Inicio / POLÍTICA Y ACTUALIDAD / Economía / La intervención estatista PEMEX, PETROBRAS, PDVSA: FRACASOS COMPARTIDOS, por José Suárez Núñez

La intervención estatista PEMEX, PETROBRAS, PDVSA: FRACASOS COMPARTIDOS, por José Suárez Núñez

PDVSA
Para finales del año 90, Venezuela tenía 4,8% de la producción mundial de crudo y en la actualidad participa con apenas 2,6%.

En las tres grandes petroleras de América Latina el Estado se apoderó del negocio y ahora padecen las consecuencias. A pesar de altos niveles de ejecución técnica, la corrupción y las decisiones erráticas afectan seriamente el desempeño y el valor de estas grandes empresas. 

Caracas (Especial para Inteligencia Petrolera). Las tres trasnacionales petroleras de la región son Petróleos de México,  que fue el primer país que nacionalizó el petróleo en 1938, creando Pemex como empresa estatal; Petrobras de Brasil, es una empresa privada con mayoría accionaria estatal que cotiza acciones en Wall Street y Petróleos de Venezuela (PDVSA), que surgió en 1975 y cuando el Estado nacionalizó la industria estaban operando 18 empresas extranjeras, que extraían unos 3 millones de barriles diarios.

La nacionalización se produjo antes de que expiraran los contratos y Venezuela pagó una indemnización de 1.000 millones de dólares. The New York Times calificó la nacionalización como “modelo” en Latinoamérica.

Las tres han sido muy exitosas  situándonos a principios del año 2000. Pero escuchemos opiniones ahora sobre su desempeño. En mayo de 2003 el secretario de Energía de México, Pedro Joaquín Coldwell, admitió la existencia de graves niveles de corrupción, especialmente en los contratistas y la ingerencia  de la delincuencia organizada.

Pedro Joaquín Coldwell (México)
Pedro Joaquín Coldwell, secretario de Energía de México, admitió la existencias de grandes niveles de corrupción en Pemex.

El periódico La Jornada, de México, entrevistó al ministro Coldwell, quien precisó que los sobornos están en un nivel de 2.6 millones de dólares. El periódico El Universal de México reportó que los organismos internos de control no han logrado erradicar los niveles de corrupción.

Una de las reacciones de Pemex fue acusar a la empresa trasnacional  Hewlett  Packard en los tribunales de California, Estados Unidos, por el soborno a sus funcionarios en las compras de equipos y servicios de tecnología.

En diciembre del año pasado el gobierno de México aprobó una ley de energía, que abarca las actividades petroleras y de electricidad, y su primera decisión fue cambiar la totalidad de la junta directiva de Pemex y anunció de manera expresa que los dirigentes sindicales no tendrán posiciones de directores en la junta directiva. La nueva ley es una apertura a las empresas privadas petroleras extranjeras, las cuales durante 76 años tenían prohibición de actividades en México. Ahora Pemex es una más y concurrirá a las licitaciones de proyectos con las transnacionales.

La caída de los precios petroleros va a generar a Pemex una pérdida de 8.200 millones de dólares. Este golpe no lo noquea porque la política de México frente a las adversidades financieras, es apretarse el cinturón y no endeudarse en el exterior. Además, sólo 35 %  de su presupuesto lo origina el petróleo.

Petrobras, la petrolera estatal de Brasil, ahora tiene un valor accionario en libros de 48.000 millones de dólares, una cifra que no concuerda con su fortaleza  técnica y profesional. Antes de los sucesos de corrupción, su valor en el mercado  era de 220.000 millones de dólares.

Nadie se explica porque no subía el precio de la acción de Petrobras en Wall Street con los grandes descubrimientos de los campos Tupi, a 10.000 metros de profundidad, con reservas de 30.000 millones de barriles de crudos.

Las incógnitas tienen respuestas con el nombramiento de Maria das Gracas Silva de Foster como presidenta de Petrobras, una severa funcionaria que hizo su carrera en la petrolera como ingeniero químico y que nació en las favelas de Río de Janeiro.

