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La palabra ignorada VOCES FEMENINAS DEL SIGLO XIX, por Alfonso Molina

Las virtudes más importantes de los libros de Inés Quintero se revelan en su capacidad para convertir la Historia en un asunto de todos y no sólo de los académicos. Con una producción de 14 libros ya editados, esta historiadora caraqueña ha trazado una trayectoria coherente, definida y permanente que viene a confirmar la importancia que su disciplina del conocimiento ha adquirido en los últimos años en la industria editorial venezolana. Títulos como El pensamiento liberal venezolano del siglo XIX (1992), Antonio Guzmán Blanco y su época (1994) y Antonio José de Sucre, biografía política (1997) señalaron el rumbo inicial de su actitud como investigadora que vendría a establecerse con La conjura de los mantuanos (2002), La criolla principal (2003), El último marqués: Francisco Rodríguez del Toro 1761-1851 (2005) y El Bolívar de Marx (2007) en el que contrasta su visión con la del también historiador Vladimir Acosta. Hace algunos meses la Fundación Empresas Polar editó La palabra ignorada. La mujer: testigo oculto de la historia en Venezuela, un libro de extrema importancia que recoge un puñado de reveladoras voces femeninas del siglo XIX, de acuerdo con testimonios y documentos de esa época. La verdad es que se lee de un tirón.

El libro recorre la historia venezolana de manera cronológica. Comienza con De cómo las esclavas consiguen su libertad, sobre la base de los testimonios de cinco esclavas —Gracia María, María Ignacia, María de la Soledad, Anna María y María Lorenza, todas llamadas María— recogidos en los expedientes civiles de la Colonia. Cada caso es particular y tiene un desenlace distinto a los otros, pero en todos se halla el registro de las normas que regían la esclavitud en Venezuela, con un matiz especial al considerarse la condición femenina de quienes solicitaban y compraban su libertad o la de sus hijos. Es evidente que estos registros se comunicaron inicialmente de forma oral —las esclavas eran analfabetas— y luego fueron escritos por los funcionarios pertinentes. A pesar de este filtro, los casos reseñados permiten entender no sólo las conductas de las mujeres esclavas —en el trabajo, en la sexualidad, en la maternidad, en sus avalúos— sino también las de sus amos y amas. La relación entre la esclavitud y la condición femenina ofrece un vasto campo de información que a ratos sorprende y por momentos conmueve.

Continúa con Una víctima del maltrato del siglo XIX que expone el caso de Dominga Ases, una mujer que —si bien no era esclava como las anteriores— padecía de otra forma de «esclavitud» cotidiana aunque no normada por las leyes. De origen humilde, también analfabeta, Dominga es maltratada moral y físicamente por su marido Luis Sousa. Decide rebelarse, lo denuncia y solicita el divorcio en un auténtico caso judicial en el que intervienen los testimonios de los vecinos, las declaraciones del propio Sousa, las actitudes de las autoridades y la presencia cierta de los prejuicios de género. Lo más interesante del caso de Dominga es que ilustra una situación de maltrato que aún hoy se sufre en Venezuela y América Latina.

En Cuando el marido se llama José Antonio Páez surge la apasionante historia de otra Dominga, esta vez Ortiz, esposa de quien habría de convertirse en uno de los hombres más poderosos de su época. Una mujer corajuda e indomable que acompañó —en las buenas y en las malas— al héroe que selló militarmente la independencia de Venezuela en Carabobo, para luego fue abandonada por éste cuando se enamoró de otra mujer. Parece un folletín con rasgos de epopeya. Historias ordinarias para personajes extraordinarios. Pero lo que dejan muy claro los documentos de entonces es que Dominga fue una verdadera líder que levantó un hogar sola, que defendió a su esposo de las persecuciones, que lo recogió y acompañó cuando cayó en desgracia y que fue una protagonista anónima de los años de la guerra de independencia y aun después.

En otro rango social, cultural y del poder se ubica Tormentos de la primera dama que recoge las viscicitudes románticas y maritales de Ana Teresa Ibarra, la chica que el 13 de junio de 1867 —a los 18 años— se casó con Antonio Guzmán Blanco y que tres años después se convirtió en primera dama de esta república suramericana que había superado la Guerra Federal gracias a los buenos oficios de su esposo. Es un caso distinto en la medida en que nunca sufrió problemas de esclavitud o de penurias económicas o de guerra. Su dimensión como personaje se define en el campo de la afectividad. Ilustra la vida de palacio en una etapa de la historia venezolana signada por la influencia francesa en las conductas de una clase social privilegiada. La correspondencia y los documentos citados hablan de una mujer que concibió 11 hijos y que cumplió todas las normas que debía seguir una señora casada, pero que al mismo tiempo había desplegado en la intimidad del hogar su influencia en los planes políticos del llamado Ilustre Americano, aunque en el fondo temía ser desplazada por otra mujer dadas las aventuras galantes de su esposo.

La palabra ignorada. La mujer: testigo oculto de la historia en Venezuela se revela como una obra rigurosa, bien sustentada y de peso documental que se lee como si fuese una novela de época. Mujeres en lucha que exigen sus derechos, revindican sus vidas en un mundo machista y dan pruebas de una «nobleza de alma», como decía mi abuela Gertrudis. Una investigación tan seria como ésta posee, no obstante, un carácter casi cinematográfico. Al leerlo me parecía estar «viendo» una película. Estas historias recogidas darían paso, por ejemplo, a una serie de documentales de televisión sobre estas testigos ocultos. E incluso —¿por qué no?— a una serie de recreación dramática. Estoy seguro de que sería un éxito.

LA PALABRA IGNORADA. LA MUJER: TESTIGO OCULTO DE LA HISTORIA DE VENEZUELA, de Inés Quintero. Fundación Empresas Polar, 2008, Caracas. 272 páginas.

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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