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Matiz-Gabo, los cronistas de Macondo LA FOTOGRAFÍA COMO CELEBRACIÓN DE LA VIDA, por Alfonso Molina

La red de Leo Matiz
‘La red’ retrata a un hombre que bota la atarraya. La fotografía se encuentra en el MoMA de Nueva York.

Ambos nacieron en Aracataca, génesis del mítico Macondo. Ambos se hicieron universales con sus artes, distintas pero afines. Ambos asistieron a la caída de Marcos Pérez Jiménez, en Venezuela, el uno como fotógrafo y el otro como reportero. Ambos se despidieron del mundo en México, la patria amplia. Ambos dejaron huella. Y ahora hay que celebrarlo.

Dos colombianos de excepción recorrieron América Latina y plasmaron sus visiones particulares de este mundo que nos ha tocado vivir: Leo Matiz y Gabriel García Márquez. Fueron coterráneos, amigos y compañeros. Desde luego, el Gabo es mucho más famoso que Leo pero eso nos les importó. No estaban compitiendo sino colaborando.

Dos fechas importantes

La primera: el centenario del fotógrafo costeño se cumplió el 1 de abril de este año y desde ese día se celebra en distintos lugares del planeta, especialmente en Colombia, México y Estados Unidos de América. Uno de los fotógrafos en blanco y negro más importantes del siglo XX en América Latina, Matiz legó una obra ha sido incluida en las grandes colecciones visuales en museos de EEUU, Italia, México y Francia.

La segunda: el próximo 30 de mayo se cumplirán 50 años de la publicación de Cine años de soledad, por la Editorial Sudamericana en Buenos Aires. No sería exagerado afirmar que se trata de la pieza capital de la narrativa del Gabo y la obra que impulsó el reconocimiento planetario de una generación de escritores de América Latina.

Ambas fechas se articulan en Matiz-Gabo, los cronistas de Macondo, una exposición presentada el 6 de abril por la Embajada de Colombia en Washington, con el aval de la Biblioteca del Congreso, y conformada por 20 piezas que revelan las metáforas visuales del fotógrafo en su registro del Caribe colombiano y las metáforas literarias del premio Nobel, en su invención de la aldea universal de Macondo.

La muestra fotográfica representa también un homenaje a la primera publicación de la novela señera de García Márquez, con textos o pasajes sobre personajes y situaciones que enfrenta la saga familiar de los Buendía durante su travesía de la sierra al mar Caribe para fundar el mítico Macondo a lo largo de siete generaciones.

Leo Matiz 1
Matiz recorrió México realizando profundos y sorprendentes reportajes gráficos para las revistas Así, Nosotros, Life, Reader Digest’s, Harper Magazine, Look y Norte, convirtiéndose en uno de los más originales y legendarios fotógrafos del siglo XX.

Leo Matiz nació el 1 de abril de 1917 en Aracataca, departamento de Magdalena, en la costa Caribe de Colombia. Su centenario se comenzó a celebrar desde el pasado 28 de marzo en México. Fue dibujante, caricaturista, fotógrafo, corresponsal de revistas internacionales y galerista (el primer galerista de Fernando Botero). Es considerado uno de los fotógrafos más versátiles y particulares de la legendaria generación de reporteros gráficos que renovaron la escena del fotoperiodismo durante las primeras seis décadas del siglo pasado en América Latina, Estados Unidos y Europa.

Las celebraciones a Matiz en Colombia comenzaron en el departamento de Magdalena, en Santa Marta y en su natal Aracataca. Allí comienza su periplo la muestra Matiz-Gabo, los cronistas de Macondo, que tendrá uno de sus mayores capítulos en la Ciudad de México, con exposiciones en el Palacio de Bellas Artes y en San Ildefonso, y un libro del Fondo de Cultura Económica, en la colección Tezontle.

Alejandra Matiz, hija del fotógrafo y presidente de la Fundación Leo Matiz, considera la muestra Matiz-Gabo, los cronistas de Macondo como un proyecto institucional que tiene el propósito de dar inicio a las actividades de la celebración de los 100 años del nacimiento de Matiz y busca establecer un diálogo con los personajes y anécdotas del Macondo literario de García Márquez a través del puente infinito y sugerente de las metáforas. Plantea: “Un camino de doble vía a las que nos incita la diáspora de la familia Buendía concebida por el escritor y la trashumancia visual sobre el Caribe, captado por el reportero gráfico a través de varias décadas”.

Matiz recorrió México realizando profundos y sorprendentes reportajes gráficos para las revistas Así, Nosotros, Life, Reader Digest’s, Harper Magazine, Look y Norte, convirtiéndose en uno de los más originales y legendarios fotógrafos del siglo XX.

México es la sede principal de la Fundación Leo Matiz, aunque ésta nació en Colombia en 1998, cuando todavía vivía el fotógrafo. En su país de adopción se concentra el acervo que supera los 190 mil objetos —fotos, negativos y caricaturas digitalizado en 50%– y en el que se trabaja para que se declare Memoria del Mundo de la Unesco.

“Llegó a México siendo un muchacho joven, inexperto; dentro de él estaba la fotografía. Para entonces ya había hecho la foto de La red, que retrata a un hombre que bota la atarraya, y que es una fotografía que está en el MoMA de Nueva York. Fue increíble ese amor por llegar a México después de ver la película El Rancho Grande; cogió el barco en Barranquilla, llegó a Panamá y se vino a pie; se demoró dos años, llegó en el 41”, relata Alejandra.

Miguel Ángel Florez Góngora, periodista colombiano, colaborador de Ideas de Babel, biógrafo de Matiz y creador de la Fundación con Alejandra y el propio fotógrafo, lo recuerda como nómada y trotamundos: “La imagen más perfecta para definir a Leo es ciudadano del mundo, un hombre que recorrió México en todas las direcciones, que recorrió América Latina para publicaciones como Harper’s Magazine, Life, Look y Así; que estuvo en Medio Oriente cubriendo el conflicto árabe-israelí; el hombre que estuvo vinculado a los Estudios Churubusco, de la mano de Gabriel Figueroa y Manuel Álvarez Bravo; el Churubusco de artistas como Dolores del Río, María Félix, el Indio Fernández, y que después estuvo 30 años en Venezuela”.

En México fue “un personaje de la época”, dice su hija: “Era amigo de Diego, Frida, Orozco y Siqueiros, aunque después se pelearon; fue amante de María Félix. Trabajó en la fotofija de siete películas”, detalla Alejandra y muestra una foto donde Matiz aparece con Carlos Chávez, José Clemente Orozco y Diego Rivera.

Sus relaciones con el Muralismo serán tema de las dos exposiciones que este año se han programado en Bellas Artes y en San Ildefonso. “Son exposiciones que van a demostrar cómo la fotografía fue importante para el Muralismo, cómo Matiz fue el fotógrafo más importante por el ojo que tenía. Eso lo vieron los curadores Ery Camara (de San Ildefonso) y Estela Treviño (de Bellas Artes). Esto ayudará a posicionar a Matiz porque en México aún no está donde debe estar”.

La Fundación Leo Matiz realiza desde hace varias décadas la divulgación y conservación del patrimonio visual de la obra de Leo Matiz en Estados Unidos, Europa, Asia y América con el propósito de dar a conocer la diversidad y universalidad de este artista visual.

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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