Las primeras declaraciones de la ingeniero Silva de Foster causaron un revuelo cuando anuncio que Petrobras, en los 9 años anteriores no había cumplido las metas de producción y con tantas reservas aún Brasil importaba petróleo para sus necesidades domésticas y su exportación no trascendencia.

Dilma y Lula
Lula da Silva transfiere el poder a Dilma Rousseff: la crisis de Petrobras estaba por explotar.

Cuando el presidente Lula da Silva dijo en una de sus visitas a un campo petrolero, que “Dios era brasileiro”, exaltó el entusiasmo pero no pudo detener que se supiera que habían asaltado la tesorería de Petrobras.

Petrobras tiene dos caras. Es una empresa que es símbolo de excelencia técnica, pero en el orden administrativo es una catástrofe nacional. Se había creado un nexo cerrado entre los proveedores externos y tecnócratas de la empresa, que alimentaban la tesorería del Partido de los Trabajadores (PT) soporte del gobierno.

Un analista de traders que opera en Nueva York dijo a CNN Dinero que un contrato ‘arreglado’ con un proveedor significaba  un aporte de 500.000 dólares para el PT. La anterior CEO de Petrobras dijo en su testimonio que “hemos llegado a la conclusión de que es imposible cuantificar correctamente estas irregularidades indebidamente reconocidos, ya que los pagos fueron hechos por proveedores externos y no se pueden rastrear  los depósitos contables de las empresas”.

Petróleos de Venezuela con una producción real de 3.3 millones de barriles diarios y una nómina de 40.624 trabajadores en el año 2000, ha disminuido su bombeo a un monto entre 2,4 a 2,6 millones de barriles diarios y mantiene una nómina de 130.000 trabajadores en el año 2014.

Al asumir el actual régimen el poder, en 1998, Pdvsa tenía una deuda financiera menor de 3.000 millones de dólares y en su última declaración oficial reconoció una deuda financiera de 46.500 millones de dólares. Pero hay otras cifras que aterrorizan a cualquier contable.  La petrolera estatal tiene cuentas por pagar de 86.000 millones de dólares, frente a un capital social de 84.000 millones de dólares.

chavez-maduro-ap
Hugo Chávez y Nicolás Maduro en tiempos en que el precio del crudo y los enormes ingresos de PDVSA sostenían la Revolución Bolivariana.

En el año 1998 había cerca de 15.000 pozos productivos y actualmente se reportan oficialmente 18.000 pozos cerrados. Para finales de 1990, Venezuela tenía 4,8 % de la producción mundial y en la actualidad participa con apenas 2,6 %.

Exportaba varios cargamentos de gasolina y otros productos que redondeaban varios millones de barriles mensuales y actualmente importa gasolina, diésel y otros destilados.

La actual administración mezquinó los aportes de dinero a la exploración, producción y mantenimiento de los campos petroleros y quintuplicó los aportes a la inversión social. En 2005 modificó la ley y los ingresos por las exportaciones petroleras: nunca más se supo los ingresos reales, pero si se aclaró que la mitad irían al poder central, que los administra libremente sin control de nadie, por considerarse ingresos extraordinarios.

Después del paro petrolero de 2002, la industria petrolera abandonó su administración comercial por la politización. Nunca más se licitaron las compras, otorgaron a dedo los 46 campos de la Faja del Orinoco. El petróleo significa 95% de los ingresos petroleros.

Tanto en Venezuela, como en Brasil y México, la política estatal se apoderó del negocio petrolero.

*Publicado originalmente en Inteligencia Petrolera.

http://inteligenciapetrolera.com.co/inicio/la-intervencion-estatista-pemex-petrobras-pdvsa-fracasos-compartidos-por-jose-suarez-nunez/

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

Te interesa

Dos décadas INVENTARIO DEL MAL, por Antonio Llerandi

Sin orden, ni cronológico ni de importancia, pero eso sí, todos o casi todos los …

Deja un comentario