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La buena esposa UNA VISIÓN PSICOANALÍTICA, por Esther Mateo

La buena esposa
Debajo de la aparente debilidad de la sumisión o el sometimiento, se esconde la fantasía de la fortaleza que da la rabia, que puede canalizarse de una manera constructiva o destructiva.

El amor es ser con alguien, no de alguien.

Mar Ripac

The wife, traducida como La buena esposa, comienza con una mujer, Joan, muy complaciente y aparentemente contenta con su matrimonio, quien comparte una gran alegría con su esposo, Joe, porque acaban de llamarlo de la Academia Sueca para informarle que se ha ganado el premio Nobel de Literatura. Sin embargo, la escena patética del coito al inicio nos pone en alerta de que las cosas entre ellos no marchan tan bién como parece. Poco a poco vamos descubriendo, a pesar de sus muestras de cariño y compenetración, el gran secreto que guarda esta dupla desde hace más de treinta años. Secreto que los lleva a un terrible final.

Comienzo por un comentario que me parece clave y que muestra el tipo de relación que sostiene a Joe y a Joan. Me refiero a la escena de la recepción en Estocolmo, en la víspera de la entrega del premio, en que ambos están con los diferentes invitados intercambiando saludos y un señor le pregunta a Joan ¿cuál es su ocupación, señora Castleman? Y ella responde, sin dudar, fabricar un rey. Yo agregaría: y también una vasalla. Con esa respuesta tan contundente, ella reconoce su responsabilidad en la creación de ‘su’ rey y, en consecuencia, en su papel de vasalla. Dispuesta, como estuvo, a darle todo lo que tenía a Joe, le entregó nada más y nada menos que su talento, sus letras y su visión del mundo literario. Fue ella quien lo convirtió en el gran escritor del cual todos hablaban, al punto de llevarlo a que le otorgaran el Nobel de Literatura. Y también fue ella la que hizo de sí misma una vasalla.

Otro pasaje fundamental: las palabras de su hijo David,  cuando le reclama con amargura a su padre por haber esclavizado a su madre. David recuerda las escenas de su infancia cuando él quería estar con Joan, pero no podía hacerlo porque ella estaba escribiéndole las novelas al gran ‘escritor’.

El que Joan asuma la responsabilidad de fabricar a ‘su’ rey, le elimina el papel de víctima, y a Joe el de victimario. Lo que ocurrió entre ellos fue un acuerdo establecido antes de casarse. Su gran pacto: a él se le ocurría la idea y ella la escribía. Mis preguntas van dirigidas en especial a ella: ¿Qué te pasó, Joan, que renunciaste a ti misma? Esa es una de las claudicaciones más agresivas que alguien puede hacerse. Es como una mutilación. Todos sabemos que en las relaciones de pareja hay que estar dispuestos a ceder. Pueden tolerarse ciertas concesiones, complacer al otro. Pero no someterse y sacrificarse. Nadie debe aceptar que uno de los miembros de la pareja sea el centro del universo y que todo gire alrededor suyo.  Tiene que haber reciprocidad y reconocerse recíprocamente como seres humanos diferentes, con sus vulnerabilidades y fortalezas. Ni reyes ni vasallas. Ni héroes ni villanas.

En The wife todo esto resulta difícil de entender. ¿Por qué esta mujer tan talentosa y hermosa se agredió de esa manera? Y lo peor: ¡cuánto tiempo tardó en darse cuenta del acuerdo tan  perjudicial que habían pactado!

Ambos se necesitaban de una manera patológica. Él expresa: sin esta mujer nos soy nada. No se trata solo de que sin ella no sería un escritor reconocido y premiado. Su confesión va mucho más allá.  Se trata de su identidad como ser humano. No sería nada de nada. Ella de algún modo fungía como una madre nutricia que le daba su talento. Pero, él no aprendía. Nunca pudo escribir sus propias novelas.  Joan tenía que seguir escribiéndolas para ser indispensable para él. Por eso jamás le puso límites.

Responder por qué Joan se sometió resulta difícil de contestar, pero voy a intentarlo con mi lectura psicoanalítica, que  no se enfoca en lo manifiesto o aparente, sino que pone la lupa en esas corrientes subterráneas y escurridizas del mundo inconsciente,

Debajo de la aparente debilidad de la sumisión o el sometimiento, se esconde la fantasía de la fortaleza que da la rabia, que puede canalizarse de una manera constructiva o destructiva. Detrás de la entrega sin condiciones en los vínculos, se encubre el deseo de poder: tú me perteneces.

Joan fue la alumna aventajada y destacada de Joe, un profesor de Literatura que trasmitía en sus clases su pasión por la escritura, ante los ojos embelesados de Joan: Un escritor escribe porque si no su alma se moriría de hambre. Él descubre los grandes dotes de ella y Joan no cabe de la emoción al verse elegida por su admirado profesor. Se convierte en su amante. Él estaba casado y tenía una bebé, a quien ella fue a cuidar, como babysiter, mientras la pareja salía. Joan le confesó a la bebé que estaba enamorándose de su papá. Esa escena me lleva a preguntarme: ¿quién es la que estaba enamorada: la joven alumna o la niña fascinada?

