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La otra cara EL PRIMER PASO PARA UN CAMBIO, por Inés Muñoz Aguirre

Cuando dejas de estar en los extremos, desechas la queja, la depresión, te activas y terminas por dar valor a cada minuto de tu vida, a cada gesto, cada palabra.

Una sociedad dividida en dos bandos generalmente es consecuencia de un proceso en el que uno de los dos lados comienza a actuar en función de lograr dicha división.

El mensaje de estás conmigo o no estás, se impone y empieza a surtir su efecto, hasta que el otro lado comienza a enarbolar los mismos argumentos, creyéndose o asumiéndose desde la otra acera. Al final los dos bandos son iguales, utilizan la discriminación, el insulto, la descalificación. Promueven la separación, la división. Siembran la desesperanza. Se empeñan en hacer creer a los demás que tienen la razón. Culpabilizan a terceros de sus errores y problemas. Si el culpable es del otro bando mucho mejor.

Con el paso del tiempo se vuelven incapaces de poner en marcha acciones positivas, se lamentan, amenazan, utilizan la cuota de poder que manejan para reprimir al otro. Utilizan palabras soeces, se burlan y descalifican.  Terminan por no darse cuenta que culpan al otro de lo mismo que ellos practican. Se aíslan y tiendo a pensar que uno de los aspectos más graves es cuando descubren que en el medio de los dos bandos hay una porción social que trabaja, desea y promueve seguir adelante, porque ambos grupos se empeñarán en destruirlos alegando que no les interesa el país. El descubrimiento los descoloca y proceden a descalificar. Promueven la generación de sentimientos de culpa porque no han tomado partido por uno de los dos.

El radicalismo es una posición muy grave porque en la mayoría de los casos denota falta de cultura, de información, de educación. A veces es producto de una de las emociones más detestables que puede experimentar el ser humano como es el resentimiento. Es el reflejo de quienes van por la vida con gríngolas que le impiden mirar alrededor. En ocasiones puede ser manifestación de un ego tan encendido que su propietario puede estar convencido que siempre tiene la razón. Pero también puede ser característica de quien es incapaz de manejar sus emociones y de experimentar una desconexión con la realidad, que les impide ver los diferentes matices.

No hay duda de que entre el blanco y el negro existe el gris, que entre una acera y otra, hay una calle o una avenida en la que la gente transita de un lado a otro. No hay duda que entre dos montañas hay un valle, entonces es lógico plantearnos que en lugar de dos formas de pensar pueden haber tres o muchas más.

Cuando dejas de estar en los extremos, desechas la queja, la depresión, te activas y terminas por dar valor a cada minuto de tu vida, a cada gesto, cada palabra. Si te encuentras en un extremo, prueba a brindarte cierta flexibilidad como un primer paso a reencontrarte con lo más sano de tu espíritu.

https://inesmunozaguirre.wixsite.com/inesmunozaguirre

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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