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Guardianes de la Galaxia Vol. 2 LAS VENTAJAS DE VIVIR EN UN UNIVERSO AUTÓNOMO, por Luis Bond

Guardianes de la Galaxia Vol. 2
Si la primera entrega se esmeró en presentarnos a sus personajes, este segundo capítulo se centra en profundizar en ellos y en sus relaciones interpersonales.

Para bien o para mal, desde hace más de una década, los cómics invadieron la gran pantalla. Cada año aumentan los nombres en la lista de héroes que toman el control de las salas de cine. Más allá de las lecturas que pueda tener esto en el colectivo, llama poderosamente la atención la cantidad de detractores que alzan la voz contra este tipo de películas.

A pesar de la inmortalidad del “viaje del héroe”, muchos críticos culpan a esta estructura de aniquilar la creatividad en los largometrajes que consumimos. Algunos entendidos en la materia, sostienen que el Universo Cinematográfico de Marvel (UCM) se apalanca en la misma formula desde hace años: adaptar la historia de un héroe famoso, contratar a un protagonista carismático, crear un arco dramático lleno de secuencias de acción alucinantes, añadir unos toques de humor, una subtrama de love interest, sumarle un villano excéntrico, un par de actores famosos en roles secundarios y sazonar la mezcla con referencias que solo los fans entienden.

Un axioma bastante reduccionista que James Gunn destruyó en 2014 con Guardians of the Galaxy, posiblemente la película menos esperada de todo el UCM y que resultó ser, sin lugar a dudas, una de las mejores. Gunn hizo algo que parecía imposible: tomó uno de los cómics más raros de Marvel y creó un universo autónomo lleno de colores, música y humor que dista muchísimo de la seriedad de sus homólogos (Iron Man, Captain America y Thor). Tres años después, Gunn vuelve al ruedo con Guardians of the Galaxy Vol.2, uno de los largometrajes más esperados de esta nueva fase del MCU y que nos demuestra, una vez más, que ser autónomo en un universo de interdependencia narrativa sigue rindiendo sus frutos.

La historia arranca cuando los Guardianes de la Galaxia, conformados por el mercenario Star Lord (Chris Pratt), la letal Gamora (Zoe Saldana), el colérico Rocket (Bradley Cooper), el guerrero Drax (Dave Bautista) y el adorable Baby Groot (Vin Diesel), sellan un trato con una poderosa raza alienígena llamada The Sovereign para obtener como prisionera a la temible Nebula (Karen Gillian). Un negocio casi perfecto que se sale de control y termina transformando a los Guardianes en el blanco de los implacables Sovereign. Al borde del peligro y con todas las posibilidades en su contra, nuestros héroes son salvados por el poderoso y misterioso Ego (Kurt Russell), una suerte de dios que afirma ser el padre de Star-Lord.

En paralelo, Yondu (Michael Rooker) —otrora mentor de Star Lord— y su grupo de forajidos, comienzan a cazar a los Guardianes para cobrar una jugosa recompensa. Desde ese momento, comienza a entretejerse una compleja trama familiar entre Star Lord y sus figuras paternas, la relación de hermanas entre Gamora y Nebula, y los vínculos afectivos de los miembros que conforman la familia de los Guardianes de la Galaxia.

Aunque a primera vista, el espectador pudiese creer que Guardians of the Galaxy Vol. 2 es una versión mejorada de su predecesora en términos de estructura (ambas arrancan con un flashback, luego saltan a la presentación de la película como si fuese un musical, seguida de una sorpresiva persecución… y así vamos), su director y guionista, James Gunn, se encarga durante su desarrollo de deconstruir su arco dramático, dando como resultado una forma que nos parece conocida, pero con un fondo completamente nuevo.

Si la primera entrega se esmeró en presentarnos a sus personajes, este segundo capítulo se centra en profundizar en ellos y en sus relaciones interpersonales. Si el Volumen 1 era simpático, Volumen 2 es completamente empático, creando conexiones nuevas con personajes a los que jamás pensamos que íbamos a tomarles cariño. Dándole al guión una densidad única dentro del UCM. ¿Mis raíces determinan mi identidad? ¿Qué tan importante es la figura paterna en mi desarrollo psíquico? ¿Cómo lidiar con la imagen del padre ideal, el padre ausente y el padre real? ¿Tengo que ser malo para recibir atención como mecanismo de compensación? ¿Cómo lidiar con los celos destructivos entre hermanos? ¿Qué tan importante son los amigos y la familia para definir nuestra personalidad? ¿Es posible alcanzar la redención? Y muchas cuestiones más de índole psicológico se exploran durante el metraje de forma camuflada entre chistes y peleas. Dilemas que se cuecen entrelíneas y que nos siguen acompañando al salir de la proyección.