El enamoramiento es una especie de locura, difícil de explicar racionalmente. En este caso aparece una triangularidad natural en la evolución de la psique infantil, a la que llamamos Complejo de Edipo (madre, padre, hija). La joven Joan idealiza a su padre-profesor. Lo sube al trono del Rey y rivaliza con su madre. En este caso quien la representa es la esposa de Joe.

Joan también recibe un gran reconocimiento a su narcisismo: agradece a su profesor haberla elegido como alumna excepcional. Al amar a Joe no solo lo amaba a él sino también a sí misma. Pero no a la joven estudiante, sino a una Joan talentosa y brillante, que el espejo de su profesor, padre, rey, le devuelve. Además, hay un gran triunfo sobre la esposa de Joe, quien prefiere a Joan, al dejar a Carol y a la hija de ambos, y al casarse con ella.

Destaco, por su enorme significado, la escena en la cual Joan se encuentra con una escritora a quien le confiesa que le encanta escribir, que es su vidaLa novelista disuade a Joan fácilmente de que siga su pasión. Creo que ese comentario, decepcionante para la escritora en ciernes, resulta al mismo tiempo afortunado para su pacto con Joe. Se convierte en la excusa perfecta para fraguar su mentira.  

La impresión que da, a lo largo del film, es que la joven Joan no crece emocionalmente. No renuncia al padre rey para ubicarlo en la tierra cual ser mortal y así poder construir una relación de pareja entre seres más equivalentes. La idealización sostenida por tantos años es producto de severas carencias en el mundo interno de Joan, que la llevan a intentar compensarlas de esta manera. Es lo único que puede explicar que del rol de hija elegida de Joe, se haya transformado en su madre nutriente. Que haya, incluso, sacrificado la relación con sus hijos biológicos y restado importancia a todos los affaires de su esposo.

David aparece más lastimado y resentido con el padre que su hermana Susan. David acusa a Joe de haber esclavizado a su madre para su propio beneficio. Le recrimina no reconocer su talento como futuro escritor y pedirle una disciplina para escribir que él mismo nunca tuvo. Se da un diálogo en el cual el padre le hace observaciones al hijo acerca de su texto. Joe le señala a David que usa el siguiente cliché: la mujer estoica con la ira reprimida.  En realidad, esa es la situación que mejor describe a su madre. David lo había captado muy bien.

Joe es una estafa que se aprovechó y exprimió a su esposa, quien lo permitió porque ella obtenía una gran ganancia psíquica: soy tu esclava, pero sobre todo soy tu dueña. Nadie va a quererte como yo, quien te convirtió en una figura famosa y admirada. ¡Qué precio tan grande pagó por esto! Se anuló, se mutiló y, al final, el resentimiento y la rabia se le desbordaron.

La figura del periodista que busca información para escribir la biografía de Joe es muy importante. Es el agente catalizador que pone en efervescencia todo ese caldo de emociones encontradas que Joan ha mantenido escondido y reprimido por años. Representa un aspecto de ella, que él moviliza con sus preguntas. Una especie de toma de conciencia de lo que Joan construyó. Ella nunca le demuestra que él tiene razón, pero las escenas posteriores a su encuentro hablan por sí mismas. Joan va enfureciéndose con Joe cada vez más. Sus expresiones faciales, comentarios mordaces e irónicos van en aumento y va bajándolo del pedestal en que lo había montado.  Él va captando el cambio y va sintiendo una suerte de incomodidad, al punto de decir que lo que quiere es salir rápido de todo aquel protocolo y volver a casa.

El día de la entrega del Nobel, él en su discurso le agradece todo lo que ella le ayudó. Esto la enfurece mucho más. Se trataba de una deuda impagable. Ella es quien debía estar recibiendo el premio. Era muy tarde. Ambos se convirtieron en cómplices de la mentira. Al final hay una lucha entre la vida y la muerte Reclamos, preguntas, resentimientos, cariño y rechazo. A veces la vida y la muerte se confunden, como también el amor y el odio, la necesidad y el deseo, la dependencia enferma y la interdependencia sana.

Joan lo bajó del pedestal de Rey y Joe se hizo trizas. Su vulnerabilidad física y psíquica le impidieron soportarlo.

Qué va a pasar con Joan luego de la muerte de Joe, no se sabe. Por los momentos, tiene la intención de hablar con sus hijos y proteger la memoria de su esposo ante el periodista. Pero la conversación más importante es la que se debe a sí misma. Ojala pueda dársela y ojalá busque ayuda psicoanalítica. Será la mejor manera de comenzar a llenar esa hoja en blanco que coloca ante sí al final de la película.

LA BUENA ESPOSA (The wife) Reino Unido, EEUU y Suecia, 2017. Dirección: Björn Runge. Guion: Jane Anderson sobre la novela de Meg Wolitzer. Fotografía: Ulf Brantas. Montaje Lena Dahlberg. Música: Jocelyn Pook. Elenco: Glenn Close, Jonathan Pryce, Christian Slater.

 

 

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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