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Poema FRIDA SE QUEDÓ FOTOGRAFIADA, por José Pulido

Frida Kahlo Leo Matiz 4
Frida Kahlo fotografiada por el gran Leo Matiz. Una gentileza de la Fundación Leo Matiz.

Esos cerros bordando faldas y huipiles / en el mes de julio de su cuerpo / esa gaviota  en el horizonte de su frente / eso que se estremece como un pez sin agua / entre la esterilidad y el adorno / esos árboles tocando pianos de nubes / esa oxidación de estrellas y sortijas / esa pequeña flor magenta en el camino de su voz / ese marfil órale ajedrez apretado sonreído bajo la nicotina / esa música invisible del inmenso deseo / Desnuda en la penumbra la señora Frida

Enorme corazón de huesos rotos / sueño amoroso humeante que las pesadillas exhalan / Madre de los seres indefensos / ojos de madrugada cristalina para siempre / de dulzura implacable / El sello de tu boca con besos sedentarios de indígena y hebrea / que el aire sea un corsé que el alma sea un corsé / que se abombe la enagua y se estreche la blusa / un río de dolores fluye desde su cabellera hasta sus pies / cada cabello de su cabellera es un hilo de sutura / de la noche cirujana que esgrime un bisturí / sus pies igualan en crujidos a su pecho / toda vestida de alegría la muchacha triste

Las cintas de su pelo, las flores de su pelo / los sentimientos de su cabellera, el pensamiento de sus besos / lienzos con olor a yodo y a mercurocromo / hospital con vértigo de trementina y volcán de hembra recostada

Las cartas con sus llamas de pasión ascendiendo hacia su cuello / el hielo de la soledad y de los malos recuerdos bajando desde sus crinejas / y nada que podían los elementos con la belleza indestructible / que proyectó desde sus escombros / aquella nación femenina

Tanto amor derrochado como un torrente sin cauce / la naturaleza miraba sus derrotas y sus glorias / desde la fauna edénica / zoología de penas divertidas

Ninguna cama volverá a ser lo mismo en el amar y en el sufrir / los ojos de los monos afortunados la miran / ahora que se ha ido la ambulancia / destartalada intensidad del escribir / redacta ella, la pintora más sincera de los santos óleos / con la potencia airosa de sus dedos / “Espero alegre la salida, y espero no volver jamás” / Y se ruedan las sábanas

Ese cielo aferrado como pereza a tu espalda / detrás del muro y del jardín / y al lado con su emoción melosa el Xoloitzcuintle / no te sientes, camina, no te quedes parada, / vamos a buscar huesos / ni saltando alcanzaría tu espejo deja tu otra yo y vayamos / al patio de la casa, a buscar huesos / el que encuentre un fémur gana un fémur

Desde antes que nacieras / el universo dibujó tu boca / alguien en Nueva York creyó que estaba alucinando / cuando descubrió en una azotea el amarillo anaranjado azul y blanco / del traje cuyo cielo está detrás del muro con espejo / y la pintora que sería deseada, amada y traicionada / solo añoraba las mañanas con sus perros / y la agrietada conversación amorosa del pintor / La bella durmiente se quedó convertida en caballete / aunque Diego se inclinó desde las alturas y la besó

Su rostro intacto como de altar y de papalote en la repisa celestial / la columna vertebral del tiempo sosteniendo una estatuilla de barro / y en el centro de su calavera una bandada de ideas a punto de volar con el estruendo de la seda

Eternas lanzas ensartando sus carnes / los aparatos infernales solo se apaciguan con sus manos / ella y el sol recostados en el muro encalado en lujuria y engaño / toda fotografiada, que si mira hacia atrás se vuelve película

Su rostro intacto y firme de trapecista húngara / contorsionista de Tlatilco en ese verano de poliomielitis aguda / frágil y poderosa reina despechada / las cámaras y los fotógrafos que van a morir te saludan

A los hombres de México les dieron una Malinche para odiar / y la señora Frida ha recuperado la nobleza del amor / para que la Malinche los perdone

Una vez el caracol del destino caminó en su vientre / ella fue el púlpito de los pericos / que contaban en su idioma verde las heridas de antaño / Escribía pintando y pintaba escribiendo sobre las tripas revueltas del querer / y la ternura in pectore martirizada por el siglo veinte / Era la tlacuiloa que pintaba los códices del México presente y ausente

Pez y perro Xoloitzcuintle, penca de maguey, ajolote y dios de fuego / Magdalena Carmen Freda Frida Kahlo y Calderón, / si Adelita se fuera con otro/ vagina con alma, fractura sin nostalgia en el ómnibus de Jehová / cara de virgen con quien practicó sus embarazos catastróficos /el Espíritu Santo

Ahora pueden pensar lo que les venga en gana / mira esa realidad en clave de sueño / los dioses que se embobaron con ella / han destruido el mundo cuatro veces / y lo han reiniciado con una semilla de pavo real / con un huevo de nopal, con un ovario de cuervo / que parió tus cejas / este es el quinto sol que tenemos y que usamos me lleva la chingada / ahora pueden creer o seguir cultivando los olvidos / la niña Frida nació y murió como una muñeca acunada en espinas / que ella misma pintó.

 

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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