En el aspecto técnico, Gunn hace gala de todas sus habilidades en esta entrega. La película explora el abanico de posibilidades del humor y sus respectivas tonalidades. En ella conseguimos escenas con diálogos geniales que fluyen como un partido de tenis, o momentos solemnes que son destruidos con un one-liner que le saca una carcajada al espectador (al mejor estilo de Juan José Campanella). Su humor va desde lo más negro, hasta los chistes más tontos, eso sí, todos súper efectivos.

Lo mismo sucede con el humor físico, hay secuencias ridículamente graciosas (al mejor estilo Looney Tunes) y otras de acción muy serias que son interrumpidas por gags físicos que nos hace reír. Por si fuera poco, Gunn también logra crear momentos de intimidad muy lindos y emotivos. Si su predecesora fue una aventura llena de comedia, este nuevo capítulo es una montaña rusa de emociones donde el público experimenta de todo: risa, adrenalina, angustia y llanto, en un road trip de luces y colores psicodélicos al ritmo del rock.

Por supuesto, no podemos dejar a un lado el estandarte más poderoso que tiene esta franquicia: la música. A diferencia de otras películas que se apalancan en canciones exitosas para darle color a las escenas (o esconder sus errores), en Guardians of the Galaxy Vol. 1 y Vol. 2, hay una estrecha relación entre música y relato. Desde la adorable secuencia de presentación con Baby Groot, pasando por el momento espectacular entre Yondu y Rocket al son de Jay & The Americans, hasta terminar con la emotiva resolución del equipo con Father and Son de telón. De la misma forma, Gunn demuestra que puede hacer secuencias brutales sin una nota musical, como la fastuosa pelea entre Gamorra y Nebula (un guiño a North by Northwest de Hitchcock).

De las actuaciones del team original no hay nada que decir: siguen funcionando perfectamente, mucho mejor que los tan mentados Avengers —duélale a quién le duela. Vale la pena hacer una mención especial a Drax, Yondu y Nebula, que en este nuevo capítulo tienen mayor peso en la historia y profundidad. De las caras nuevas tampoco hay quejas, Mantis (Pom Klementieff) se roba el show con su inocencia y aporta grandes momentos de comedia, Taserface (Chris Sullivan) es de los villanos más simpáticos y graciosos del UCM. Por otro lado, Kurt Russell nos seduce con su carisma y plantea —por fin— un dilema digno en términos dramáticos y antagónicos a nuestro protagonista. The Sovereign cumplen bien su misión de villanos genéricos y suman muchos gags a la historia. Las pequeñas participaciones de Sylvester Stallone y David Hasselhoff suman a la trama y están justificadas, más allá de ser un capricho en la onda retro del director.

Si en la primera entrega James Gunn se encargó de crear un mundo autónomo, psicodélico y gracioso, en Guardians of the Galaxy Vol. 2 le dio rienda suelta a su creatividad, ampliando sus dominios y registros dramáticos. Al igual que su predecesora, se sostiene por sí misma y bien podría tener diez secuelas sin tener que coquetear con otras franquicias de Marvel. Paradójicamente, a pesar de ser la película más graciosa del UCM es, al mismo tiempo, la más emotiva. Su resolución no solo es la mejor de todo este universo de héroes, es también la más madura, reflexiva, poética y espectacular visualmente. Gunn se mantiene firme y sube la barra; gracias al cielo, ya anunció que será director y guionista del Guardians of the Galaxy Vol. 3.

Ahora, solo nos toca esperar que las siguientes historias de héroes que le siguen este año (Thor Ragnarok y Spiderman Home Coming) estén a su altura, derrochen personalidad y tengan profundidad. Si las otras franquicias del UCM siguen su ejemplo, larga será la vida y la revisión que podremos hacer de nuestro querido —y necesario— viaje del héroe. En tiempos de rebelión y dificultades como los que transitamos, Guardians of the Galaxy Vol. 2 nos recuerda que una familia unida es la fuerza más poderosa del mundo.

Lo mejor: el Awesome Soundtrack Vol.2, tan bueno como el de la primera. Baby Groot, Mantis, Ego y Taserface. Los chistes y su humor físico. La exploración de sus personajes secundarios. Su resolución, la más emotiva y mejor lograda de todo el UCM. Su personalidad irreplicable.

Lo malo: a pesar de tener 5 escenas post-créditos, ninguna tiene relación con las otras franquicias de el UCM (algo que los fans esperábamos). Los easter-eggs de la película hacen referencia a personajes tan raros de Marvel que toca hacer research por Internet para cacharlos.

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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