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Lecciones de la historia LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN BOLIVARIANOS, por Enrique Viloria Vera

Los últimos días de Hitler
El Gran Dictador nacional-socialista tuvo, sin embargo, conciencia de su destino final en los anaqueles de la Historia, el mismo que le espera muy pronto a nuestro Pequeño Dictador fascista bolivariano: ¡Mañana muchos maldecirán mi nombre!

Logré comprender igualmente la importancia del terror físico para con el individuo y las masas.

Adolf Hitler

Así como el Tercer Reich tenía sus propios y eficaces campos de concentración para exterminar las razas no arias, impuras; la Revolución Bolivariana tiene los suyos para exterminar también a todos aquellos que no son rojo–rojitos.  Sin embargo, a diferencia del nazismo hitleriano que construía campos de concentración cerrados y aislados; el fascismo chavista–madurista no requiere de barracas ni cercas electrizadas: sus campos de concentración operan a cielo abierto en las calles, avenidas y autopistas de todo el territorio nacional.

En los campos de concentración bolivarianos se gasea sin conmiseración, al igual que hacían los nazis. Al contrario se le humilla, se le tortura con látigos con clavos, se le ajusticia y masacra para que aprendan y respeten, y entiendan a plenitud quién manda.

Las SS del proceso bolivariano portan uniformes verde oliva, cuentan también con el apoyo de la fuerza de policía y de los organismos de inteligencia militar, todo ello al más puro estilo hitleriano que concentró toda la acción represiva en su ministro de Defensa. Rememoremos: “El Estado nazi fusionó la policía con las SS y el Servicio de Seguridad (Sicherheitsdienst, SD), dos de las organizaciones nazis más radicales y comprometidas ideológicamente. Heinrich Himmler, jefe de las SS, también se convirtió en el jefe de todas las fuerzas de la policía alemana. La ideología nazi se volvió parte de todas las actividades policiales. La policía era una figura central no solo para conservar el orden público sino también para combatir a los denominados enemigos raciales que designaba el Estado nazi. Fue en este contexto que la «acción policial preventiva» asumió unas consecuencias tan terribles. Las SS, el SD y la policía fueron los principales autores del Holocausto”.

Si a estos protagonistas de la represión bolivariana, del cotidiano genocidio rojo–rojito, sumamos la acción impune de los colectivos paramilitares, fuertemente armados para colaborar con los verdugos de la juventud venezolana, tenemos otro vivo ejemplo de la terrible similitud ideológica entre los jerarcas nazis y los dirigentes fascistas socialistas del siglo XXI. Una vez más, recordemos: “Las Sturmabteilung o «SA»  (que se puede traducir por «sección de asalto») funcionaron como una organización tipo milicia del NSDAP, el partido nacional socialista alemán”.

El Gran Dictador nacional-socialista tuvo, sin embargo, conciencia de su destino final en los anaqueles de la Historia, el mismo que le espera muy pronto a nuestro Pequeño Dictador fascista bolivariano:

¡Mañana muchos maldecirán mi nombre!

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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