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Gravedad EL RETORNO A LA VIDA DE LA DRA. STONE, por Alfonso Molina

Gravedad 1
Sandra Bullock interpreta a una mujer en pleno proceso de rescate vital e íntimo.

No sé cuánto costó ni cómo se hicieron los efectos especiales de Gravedad, el nuevo film de Alfonso Cuarón. Tampoco me interesa conocer otros datos técnicos o de taquilla. Todo eso es lo de menos. Lo esencial de un film como éste reside en la precisa narración que elabora el realizador mexicano sobre el retorno a la Tierra de la tripulante de una misión espacial como parábola del viaje de rescate de la vida íntima de esa misma tripulante. Constituyen dos planos de lectura perfectamente articulados por un guión sencillo sobre temas complejos. Lo que la doctora Ryan Stone comienza a vivir al lado del experimentado astronauta Matt Kowalski —cuando fragmentos de residuos espaciales se dirigen hacia la nave Explorer— deja de ser una operación de supervivencia y deviene en un acto de reconocimiento personal. Un viaje interno manifestado en la inmensa vastedad del universo, a solas con la nada, en plena oscuridad y silencio, entre la vida y la muerte, entre el amor y el miedo. Un viaje a lo esencial.

Lo más fácil sería clasificar Gravedad como un film de ciencia ficción o como una obra futurista simplemente porque sus personajes son astronautas en una misión espacial. Pero en este caso nada tienen que ver la ciencia o el futuro con su idea medular. Su historia pudo ubicarse en el hundimiento del Titanic en 1912, por ejemplo, o en la caída de Saigón que selló la guerra en Vietnam en 1975. El contexto histórico puede variar pero el núcleo de la trama es el mismo. Se trata de un drama íntimo, sin límite temporal y profundamente universal, sobre la necesidad de superar traumas emotivos en el marco de una situación extrema. Dos seres humanos, sobrevivientes de una catástrofe, intentan regresar al planeta enfrentando los retos de un espacio hostil, desconocido, ajeno.

La película se sostiene de manera muy eficaz a lo largo de sus noventa minutos de proyección —no le hizo falta más— sobre la base de un guión que va desgranando secuencias pequeñas que se suman hasta conducir a un final inevitable, escrito por el propio Cuarón y su hijo Jonás, y sobre las actuaciones de George Clooney y Sandra Bullock, con especial énfasis en el trabajo de esta última. Todo, salvo el final, transcurre allá arriba. Sólo dos personajes —dentro y fuera de una u otra nave— y una voz en Houston. Esa sencillez expositiva no puede ocultar la complejidad dramática de su planteamiento. Ese minimalismo del universo acentúa, por la vía del contraste, la intensidad de la supervivencia. En realidad, el personaje central de esta lucha es esa doctora con nombre de hombre —”mi padre quería un hijo varón”— oriunda de un pequeño pueblo de Illinois, quien recuerda a su hija muerta a los cinco años y sabe que no tiene a nadie esperando por ella en la Tierra. Una mujer que se enfrenta a su propia muerte. En cambio, el personaje del veterano astronauta conforma una suerte de catalizador de los cambios en la experiencia de la doctora Stone. Como una especie de ángel de la guarda, Matt Kowalski se comporta como un símbolo de la sabiduría, a veces real y otras ficción.

En este sentido, Gravedad encuentra un gran soporte en la actuación de Sandra Bullock, quien conduce su personaje con absoluto dominio. Muestra su evolución, el cambio de su punto de vista, las dudas sobre su futuro y la idea de una posible muerte. George Clooney funciona como el elemento que impulsa el cambio en el personaje de Ryan Stone. Pero no cabe duda de que se trata del viaje de ella, del hallazgo de su vida, de la sensación de su futuro. Gran trabajo interpretativo.

Cuarón se reafirma como un gran realizador contemporáneo, capaz de filmar en México, EEUU o en el espacio, en español o en inglés. qué más le da. Desde su primer largometraje mexicano Solo con tu pareja (1991), ha construido una trayectoria muy diversa que incluye trabajos tanto en Hollywood como en su país de origen —La princesita, 1995, Grandes expectativas, 1998, Y tu mamá también, 2001, Harry Potter y el prisionero de Azkaban, 2004, y Los niños del hombre, 2006, entre otras— hasta conformar una visión heterogénea y muy compresiva sobre los seres humanos. Trabaja siempre con su amigo mexicano Emmanuel Lubezki como director de fotografía.

Se habla de una gran superproducción. En realidad Gravedad es una película muy limpia, con un gran empaque de producción, muy bien realizada, cuya importancia se encuentra en lo que plantea y en la forma de narrar esta historia. Desde la primera secuencia Cuarón define el tono de la película, establece una parábola, desarrolla sus personajes y marca la ruta hacia un tratamiento que justifica plenamente los recursos del 3D. Es un trabajo envolvente. Como en el espacio no hay aire, las ondas sonoras no se propagan, es decir, no hay sonidos. Cuando los personajes están en órbita, únicamente se escuchan los diálogos dentro de esos trajes espaciales o en el interior de las naves, más los bien administrados compases electrónicos de la música de Steven Price.

Pero en el fondo, como escribí al principio, poco importa cuánto costó y cuánto ha recaudado en taquilla Gravedad. Lo significativo se halla en su historia y sus personajes, en lo que se comunica aunque no se diga con palabras, en la manera de comprender a esa mujer que se encuentra en un sitio que la conduce hasta el borde de su vida. Gran película.

GRAVEDAD (Graviy), EEUU, 2013. Dirección: Alfonso Cuarón. Guión: Alfonso Cuarón y Jonás Cuarón. Producción: Alfonso Cuarón y David Heyman. Fotografía: Emmanuel Lubezki. Montaje: Mark Sanger y Alfonso Cuarón. Música: Steven Price. Dirección de arte: Andy Nicholson. Elenco: Sandra Bullock, George Clooney y la voces de Ed Harris y otros. Distribución: Cinematográfica Blancica.

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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