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Sin despedida PERSONAJES AL BORDE DE UN ABISMO, por Edilio Peña

Sin despedida 2
Una ciudad siempre lo espera en medio del sin sentido. El deambula hasta que vuelve a encontrarse. En un bar, en una calle, en un hotel. De nuevo lo asalta el esplendor de una mujer y lo quiebra.

Ulises llega al amor a través de la ardorosa y desatada pasión, pero sin saberlo comienza a separarse del amor, a través del mismo sendero por donde llegó. Para Ulises el hechizo no se agota en una sola mujer. Ha descubierto el frondoso árbol que es, en cada hoja que la define como única e irrepetible. De allí que Ulises, como un singular Tótem, desea siempre que las mujeres se comporten sin Tabú. En la literatura, en la música y en la orfandad, Ulises ha develado bemoles fugaces que le permiten saber tocar las campanas de lo intangible y encontrar sus percusiones. Es un artero guerrero de la pasión, pero también en él acecha un poderoso escritor y no lo sabe. La envidia de algunos amigos que lo rodean se lo niegan. Gusta matar a sus víctimas sin arrancarle la vida. No puede dejar de ser lo que es. La oculta indefinición lo consuela y justifica.

En Ulises, el protagonista de la novela Sin despedida de Álvaro D’Marco, el sexo es tan volcánico que su propia lava lo consume cuando entra en erupción. Ulises es una brasa que arde y quema la vulva de las mujeres. Las estigmatiza más allá de la carne, del mismo placer. Las toma en ese instante irrefrenable que nunca más habrá de repetirse igual. Justo ahí, donde copula el cuerpo y el alma. Es más que el rayo misterioso de un tango. Entonces, después lo abandonan o se abandona. Una ciudad siempre lo espera en medio del sin sentido. El deambula hasta que vuelve a encontrarse. En un bar, en una calle, en un hotel. De nuevo lo asalta el esplendor de una mujer y lo quiebra.

Sin embargo, Ulises ha encontrado en Ifigenia, a su otra parte desconocida que calza perfecta con su alma, esa Diosa que lo ama hasta que lo descubre en su cautiverio, divagando entre la certeza y la ambigüedad. Con Ifigenia, Ulises no se siente un hombre escindido, separado de sí. El conflicto lo determina el no saberlo, ignorarlo. Pero Ulises no es una excepción. Un mortal ignora lo que es y lo que habrá de ser. Porque secretamente, alguien o algo demasiado misterioso, juega a los dados con su vida. Los complejos más hondos y dispares de Ulises, empiezan allí. La diatriba de los contrastes lo confunden emocionalmente. No obstante, al lado de Ifigenia, Ulises supera al vizconde Demediado de Italo Calvino. Cuando Ifigenia desaparece totalmente de la vida de Ulises, lo hace como la trajo el destino a su vida. Impredecible. Sin aviso ni señales. Los verdaderos encuentros o desencuentros, nunca son operísticos. Porque lo más hermoso siempre viene de lejos. El drama se precipita cuando Ulises sacrifica a Ifigenia, con la misma inconsciencia con que Agamenón, el padre de la otra Ifigenia, lo hace en la obra teatral de Eurípides para aligerar los vientos que habrán de llevarlo a tener más poder al conquistar Troya, la ciudad. Pero el Ulises de Álvaro D’Marco, no lo hace a través de la muerte que propiciaron los creyentes y asesinos de la antigüedad y de hoy, sino, sin saberlo, con esa inocencia incandescente, con que actúa El Extranjero, de Albert Camus.

Sin despedida 1La inesperada desaparición de Ifigenia es producto de un ciego sacrificio que no le devolverá a Ifigenia convertida en cierva ni en paloma. Acontecimiento que termina por retar al olvido o al recuerdo. A la propia memoria donde no está el orden de la razón, más exacto, donde anida el dolor y el desasosiego. Quizá la forma en que desapareció Ifigenia de la vida de Ulises, se parece a la manera en que recurren algunas víctimas para vengarse de sus verdugos o de sus dioses adorables, pero infieles.

Sin despedida, como la anterior novela de Álvaro D’Marco, Gracias Ulises por tus Batallas, está construida con personajes al borde de un abismo que los convierte en parte de una trepidante y fascinante épica del ser que transita a la sombra del anonimato. El personaje de Ulises es memorable, tanto como su otra parte legendaria: Ifigenia.

Recomiendo a mis lectores leer este nuevo hallazgo de la literatura venezolana.

edilio2@yahoo.com

@edilio_p

SIN  DESPEDIDA, de Álvaro D’Marco. Sultana del Lago Editores. Disponible en Amazon. 


Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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