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‘La dama oscura’ de Sonia Chocrón EN TORNO A UNA NOVELA NEGRA DE CRIOLLISMO URBANO, por Fedosy Santaella

Sonia Chocrón 4Palabras de presentación de la novela La dama oscura, de Sonia Chocrón, a cargo del narrador Fedosy Santaella, el domingo 22 de marzo en la Librería Kalathos, en el Centro de Arte Los Galpones, en Caracas.

Nada mejor que encontrarse con viejo amigos. Uno se siente a gusto, les conoce sus cadencias, sus mañas, su humor. Un viejo amigo también te trae noticias, sorpresas de la vida. Los viejos amigos son como el deseo de las malas compañías, porque como dice Sabina, las malas compañías son las mejores. También lo dice Quevedo en EI Buscón. Los buenos amigos deberían traer siempre nuevas historias que te hagan pasar un buen rato de sobremesa, lejos de tus obligaciones, del deber ser; por eso son malas compañías.

En La dama oscura (Ediciones B, 2015), de Sonia Chocrón, nos volvemos a encontrar con dos viejos amigos: con un fotógrafo y periodista inquieto y muy atractivo para las chicas, y con una secretaria de canal de televisión, menudita pero muy bien puesta, de esas que le hacen decir a uno que las cosas buenas vienen en frascos chiquitos. Así es, Cacho Rondón y Nina Medina están de vuelta. Viene de darse algunos retozos entre sábanas negras para enfrentarse ahora al poder judicial, o más bien con una dama que no es la verdaderamente ciega, sino su doble siniestro, la dama oscura de la corrupción del poder.

Esta novela, en efecto, nos trae a nuestro par de amigos, no tan viejos, pues los conocemos desde la novela anterior de Sonia publicada apenas en 2013. Nina, ya fue dicho, es una secretaria despierta, atenta, suspicaz como buena secretaria, de esas que están en todo, que lo ven todo, que saben todo y guardan los más grandes secretos del mundo. Acá, pienso, Sonia tuvo una buena intuición: si así son las secretarias, pues una de ellas pudiera ser una excelente detective. Las secretarias, las de verdad, son los Sherlock Holmes de las oficinas. Pregúntele, por ejemplo, a Miss Marple que tan cerca está el chisme del arte de las pesquisas.

Cacho, por su parte, ya se dijo, es un fotógrafo de prensa, guapetón y un tanto inestable en su deambular por el mundo. Los fotógrafos son como los gatos, curiosos y temerarios. Otra intuición de Sonia: el fotógrafo mira, se ubica en los ángulos correctos y descubre el mundo. No por nada, la Pinckerton, la agencia de detectives más famosa de Norteamérica a principios del siglo XX, mostraba como logotipo un ojo. Del investigador privado, Private Investigator, pasamos a la siglas P.I., y de allí, por homofonía, a Private Eye, el ojo privado del logo. No obstante, poco tienen que ver Cacho y Nina con el Sam Spade de Hammett, quien salió por cierto de la Pinckerton. Todo lo contario, más criollos no pueden ser. Cacho, incluso, anda en mototaxi.

Esta novela, lo digo sin empachos, es una novela de detectives criolla, heredera de las novelas de Marcos Tarre Briceño, protagonizadas éstas por un muy criollo DISIP de nombre Gumersindo Peña. Es heredera también de las novelas de Eloi Yagüe, maestro del género en Venezuela y autor reciente de Ediciones B, quien con Las alfombras gastadas del Gran Hotel Venezuela, publicada en 1999, fue finalista del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos. Yagüe, lo sabemos, ha venido realizando un trabajo continuado sobre su personaje principal. Cuando amas debes partir retoma al igualmente periodista Fernando Castelmar, y allí nos lo muestra en una crisis existencial que lo lleva a un triángulo amoroso, en el que está incluida una chica de unos 20 años.

También tenemos que recordar en este recorrido que culmina por los momentos en Sonia, el libro Cuatro Crímenes, cuatro poderes, de Fermín Mármol León, trabajo publicado en 1978 que marcó pauta en la lectura del género negro acá en Venezuela.

Por otro lado, Alfadil lanzó la colección Alfa 7 por allá por 2003 o 2004, con autores como José Pulido, Luis Medina, Marcos Tarre o Roberto Echeto. Ediciones B, desde 2012, viene trabajando una colección de género negro conocida como Vértigo, en la que ha publicado el mismo Yagüe, Inés Muñoz Aguirre, de nuevo José Pulido, Eduardo Sánchez Rugeles, María Isoliett Iglesias, y varios otros de distinta resonancia. También han sido incluidos dentro del canon de novela negra, Israel Centeno, principalmente por El Complot de 2002, Alexis Rosas, Valentina Saa, José Miguel Roig, Mario Amengual, Gustavo Ott, Lucas García y no podemos olvidar a Ana Teresa Torres.

