Inicio / CINE Y TV / Requiem EL COMPLOT DE LOS FANTASMAS, por Ángel Rafael Lombardi Boscán

Requiem EL COMPLOT DE LOS FANTASMAS, por Ángel Rafael Lombardi Boscán

Réquiem
No hay nada más atractivo y misterioso que lo invisible.

Especial para Ideas de Babel. Réquiem te engancha al inicio y te abandona después. La producción inglesa de la BBC es cuidada alrededor de los siempre imponentes paisajes de Gales y el acostumbrado alto nivel técnico cinematográfico.

Esta serie intenta regenerar un género, el de la parapsicología o el mundo de lo invisible poblado de ánimas, espíritus, fantasmas, ángeles y demonios sin tener la sensibilidad adecuada, o peor aún: fracasando en su propuesta. Por ello termina siendo una serie menor y anodina en donde no hay una definición clara del fenómeno de la ultratumba que procura explorar el mapa del mundo de las sombras. Y eso que el ambiente, lo que conocemos como atmósferas, son las más idóneas. Además, Lydia Wilson, la protagonista, tampoco logra una interpretación con matices y es excesivamente plana y sin el apoyo coral indispensable en este tipo de producción. Aunque en realidad, la deriva no es culpa de los actores sino de un guion descompensado y roto entre tantos elementos que propone siendo incapaz de sostenerse bien. Desde el secuestro hasta los suicidios; sectas y espantos; la indeclinable lúgubre mansión con sus sótanos y pasadizos secretos no son suficientes para amalgamar una temática turbia y expectante con un poco de coherencia.

Al final descubrimos que hay una especie de secta que quiere resucitar a Dios o al Diablo desde una ambigüedad pálida con la imponente luna llena de fondo. Seguimos buscando el bien y el mal en fuerzas exteriores a la propia humanidad desde la orfandad conceptual más grande sin importar lo mucho que la ciencia haya avanzado. En Réquiem pareciera que todo lo que hoy representa el siglo XXI, como progreso tecnológico en sociedades desarrolladas como la británica, sufre un repliegue claudicante en la búsqueda del más allá.

Lo llamativo de la serie es que no alude a ningún concepto religioso establecido. Y no hay mención de Dios. Es el mundo de lo invisible el protagonista como si ese mundo paralelo alentara todas las exploraciones esenciales de una vida terrenal insatisfactoria. Dice Nietzsche que “En el cristianismo lo más alto es considerado como inaccesible”. Y en Réquiem, sin una brújula como guía, el espectador acude a unos episodios impactantes pero desconectados de sentido. ¿Será que el mundo de lo invisible es sólo una suposición fundada en la creencia alrededor de una fe militante o de un esoterismo intrincado? La muerte, el inevitable fin de los ciclos de la naturaleza, no permite sosiego al alma humana atormentada.

Temas estos metafísicos cuya complejidad Réquiem banaliza desde una propuesta que al inicio parece consistente. Tampoco seamos tan duros: es sólo un entretenimiento fantasmagórico de ‘presencias’ que no turban de miedo a su principal protagonista, y mucho menos, a los espectadores. Asistimos a la parsimonia de un desenlace misterioso que sabemos bufo.

No hay nada más atractivo y misterioso que lo invisible. Dios, por ejemplo. Creemos que existe y nadie tiene pruebas ‘razonables’ de su existencia. Nuestro vacío espiritual es tan grande, nuestra deriva cognitiva aún mayor y el inevitable aniquilamiento nos llevan a lo invisible, aunque sin poder entenderlo. A eso se aferra Réquiem.

Los fantasmas no existen. La mente los crea. Por lo tanto, existen. Esta premisa está presente en todas historias fantásticas y delinea un debate entre los crédulos e incrédulos. El género tanto literario como cinematográfico lo ha sabido explotar con desiguales resultados. Réquiem te sobrecarga de ‘recaderos’, ruidos fantasmales y muertes por encargo de fuerzas invisibles hasta llegar a una especie de búsqueda del anti-cristo celta. Lamentablemente, tanto ruido y muy pobres resultados.

RÉQUIEM (Requiem), Reino Unido, 2018. Serie de televisión de la BBC. Dirección: Kris Mrksa y Mahalia Belo. Guion: Kris Mrksa, Blake Ayshford. Fotografía: Chloë Thomson. Música: Dominik Scherrer, Natasha Khan. Elenco:  Lydia Wilson, Joel Fry, James Frecheville, Sian Reese-Williams, Brendan Coyle, Claire Rushbrook, Richard Harrington, entre otros.

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

Te interesa

V.S. Naipaul 1

Leyendo de pie NAIPAUL Y VENEZUELA, por Ibsen Martínez

En un libro de juventud, V.S. Naipaul (1932–2018) examinó elementos del carácter moral de su …

Deja un comentario