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Nikkei RECOBRANDO LA MEMORIA, por Luis Bond

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Nikkei es uno de los documentales más interesantes que ha tocado la cartelera nacional.

Cada vez que se habla de la inmigración en Venezuela es inevitable ir a nuestro primer referente: los europeos que contribuyeron a levantar las bases de nuestra economía. Poco —o nada— se ha hablado de otros inmigrantes que también hicieron vida en nuestro país: los japoneses. Movida por esta inquietud y por querer comprender su historia familiar, la directora Kaori Flores Yonekura decide contar la historia de los inmigrantes japoneses y su descendencia en su ópera prima Nikkei. Un documental intimista, narrado en primera persona, donde el espectador acompaña a su directora a través de varios países descubriendo junto con ella sus raíces y el drama que vivieron las familias nikkei (palabra con la que se les denomina a los inmigrantes nipones y a toda su descendencia) desde su salida de Japón hasta su establecimiento en América Latina.

La historia de Nikkei comienza en Mérida, la ciudad natal de su directora, donde descubrimos varias fotos familiares de los abuelos de la cineasta. Desde ese momento, Flores Yonekura se embarca en un viaje que la llevará por Japón, Perú y de regreso a Venezuela para desandar los pasos de sus abuelos durante la inmigración. Una labor nada fácil por el hermetismo de la comunidad japonesa y la poca información que poseen sus descendientes acerca de sus antepasados. A esto también se suma las complicaciones que sufrieron los japoneses en su inmigración (algunos fueron explotados, la gran mayoría no poseía documentos válidos) y una suerte de campaña anti-japonesa que sufrieron durante la Segunda Guerra Mundial en Latinoamérica. Teniendo únicamente como recursos para armar el relato las entrevistas de los primeros descendientes nikkei, amigos y conocidos.

De entrada, lo que más llama la atención de Nikkei es su tratamiento minimalista. Flores Yonekura hace la cámara durante toda su travesía, muchas veces sin trípode, dándole a la imagen un look bastante natural, como si fuese una turista visitando un país desconocido. Lo poderoso de esta puesta en escena es que su directora no se deja seducir por la fotografía de postal, al contrario, con su cámara retrata las calles de Japón —desde lo moderno hasta lo antiguo— con una mirada personal, evitando los lugares comunes y siempre desprendiendo un halo de sinceridad, como si buscara reencontrarse entre la multitud de japoneses que se atraviesan delante de su lente y en los templos antiguos. En su paso por Perú, la directora se limita sólo a los lugares a los que llegaron los inmigrantes, retratando a familias que todavía conservan algo de los rituales antiguos fusionados con costumbres latinas, una mezcla sumamente interesante de ver en pantalla. La directora acompaña el vaivén de su cámara con una voz en off, que además de apoyar el discurso visual de la pieza la enriquece con un lenguaje casi poético. A esto esto se suman animaciones sencillas en stop motion, hechas en un cuaderno de recortes, casi infantil, que ayuda a reforzar ese feeling naive que posee el documental.

Nikkei es uno de los documentales más interesantes que ha tocado la cartelera nacional. Su puesta en escena minimalista nos acerca a otro tipo de narración que pocas veces disfrutamos en este género. Es una pena que haya llegado con tan pocas copias a nuestras salas de cine y que pase por debajo de la mesa eclipsado con los blockbusters de la temporada. Más documentales como estos nos ayudarían a reflexionar acerca de nuestra propia identidad —como venezolanos o extranjeros— y a reencontrarnos con nuestras raíces… una labor que nos hace muchísima falta desde hace tiempo.

NIKKEI, Venezuela y Perú, 2011. Dirección, guion y fotografía: Kaori Flores Yonekura. Producción: Kaori Flores Yonekura y Hugo Shinki Higa. Montaje: Eyeletmy Rodríguez. Música: Alejandro Rosso. Distribución: Gran Cine.

@luisbond009

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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