Así, La dama oscura de Sonia Chocrón viene a formar parte de la más reciente producción del género, por el camino además de ese neo criollismo que no dudaré en calificar de urbano. Sí, Sonia ha escrito una novela negra de neo criollismo urbano. Porque no sólo tenemos a una secretaria intrépida y a un fotógrafo guapetón que anda en moto y que se la pasa de bares, sino también a una súper mamacita de nombre Betsabé Córdaba, que no dejará de recordarnos a Norkys Batista o a mi súper diosa Chiquinquirá Delgado.

Por cierto, y disculpen que me desvíe, pero una vez estaba yo en un ascensor en Macaracuay Plaza, cuando se abrió la puerta del ascensor y entró una tormenta de perfume y silencio que fue a pararse al fondo, en todo el centro de aquel súbito paraíso. Nadie respiraba, nadie se movía, y de pronto una señora, con una vocecita risueña dijo:«Disculpe, señorita, usted es Chiquinquirá, ¿verdad?» Aquel portento respondió amablemente que sí, y su sonrisa nos cegó a todos. De inmediato se abrió la puerta del ascensor y la tormenta volvió a moverse. Allí, luego de que se cerrara la puerta, quedamos todos, hombres y mujeres, absolutamente perdidos en la estratósfera.

Un tiempo después llevé al cine a mi hijo. Era la primera vez que lo hacía. El niño entonces tendría unos cuatro años. Llegamos temprano a ver Kun Fu Panda, y nos sentamos en unos puestos bastante buenos. De pronto, mi hijo dice, «Papá, ¿y las cotufas y el refresco?» «Hijo, luego». «No, papá, cotufa y refresco». «¿Ahorita, hijo?» «Sí, papá, cotufa y refresco, cotufa y refresco, cotufa y refresco…» Pues ni modo, me he parado con él y me he ido a comprar lo solicitado. Era algo así como martes a las cuatro de la tarde y los geniales gerentes del cine tenían abierta nada más que una caja. La cola era interminable. Pero ¿qué pasó? Que ahí en la cola también estaba Chiquinquirá. Sí, un poquito más adelante estaba ella, infinitamente ella. Y así, de pronto, fui feliz en la cola, porque pude contemplarla y volverla a contemplar…

Bueno, total que compramos las cotufas y el refresco luego de cuarenta minutos o más de cola (que realmente poco importaron, pues la Chiqui siempre estuvo allí). Pero cuando llegamos a la sala, no había un solo puesto vacío (no era cine con butacas asignadas, por supuesto). Mi hijo y yo nos sentamos abajo, muy abajo, y apenas lo hicimos, mi retoño comenzó a quejarse porque la pantalla estaba muy cerca, porque los personajes estaban demasiado cerca, porque la cosa era demasiado amenazante.De modo que le dio miedo y comenzó a llorar y a decir que se quería ir del cine. Nos salimos apresurados, y ahí mismo me puse a consolarlo, pues seguía llorando. En ese momento, quise que llegará Chiquinquirá y me consolará a mí. Pero bueno, soñar es gratis, ¿no?

El asunto es que Betsabé Córdaba es una de esas bellezas criollas que lo dejan a uno feliz de haber nacido en Venezuela, a pesar de Chávez y compañía, y ella está allí, en la novela, como la testigo principal del supuesto asesinato accidental del juez Maciel, pero también como la rival inexorable de Nina Medina, porque por supuesto, entre Cacho y Betsabé-súper-mami habrá lo que vulgarmente se conoce como un pase de corriente. Cabe decir, que ella, no obstante, tiene a un cuchucurruo —así lo llama—, un hombre casado, con una familia perfecta, que le compró carro y le montó apartamento en El Cigarral, seguramente cerca de donde él vive. Más criollo esto no puede ser.

La dama oscuraDe modo que en torno a Cacho, Nina y Betsabé gira esta nueva entrega de Sonia Chocrón, en un marco que es la Venezuela más o menos actual, pero sin duda la de estos tres lustros que nos han tocado padecer. La mafia judicial, su alianza con los ‘pranes’ de las prisiones, la corrupción a todo nivel, la crueldad del crimen y la gigantesca presencia de la muerte… todo esto está allí, en esta novela de Sonia, escrita con un ritmo veloz, con cierta ligereza sabrosa, como si se tratara de una película, pero que nos muestra, inobjetablemente, una realidad social. La novela policial, desde hace muchos años, desde los tiempos de Chandler y Hammett es una herramienta para mostrar, denunciar, apuntalar, criticar las patrañas del poder. En esta novela Sonia no deja de hacer tal cosa, pero tampoco abandona el humor, lo picante erótico y nuestro particular criollismo, risible, entrañable y vergonzoso a ratos. Y por supuesto, allí está Caracas, tan urbana, tan criolla.

Así que sin más, los dejo con los viejos amigos Cacho y Nina, y con la nueva y espectacular Betsabé, personajes entrañables de La dama oscura, la nueva novela de Sonia Chocrón.

*Publicado originalmente en El Estímulo.

http://elestimulo.com/blog/la-dama-oscura-de-sonia-chocron-en-torno-a-una-novela-negra-de-criollismo-urbano/

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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