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Fuera del aire ERIGIENDO A UN ÍDOLO, por Luis Bond

Fuera del aire
‘Fuera del aire’ cumple con lo que se propuso: documentar la gira de Chataing y sus amigos, complacer a los fans y dejar a la gente con una sonrisa saliendo de la sala cine.

Probablemente, el documental es el género más complicado de abordar cuando se quiere hacer cine. El realizador sale con una tesis en su cabeza que se va transformando mientras el rodaje avanza. Los entrevistados dicen cosas que no estaban planeadas. Ocurren sorpresas durante las grabaciones. Al final, sólo cuando se acabó el rush de la producción, en la calma del montaje es cuando se sabe a ciencia cierta qué sucedió. Allí comienza un proceso extraño donde se crea una suerte de Frankenstein con todo el material, labor en la que el realizador descubre si realmente puede insuflarle vida al producto final. Gracias a este camino, muchas veces el documental tiende a ser una experiencia cinematográfica más intelectual que emocional, haciendo que el público no se conecte tanto con él. Curiosamente, tenemos en nuestra filmografía varios casos emblemáticos (como Tiempos de dictadura o El Yaque) que han calado en la audiencia arrojando cifras que poco tienen que envidiarle a la ficción. Seguido por la estela de estos precedentes y perfilándose como el nuevo récord de taquilla del género llega Fuera del aire, un documental protagonizado por Luis Chataing y sus colaboradores de Chataing TV. Una pieza cargada de controversia y que resulta ser más inocente de lo que realmente se cree.

Fuera del aire nace una vez que Chataing TV (un programa de humor político que era conducido por Luis Chataing, Led Varela, Manuel Silva, Jean Mary, Alex Goncalves y José Rafael Guzmán) deja de ser transmitido por Televen, uno de los pocos canales privados que queda en Venezuela. La suspensión de Chataing TV dejó a sus seguidores y detractores bastante conmocionados por ser el único espacio que quedaba en televisión para disentir del gobierno en clave de comedia. Luis Chataing, intentando darle la vuelta a esta situación, decidió hacer una gira por las ciudades más importantes de Venezuela, llevando su programa a formato teatro para poder despedirse de su público. En paralelo, el director Héctor Palma se encargó de documentar todo el proceso para sacar de allí la película. De esta manera, Fuera del aire arranca con Chataing hablando con sus reporteros proponiéndoles el tema de las giras y termina con la culminación de las mismas. En el proceso, conocemos todos los entre telones, conflictos y demás que se produjeron durante el show. Todo esto mientras seguimos de cerca la vida personal de Luis Chataing y asistimos a sus tribulaciones respecto a su situación laboral y su visión del país.

Teóricamente hablando, Fuera del aire pudo haber sido la gran película que serviría para alzar la voz de muchos periodistas/artistas que han salido del aire por las presiones políticas del gobierno… o también pudo ser una ventana de casi dos horas para la disidencia, para hacer pensar al público respecto a nuestro país… o, en el mejor de los casos, pudo ser un programa de televisión en cine donde grandes figuras públicas desmontaran al gobierno a través del humor. Lastimosamente, se decantó por las dos vías más cómodas: limitarse a documentar los preparativos/montajes de los shows y ensalzar la figura pública de Luis Chataing. Esto trae como resultado un documental prêt à porter que lejos de sumergirse en aguas profundas, se queda nadando en la superficie y en la comodidad de omitir una realidad que todos conocemos. Por supuesto, dicha visión choca con el discurso supuestamente irreverente de sus protagonistas, quienes por fin tienen acceso a soltar todo lo que desean, sin pelos en la lengua, pero optan por echarse broma entre ellos y hacer chistes inocentes, como si se tratara del tras cámara de un viaje de graduación y no una pieza que pudiesen ver miles de venezolanos. Por otro lado, el culto a Luis Chataing a veces raya en lo absurdo, haciendo que la mitad del documental sea él, su hijo, sus problemas personales, su idiosincracia y cosas que no vienen al caso con la película. Gracias a esto, sus colaboradores quedan siempre en un segundo plano, como si la publicidad para ellos fuese un daño colateral o su única función fuese servir de soporte para seguir alimentando la imagen del gran comunicador que es Chataing.

Dejando a un lado sus infinitas posibilidades narrativas y dramáticas, Fuera del aire cumple con lo que se propuso: documentar la gira de Chataing y sus amigos, complacer a los fans y dejar a la gente con una sonrisa saliendo de la sala cine. Como bonus, logra que todos se pregunten si Chataing piensa lanzarse a la presidencia y revestirlo como si fuese la reencarnación de Renny Ottolina. Todo esto no está nada mal, pero siempre quedará la fantasía de qué otras cosas interesantes pudieron haberse logrado con otro enfoque. O, siguiéndole el juego a Chataing, ¿qué hubiese hecho Renny en una situación como esta con una ventana como Fuera del aire? Sin querer dar una respuesta, sólo me puedo aventurar a decir que la historia hubiese sido otra. Probablemente una mucho más responsable e interesante.

Lo bueno: la vuelta que le dio Chataing y su equipo para sacar adelante el proyecto. El tratamiento que se le dio a la gira. El trabajo gráfico. El momento de sinceridad donde los protagonistas hablan de la situación del país. Sus partes cómicas.

Lo malo: aunque el montaje no está mal, la película se hace larga. Toda la dinámica tipo reality show de Héctor Palma con los reporteros. Demasiado Chataing (y su ego) en pantalla y la lectura entrelíneas de querer pintarlo como el nuevo Renny Ottolina.

@luisbond009

Sobre Alfonso Molina

Venezolano, periodista, publicista y crítico de cine. Fundador de Ideas de Babel. Miembro de Liderazgo y Visión. Ha publicado "2002, el año que vivimos en las calles". Conversaciones con Carlos Ortega (Editorial Libros Marcados, 2013), "Salvador de la Plaza" (Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional y Bancaribe, 2011), "Cine, democracia y melodrama: el país de Román Chalbaud" (Planeta, 2001) y 'Memoria personal del largometraje venezolano' en "Panorama histórico del cine en Venezuela" (Fundación Cinemateca Nacional, 1998), de varios autores.

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