. Elenco: María Cristina Lozada, Héctor Manrique, Sócrates Serrano, Martha Estrada, Daniel Rodríguez, Juan Vicente Pérez. Teatro Trasnocho. Los viernes a las 7:00 p.m. y los sábados y domingos a las 6:00 p.m.

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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