Inicio / CINE Y TV / Tamara LA VERDADERA NATURALEZA, por Luis Bond

Tamara LA VERDADERA NATURALEZA, por Luis Bond

tamara-3
Con todo y el vaivén de su transformación, Luis Fernández hace uno de los mejores papeles del cine nacional contemporáneo.

Posiblemente, uno de los universos menos explorados en nuestra filmografía es el LGTB. A pesar de tener varios estandartes en nuestro cine (iniciativas como el FestDivQ, la victoria de Azul y no tan rosa en los premios Goya, el triunfo de Desde allá en Venecia), todavía estamos en pañales a la hora de abordar la diversidad sexual en pantalla. Más allá de los posibles prejuicios por parte del público o los realizadores, pareciera que cada vez que se hace una película acerca de personajes no heterosexuales la controversia viene por añadidura. Polémica que muchas veces termina superando la historia, convirtiendo la película en una anécdota, quitándole el ropaje de expresión artística que debería tener. Sin lugar a dudas, este es el mayor reto que enfrenta Tamara, la nueva película de Elia Schneider, uno de los largometrajes más esperados del año y que desde su estreno está arropado por el aura de la controversia.

 

Inspirada —libremente— en la vida de la primera diputada transgénero venezolana, Tamara se centra en el conflicto interno que atraviesa Tomás (Luis Fernández), un exitoso abogado, profesor universitario, que luego de vivir como transgénero en Francia regresa a Venezuela, obligándose por la presión social a establecer una vida aparentemente “normal” (casarse, tener hijos, actuar según los cánones morales). Una fachada que logra mantener durante corto tiempo, hasta que su verdadera naturaleza aflora y decide explorar su sexualidad, obligándolo a enfrentarse a toda clase de prejuicios y situaciones que cambiarán su vida para siempre. Rechazado por su esposa, alejado de sus hijos, condenado en el área laboral, Tomás tiene la difícil tarea de comenzar desde cero en un ambiente hostil y que no termina de entender —ni respeta— su identidad sexual.

 

Lejos de ser pacata o ‘enseñar piel’, la directora no tiene miedo en colocar en pantalla a un transexual desnudo o transformar las clásicas escenas ‘subidas de tono’ en momentos realmente íntimos donde se ve lo que se tiene que ver en su justa medida. Algo que requiere valor en términos de puesta en escena y de producción (transformando a la película en una clase C, reduciendo su mercado potencial, pero siéndole fiel al relato, una decisión bastante arriesgada y valiente que se tiene que aplaudir de pie). Otro de los grandes puntos a favor de Tamara es la música de Zapato 3 —banda emblemática del rock nacional que, desde hace tiempo, hacía falta escuchar en pantalla grande— que acompaña toda la historia.

 

A pesar de sus irregularidades narrativas y estéticas, Tamara es una de las películas de ficción más interesantes del año. Con todo y el vaivén de su transformación, Luis Fernández hace uno de los mejores papeles del cine nacional contemporáneo en su interpretación de Tamara Adrián y sostiene sobre sus hombros todo el peso de la película. Posiblemente, lo único que uno echa en falta al verla es el no meterse en aguas profundas cuando tiene la oportunidad, algo de lo que pudiese ser responsable el tardío desarrollo de su historia o —¿por qué no?— tal vez una necesidad de su directora de no caer en lo panfletario, jugando al final abierto y ambiguo. Sin necesidad de ver las consecuencias de la transformación de Tamara en pantalla, ya el espectador conoce bien el calvario que vivirá para ser aceptada social y jurídicamente en el país.

Sea cuál sea la apreciación del público, Tamara es una película que hace reflexionar al espectador sobre sus propios prejuicios y su posición como ciudadano frente a las injusticias que presentan los ‘vacíos legales’ de ciertos sistemas de gobierno. Acción que, para mí, da por pagada la entrada.

@luisbond009

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

Te interesa

Arístides Calvani 1

Un político distinto ARÍSTIDES CALVANI II, por Eduardo Fernández

La semana pasada escribí una nota acerca de la celebración del primer centenario del nacimiento …

Deja un comentario