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Televisión LA PASIÓN DESBORDADA DE MADONNA

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Los conciertos de «Sticky & Sweet» en Buenos Aires por Cityvibe

Dicen los que asistieron que los cuatro conciertos que ofreció la “chica material” en el estadio del River Plate en Buenos Aires sólo pueden calificarse como históricos. En esas cuatro sesiones Madonna Louise Veronica Ciccone convocó a más de 60 mil espectadores por noche que corearon sus canciones, declararon su amor incondicional, lloraron de emoción y gritaron de felicidad mientras la diva de Michigan ejecutaba los temas seleccionados para la gira que la llevó a México, Brasil, Chile y, finalmente, a la capital de Argentina. No me cabe la menor duda sobre la espectacularidad de los conciertos, pero déjenme decirles algo: los que no pudimos asistir al legendario estadio de fútbol porteño podemos disfrutar de Sticky & Sweet, un deslumbrante documental que recoge los momentos más importantes de esas cuatro noches y que  está presentando en el canal por suscripción Cityvibe. Les digo: es apoteósico.

Desde los tempranos años ochenta le he seguido la pista a esta desconcertante mujer que ha roto paradigmas y tabúes con una carrera musical que se ha sustentado, por una parte, en sus dotes como cantante y en su profesionalismo como productora de espectáculos y, por la otra, en su capacidad para generar polémica a partir del uso de símbolos religiosos o sexuales o políticos en sus canciones. En esta gira “dulce y pegajosa” que la regresó a Argentina tras 13 años de ausencia le permitió ofrecer a casi un cuarto de millón de fanáticos una síntesis de su trayectoria. De aquel primer disco Madonna, de 1983, al más reciente Candy Shop, de 2008, media un proceso de madurez creativa que se revela en las letras de sus temas, en la riqueza de sus arreglos y en su destreza como seductora de masas. Una chica venida de abajo que hace poesía y música para la gente de abajo, que habla de sus dudas y sus inquietudes. Inteligente, osada y talentosa. Pero si sus discos son muy buenos, sus conciertos son grandiosos.

Esa greatness constituye el nervio central de Sticky & Sweet, la producción de televisión que se exhibe en Cityvibe, el audaz canal de Movie City que propone una televisión de vanguardia, menos convencional, más abierta a las nuevas tendencias. El documental fue dirigido por Nathan Rissman y Nick Wickham, con la estupenda fotografía de Darius Khanji, quienes lograron expresar en imágenes y sonidos un espectáculo que roza el delirio y que fue concebido y realizado para la escena física por Jaimy King. Tanto éste como los cineastas lograron crear una nueva manifestación del mismo show. Unas 30 cámaras captaron lo que sucedió cada noche durante dos horas. Cada canción propone un concepto que es trabajado por la coreografía, el cuerpo de baile, la escenografía, el vestuario y, muy especialmente, las luces y el sonido. Todo en 60 minutos. En el centro se halla, siempre, Madonna.

El programa comienza con una vista aérea del estadio al anochecer, cuando el público aguarda la aparición de la diva. Ella, fuera de cámara, confiesa su amor por la capital argentina, donde filmó Evita bajo las órdenes de Alan Parker. “No sé si todos conocen mi historia con Buenos Aires. Aquí es donde abrí mis ojos, aquí es donde desperté. Hay algo tan especial en este lugar. La gente es maravillosa, no solamente por su aspecto sino también por su espíritu. Estoy tan entusiasmada de despertar otra vez.” Mientras Madonna habla vemos los rostros, las ansias, las miradas del amor incondicional de sus fanáticos. La primera canción, Candy Shop, abrió los fuegos y la multitud rugió de placer e ignoró la incipiente lluvia que desapareció cuando comenzó el segundo tema The beat goes on. Luego vinieron Vogue, Borderline, Get into the groove, Music, Spanish Lesson, Get stupid y You must love me, que el público coreó a rabiar. Pero el clímax se alcanzó cuando la rubia entonó Don’t cry for me Argentina. Lágrimas, gritos, desmayos. Todo el estadio del River Plate cantó al unísono la letra de la canción que compuso Andrew Lloyd Weber para su ópera rock Evita.

El escenario especialmente construido para este evento albergó 350 toneladas de  equipamiento, alrededor de 33 mil metros de cable de electricidad, nueve elevadores hidráulicos que movían distintas zonas del escenarios, un elegante auto blanco Auburn Speedster modelo 1935, algunos de los mejores bailarines del mundo, una increíble banda musical y una rubia nacida en Michigan bajo el nombre de Madonna Louise Veronica Ciccone. A propósito, a sus 50 años esta mujer fuera de lo común evidencia una extraordinaria condición física que le permite bailar, cantar y actuar de una manera asombrosa. Se ha vuelto cada vez más hermosa. No se la pierdan.

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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